02 agosto 2026
SICARIOS ADVENTURES #4 EN ACES WEEKLY
12 julio 2026
¿HAY ALGUIEN AHÍ FUERA?
No hace tanto se formó un debate/charla/chau chau en el grupo que tenemos los aquí escribientes (de cómic) a cuenta de una noticia publicada en el medio digital Infobae. El enlace es este por si queréis leerlo entero y comprobar que no hay nada sacado de contexto. Para el que no lo sepa, Infobae es un portal de origen argentino, de corte conservador y defensor del liberalismo económico… ya me entendéis. Hechas las presentaciones, no tiene nada que ver la línea editorial de Infobae para hablar de lo que toca. Y lo que toca es que el cómic sigue siendo una anécdota para el periodismo «tradicional». Han pasado muchos años, ahora nos pensamos que los tiempos en que se catalogaba de raro a un chaval que leía tebeos ya quedan muy lejos, no los vemos en el retrovisor… y puede que sea verdad, pero para el común de los mortales, más allá de las adaptaciones al cine que empiezan a ser una vaca que ya no da más leche, los tebeos siguen sin ser lo suficientemente importantes como para dedicar 5 minutos en Google a comprobar dos cosillas. Clicad en el enlace de arriba y os vais a la noticia en la que Newsroom Infobae (curioso nombre para firmar una noticia) habla de la reciente Feria del Libro de Madrid haciéndose eco de lo recogido en el terreno por la agencia EFE, y entre lo mollar que dio lugar al debate que os decía al comienzo, quiero extractar cosas como:
«El cómic en España ha perdido el tufo a cosa menor», señala a EFE el editor de ‘Los tebeos de Cordelia’ Jesús Egido.
Para Daniel Aubareda, librero de Atom Cómics, el cómic va mucho mejor, pero no tan bien como parece: «Se publica mucho, pero con tiradas bajas y los autores siguen en precario».
Pepe Larraz, uno de los mejores dibujantes emergentes de la industria del cómic americano, reconoce que en España se emigra porque es difícil vivir del cómic.
Para Jesús Marugán, librero de Akira, con dos Premios Eisner por su labor como librería especializada, «novela gráfica es una palabra inventada» que la mayoría de dibujantes españoles no comparten e incluso les parece un uso para «acomplejados».
Ya paro. ¿El cómic ha perdido el tufo a cosa menor aquí? Pues no lo sé, pero es una frase que da un punto de vista por parte del gremio de editores y es respetable. Me llama la atención la entradilla a la frase del librero de Atom, diciendo, el cómic va mucho mejor, pero no tan bien… a ver, vamos a centrarnos, o va mucho mejor o no va tan bien, pero las dos cosas no pueden coexistir en la misma frase. Máxime si luego la frase de Daniel es la que es, dejando a las claras el problema de sobrepublicación que hay en España con el tema ya no solo del cómic, sino de la literatura en general. Decir que Pepe Larraz es un dibujante emergente teniendo en cuenta la carrera que tiene es lo que os decía al principio, no gastar ni un minuto en hacer una búsqueda en Google sobre quién es Pepe. Me da igual que la información venga de EFE o directamente redactada por el Sr/Sra. Infobae. Y el último párrafo lo he incluido solo para que Marugán se deje en evidencia él solo una vez más.
Haceos una pregunta, si la noticia fuera sobre no sé, la Feria del Libro de Madrid pero hablando solamente de literatura, dejando fuera el factor cómic, pensáis que habrían hecho este batiburrillo de opiniones que a alguien ajeno a esto que las lea le va a dejar igual que estaba: ¿pero el cómic va bien o mal después de leer lo que dice esta gente que se supone que son parte integrante del percal? O si queréis salir del ámbito de la literatura pero permaneciendo en otro arte, pensad si la noticia fuera del Festival de Cine de Cannes y dijeran que Javier Ambrossi y Javier Calvo son directores noveles que han ganado un premio.
La pregunta que yo lancé a Fernando, Javi y Manu fue la que os lanzo a vosotros: ¿esto es el resultado de que hoy día la prensa en general es como el baño de un after en medio de una huelga de limpieza o es que se sigue considerando una cosa de frikis al cómic?
Yendo más allá, ¿se puede aseverar sin temor a meter la pata que hay medios especializados o divulgadores de cómic profesionales como para al menos paliar este tipo de tropelías en los medios generalistas? Cuando digo si hay, me refiero aquí en España, claro.
Os adelanto la conclusión del intercambio de mensajes que tuvieron los integrantes de Escribiendo Cómics: haberlos haylos, como las meigas, pero lo que no hay es una profesión como tal, ya que son escasos ejemplos los que se pueden dar de gente que se dedique a la divulgación como fuente principal de ingresos. Es más, un porcentaje mayoritario (muy mayoritario) escribe sobre este mundillo por amor al cómic, sin percibir un chavo.
De la misma manera, existe un nuevo perfil de divulgación que no tiene que ver con escribir sino con hablar acerca del cómic, aprovechando las nuevas tecnologías, los canales de YouTube, Instagram, etc. Ahí dentro caben desde gente que habla con conocimiento de causa y que da gusto escucharles, hasta pelotudos que estarían mejor atados a un árbol y con un trapo en la boca (sí, me refiero a Strip Marvel). Los ingresos o recompensas de este nuevo perfil van más por el número de seguidores, visitas, de likes, de patrocinios, etc.
Sea como fuere, parece complicado que si un enorme porcentaje (casi un 80%) de los propios autores de cómic no se pueden dedicar profesionalmente a lo suyo, sí que lo puedan hacer los divulgadores que escriben sobre lo que hacen esos autores. Siento ser Don Pésimo casi siempre que me paso por aquí, pero es que mi visión del panorama dista mucho de lo que leo y escucho en ocasiones sobre lo bien que estamos y tal y tal… tanto que parece que es delito quejarse.
Y para muestra un botón más que se rompe en una camisa donde ya estamos enseñando pechopalomo. Ya con este texto finiquitado, Fernando nos pasó un ¿artículo? de El País, donde un tal Diego Rojas habla del manga como dominador en ventas de las tiendas de cómic en Madrid. Y para ilustrar tal afirmación suelta perlas como:
Jorge Arribas, de 30 años, también ha venido a hacer la compra. Su favorito es el shonen, el manga dirigido al público joven [de 12 a 18 años] enfocado en historias de acción, amistad, aventura y superación personal. Comenzó viendo anime ―los muñequitos que suelen emitir por la televisión―, pero dice que acude al manga porque a veces hay diferencias entre lo que se anima y lo que se escribe.
Los muñequitos que suelen emitir por televisión… pero vamos, que esta es la joya de la corona dentro de un cofre plagado de perlas. Me pregunto cuándo El País ha empezado a dejar que sus trabajadores usen ChatGPT para temas que no sean de política o deporte. Porque si esto ha salido de la cabeza de una persona, empezaré a pensar que lo de Strip Marvel es un juicio de faltas en comparación.
Termino con un par de referencias que me he encontrado en Substack (donde acabo de aterrizar y hay gente que se lo curra bastante). La primera es de este texto de Ekaitz Ortega llamado En contra de los libros concepto, donde dice lo siguiente:
Una de las causas es la decadencia que se vive en el periodismo cultural. La mayoría de los periodistas no tienen tiempo para leer los libros, así que cuando encuentran las coordenadas que comento más arriba el discurso viene dado y soluciona la papeleta de los artículos a entregar.
Y la segunda referencia es de este post de Vicente Luis Mora que se titula con muy buen tino, Una opinión no es una reseña:
Reseñar un libro no es decir si te ha gustado, ni comentar si «engancha» o te identificas con él, o si «empatizas» con sus personajes. Esas opiniones no hablan del libro, hablan de ti.
21 junio 2026
COLEGA, ¿DÓNDE ESTÁ MI KIMONO? (II)
19 junio 2026
ANDO POR SUBSTACK
Pues me ha dado el volunto y me hecho una cuenta de Substack, que si veo que mola, lo mismo acaba por sustituir al BlueSky que no me termina de convencer mucho. Clicando aquí podéis ir a mi perfil y si tenéis cuenta, no seréis unos menosmola si le dais a suscribirse.
30 mayo 2026
EL TERROR QUE SURGE DE LAS VIÑETAS CON MANUEL GUTIÉRREZ Y MANOLO MOTA
El próximo sábado 6 de junio, en Librería Europa de Nerja, visita de mi compadre Manuel Gutiérrez que estará de cháchara con Manolo Mota acerca de El terror que surge de las viñetas: de Goya a Cthulhu. Entiendo que la línea de discurso pasará del enorme Goya. Saturnalia, de Manu y el dibujante M. R. (ya hago más de lo que hace él poniendo sus iniciales) e irá virando a la longeva y resiliente Revista Cthulhu, abanderada de las historietas de terror a pesar de que los modernitos se olviden de ella cada vez que sale a la palestra cualquier listado de revistas en nuestro país. Ya sabéis, sábado 6/6 a las 18:30 en Librería Europa (C. Diputación Provincial, 4).
24 mayo 2026
COLEGA, ¿DÓNDE ESTÁ MI KIMONO? (I)
No es que tenga intención de hacer de cuando en cuando monográficos sobre el deporte en el mundo del cómic, pero la verdad es que las artes marciales es algo muy ligado a algunas de las obras con las que he crecido, con lo cual, me apetecía dedicarle un espacio por aquí. Siento si alguno no comparte el interés, pero intentaremos dar con la tecla… el próximo investigaré sobre curling. Eso sí, por no repetir también el formato de mi debut en Escribiendo Cómics (¿cómo? ¿No lo llegaste a leer? pues clica aquí), en esta ocasión no voy a diferenciar entre mercados ni cronologías, sino que va a ser un popurrí en el que soy un pasajero del contenido, y no tanto un conductor. Ah, y esta es la primera de dos entregas, así que atentos al mes que viene para completar el repaso.
En lo personal, lo primero que recuerdo yo como lector de cómics relacionados con las artes marciales, fueron los viejos cuadernillos protagonizados por Shang-Chi que editaba Vértice allá por finales de los setenta bajo la cabecera Relatos Salvajes. No es que yo los leyera con un par de años de existencia. Es que mi tío los compró en su día y cuando tuve algunos años más (tampoco muchos) y me picó el gusanillo de los tebeos, los leía con tremenda adicción cada vez que iba a casa de mi abuela (que allí se quedaron). La edición de Vértice era heredera directa de Deadly Hands Of Kung Fu. Es interesante conocer por qué algunas de las historias de Shang-Chi y de otro puñado de personajes relacionados con el mundo de las artes marciales, no salían publicadas en formato comic-book habitual de otros personajes, sino dentro de dicha revista, editada por Curtis Magazines, que era un sello asociado de la Marvel. El motivo era bien simple: esquivar la famosa censura del Comics Code. Si no salía en formato cómic, sino dentro de una revista, podía contener material con algo más de violencia y erotismo. Tampoco es que se soltaran la melena, pero era abrir la mano a historias donde las artes marciales tenían cabida perfectamente. Si tenemos en cuenta que a principios de los setenta, la figura de Bruce Lee era casi icónica ya tras los pelotazos de Kárate a muerte en Bangkok, Furia Oriental o El furor del dragón, y que además David Carradine interpretaba a Kwai Chang Caine en la famosa serie de televisión Kung Fu, la lógica dictaba que el cómic de artes marciales fuera un nicho de mercado por explotar.
Ambas referencias están muy ligadas al origen de Shang-Chi como personaje «reclutado» por Marvel. Sus creadores fueron el guionista Steve Englehart (mente pensante tras el notable arco Imperio Secreto, inspirado por el Watergate) y Jim Starlin (una institución en el mercado estadounidense) en labores gráficas. Pero no lo crearon tal cual de primeras, sino que acabaron de rebote en las oficinas de Marvel, tras haber sido rechazados por DC cuando presentaron una adaptación de la serie Kung Fu. Roy Thomas (ligado a la figura de Conan por los siglos de los siglos) fue el que les compró la idea… de aquella manera. Le interesó la temática de las artes marciales pero no quería hacer una adaptación de Kung Fu, entre otras cosas porque eso supondría una posible compra de derechos a la Warner. La contraoferta que Thomas hizo a Englehart y Starlin fue la de crear una historia en la que se incluyera a Fu Manchú, el villano creado por el escritor Sax Rohmer, de quien Marvel había comprado los derechos entonces. Ah, eso y que el protagonista fuera mestizo, mitad chino y mitad blanco. Vamos, que les dijo que le gustaba lo de las artes marciales, pero que el resto lo cambiaran. Englehart se las apañó para justificar la presencia del supervillano chino, haciendo que fuera el padre de Shang-Chi en sus orígenes. Luego, la historia daría vueltas a tramas y nombres debido a la perdida de los derechos del personaje, pero el parentesco entre ambos permanecería incluso hasta la horrorosa adaptación al cine muy reciente. Si hay que rescatar una etapa brillante dentro del ya largo recorrido de Shang-Chi, seguramente 9 de cada 10 dirían la que se cascaron el dúo Moench-Gulacy. El otro, que sería yo, pondría el trabajo de Gene Day por encima aunque alguno se tire de los pelos.
Quizá en vuestra cabeza ronda la pregunta ¿y por qué no hicieron cómics de Bruce Lee directamente en vez de sacarse un sosia de la manga? Pues en verdad sí que intentaron sacar historias con Bruce Lee como protagonista, pero si con el tema de Fu Manchú hubo movimientos de un lado a otro por tema de derechos, imaginad lo que supondría en aquella época llevar adelante una cabecera con uno de los personajes más relevantes del siglo XX. Precisamente en The Deadly Hands of Kung Fu se incluyó un especial de 35 páginas ya con él fallecido. Posteriormente, hubo un intento por parte del célebre Milton Caniff (Terry y los piratas, Steve Canyon…) de hacer una tira cómica para Los Angeles Times Syndicate. Solo hizo una junto a Noel Sickles, pero cuando empezaron a sugerirle cambios, Caniff dijo que adiós muy buenas. Eso no frenó la idea de la tira cómica por parte de Los Angeles Times Syndicate, que cinco años más tarde (1982) publicaría The Legend of Bruce Lee, escrita por Sharman DiVono y dibujada por Fran Matera. Editoriales como Warrior Publications en los ochenta, Malibu Comics en los noventa (un horror de miniserie con Mike Baron y Val Mayerik) y más recientemente Magnetic Press, contando con la aprobación y participación de la hija de Bruce, Shannon Lee, han ido intentando sacar diferentes historias con dudoso éxito comercial. Pero antes de pasar al siguiente hito, os recomiendo echar un vistazo a este post de hace más de veinte años publicado en ADLO, donde se cuenta con la sorna habitual, cómo en España se dio el caso de que una editorial catalana llamada Vilmar, allá por los ochenta, tuvo los huevazos (¿derechos? ¿qué derechos?) de cascarse lo menos 40 grapas dedicadas a la figura de Bruce Lee, con situaciones tan surrealistas como las que cuentan los de ADLO. ¿De aquellos polvos, estos lodos? No vamos a entrar en ese lodazal, porque entonces necesitaríamos una retroexcavadora.
La tercera pata de este banco (de tres patas) sería Puño de Hierro, o para los que hayan llegado al personaje con sus recientes adaptaciones, Iron Fist. Se ve que Roy Thomas le vio salida al tema de las artes marciales y después de redirigir la propuesta de Englehart y Starlin, cogió un batiburrillo de referencias para idear a Danny Rand, un chico de familia acaudalada al que su padre lleva de excursión a la ciudad perdida de K’un-L’un (cosas de ricos) solo para palmarla junto a su esposa. El chaval es recogido por los habitantes de K’un-L’un y allí aprende Kung Fu y Wing Chun (creado por la sacerdotisa Ng Mui) de la mano de Lei-Kung el Tronador (¿por qué?). Corte a la mayoría de edad en la que se enfrenta al reto de pelear contra Shou-Lao el Inmortal (que no será tan inmortal cuando acaban con él cada vez que surge un nuevo Puño de Hierro). Y de ahí surge su poder como uno de los portadores del poder que le permite concentrar su chi en el puño y romper paredes de acero como si fueran decorados de cartón piedra. Hay que decir que lo mejor que tenía el personaje es el diseño de Gil Kane, con ese uniforme y capucha verdeamarela, como si fuera a jugar con Pelé, Jairzinho, Rivelino o Tostão. No obstante, cuando Puño de Hierro agarra verdaderamente es cuando llegan Chris Claremont y John Byrne. Ambos comenzando en el negocio. Y ambos con ideas y hambre como para hacer que la colección de Iron Fist tuviera más repercusión que la cabecera protagonizada por Shang-Chi. Después de aquella etapa me quedaría con las interpretaciones que hicieron como no, Brubaker, Fraction y David Aja en El Inmortal Puño de Hierro, y una que me gustó no hace tanto (para el tiempo que llevo sin comprar un cómic de SHs) es la que hicieron David Walker y un tremendo Sanford Greene al dibujo.
Antes de dejar un punto y aparte… pero esperad, mis poderes mentales me dicen qué estaréis pensando a estas alturas: «¿pero qué tipo de repaso es este que no menta a ningún manga ni cosas hechas aquí en nuestro país (las hay, las hay)?» Tranquilidad, queridas y queridos, porque en un mes volveré con la segunda entrega de este Colega, ¿dónde está mi kimono? para completar todo eso que estáis echando a faltar y quizá, solo quizá, alguna cosa que ni se os pasa por la cabeza.
Como decía, antes de dejar un punto y aparte hasta junio, no puedo olvidarme de dos curiosidades en el combo cómics y artes marciales. La primera es que antes que Daniel LaRusso ganará injustamente el combate por el título con la técnica de la grulla, había un Karate Kid en el universo DC: Val Armorr, un miembro de la Legión de Superhéroes, que apareció por primera vez en Adventure Comics #346. Su creador fue Jim Shooter, a la postre mítico editor. Os soy sincero, no tengo ni idea y creo no haber leído nada donde salga este personaje, pero en los créditos de Karate Kid (la película) se puede ver que los derechos del nombre pertenecen a DC Comics. La segunda es que Chuck Norris tuvo su propia serie de cómics en los 80 de la mano de Star Comics (sello infantil de la Marvel), titulada Chuck Norris: Karate Kommando, y como no hace tanto de su fallecimiento me parecía oportuno al menos que apareciera aquí.
13 mayo 2026
GRINDHOUSE ESTÁ A LA VENTA
25 abril 2026
¿QUÉ ES SER ESCRITOR?
Hace poco que fue mi cumpleaños y me regalaron, entre otras cosas, el Curso de Escritura Creativa, de Brandon Sanderson. No os puedo decir aún si recomendaría su compra hasta que no lo termine, pero en la introducción, el archiconocido autor empieza hablando de por dónde le viene esto de transmitir sus conocimientos, y de lo que significó para él que un profesional se tomara la molestia de compartir una serie de herramientas con aplicación al mundo real, lejos de las teorías que hasta entonces le habían enseñado en la universidad. Un poco de esa máxima de devolver parte de lo que en su día otro nos ha hecho participe. Pero lo llamativo viene cuando habla acerca de las posibilidades que hay de convertirse en alguien que se puede ganar la vida con lo que escribe. Y pone como ejemplo aquellos que hicieron el curso en su promoción, avisando claro, que ese caso no es extrapolable a cada curso que se haga por todo el mundo.
Perdón por los circunloquios pero ya estoy llegando a la almendrilla.
Sanderson acaba esa parte de la introducción, postulando que el hecho de no convertirse en un profesional de la escritura no tiene por qué significar un fracaso. Cito varias frases que ejemplifican esta postura:
"... opino que el mero acto de escribir ya es bueno para cualquiera."
"... si queréis contar vuestras historias, hacedlo. Contadlas del modo que queráis contarlas."
Y hay otra más que me servirá para una reflexión que quiero poner sobre la mesa como broche a este texto, que es:
"... creo que la suerte es un factor muy importante para poder dedicaros a esto a tiempo completo."
Por el momento, olvidad esto último y quedaos con lo anterior. El simple ejercicio de escribir lo que tenemos dentro ya es una recompensa en sí, más allá de que luego acabe publicado o no. Lo sé, lo sé… alguno está pensando ahora mismo que dicho en boca de un tipo que debe estar forrado con todos los libros que ha vendido suena un poco a lema de camiseta: disfruta del camino aunque ese camino no te lleve a monetizar lo que has hecho.
Y aquí es donde creo que hay que poner el foco principal. Sanderson está diciendo que no hay que mortificarse por no conseguir ver tus textos publicados. No te tienes que considerar como un impostor por no poder ganarte la vida siendo escritor. Y en eso es posible que estemos de acuerdo unos cuantos. Al menos eso espero.
Aquí es donde quiero plantear la pregunta que reza como título: ¿Qué es ser escritor?
¿Ganarse la vida con tus historias? ¿Verlas publicadas aunque no sean tu principal fuente de ingresos? ¿O simplemente escribirlas?
Parece que en el universo de Sanderson el hecho de publicar tu obra es casi sinónimo de que te puedas ganar la vida escribiendo. Lo que quiere decir que un escritor que publica es un escritor profesional o camino de serlo.
Pero claro, amigas y amigos, ¿qué pasa si salimos del universo de Sanderson y ponemos la lupa sobre los que escribimos en España? Atendiendo a los datos recogidos en el Libro Blanco del Cómic en España (2024), solo un 21% de los autores encuestados considera el cómic (o alguna actividad relacionada con el cómic) como la única fuente de sus ingresos. Y estamos hablando de autores. Si nos fuéramos a los guionistas (sin contar autores completos que se hacen un Juan Palomo), no hay porcentaje concreto, pero hablando con gente que sabe de lo que habla, se puede decir que sería complejo sacar más de cinco nombres. Cinco personas en todo el territorio que puedan decir que el dinero con que pagan su comida, el alquiler, la ropa, etc. proviene en exclusiva del guion de cómic.
Si nos vamos al Libro Blanco del Escritor (2025) la cosa no pinta mucho mejor, aunque aquí es cierto que no hay que diferenciar a guionistas de otros autores, como sí ocurre en el cómic. En concreto, un 23% de los autores en España se dedica exclusivamente a la literatura.
Un 21% y un 23%. Ocho de cada diez no se pueden dedicar en exclusiva a ser autores de cómic o ser escritores. En el caso de los guionistas de cómic la probabilidad se reduce aún más, como hemos visto. ¿Quiere decir eso que los que caemos en el 79% o el 77% no podemos considerarnos a nosotros mismos como escritores? Claro que podemos. De hecho debemos hacerlo si así lo sentimos. Es obvio que en una de esas reuniones sociales a las que procuro no ir, si me presentan a un desconocido y me pregunta a qué me dedico, no le voy a poder decir «soy guionista/escritor«. Pero si la conversación se alarga por lo que sea, lo mismo le acabo diciendo que escribo.
Ojo. Como todo en la vida, hay que ponerle a esto un poco (solo una micra) de sentido común.
Imaginad que estoy en otra reunión social (muchas son ya) y que me presentan a otro desconocido. Aunque en el transcurso de una hipotética conversación le acabe diciendo que de vez en cuando juego al baloncesto, no por ello me voy a creer que soy jugador de baloncesto. ¿Veis por donde voy? Lo digo mayormente porque esto no suene a uno de esos discursos que abundan hoy día sobre ser la mejor versión de uno mismo y solo con pensarlo o desearlo mucho se convierte en realidad. Nada que ver, por favor.
No hay un criterio estándar que sirva de criba para considerar a uno como escritor. Pero tampoco la hay para el ejemplo del jugador de baloncesto y yo no me siento como Sergio Llull, aunque juegue alguna pachanga.
¿Hay entonces una respuesta universal a la pregunta de qué es ser escritor?
Entiendo que más allá de la literalidad que nos arroja la definición de la RAE, no. Al menos, yo no me atrevo a dar ninguna aquí, pero estaré encantado si alguien me da una.
Antes de correr el riesgo de enrocarme en esta cuestión, quiero volver a eso de la suerte como un factor muy importante para dedicarse a ser escritor. Ya he admitido que no he terminado el libro de Sanderson, con lo que no tengo ni idea de si al final desarrolla a qué se refiere exactamente con esto. No sé si es suerte en cuanto a tener el apoyo por parte de tus seres queridos, sobre todo de la persona con la que convives. No sé si es suerte en cuanto a poder seguir contando las aventuras de los mismos personajes durante la nada desdeñable cantidad de 12 años. No sé si es suerte en cuanto a haber trabajado con autores (algunos ya consagrados) que no me han puesto ni una pega (salvo un par de idiotas) a la hora de colaborar. No sé si es suerte en cuanto a haber acabado haciendo piña con otros escritores que se han acabado convirtiendo en mucho más que colegas.
Si Sanderson se refiere a otra cosa que no sea esto, entonces no he sido afortunado en ese sentido.
12 abril 2026
EL LIBRO ENDEMONIADO
Cualquiera que haya permanecido en esto de escribir historias más de dos ratos sueltos estará de acuerdo conmigo en que si hay algo que es complicado de cojones, es hacer una historia que te saque una risa. La comedia, al menos en el cómic, es uno de los géneros en los que hay que afinar muy mucho para conseguir tu objetivo. No solo entretener, que ya de por sí no es sencillo, sino divertir hasta el punto de que una risotada escape del lector. Pues bien, Fernando Llor y Alicia GM consiguen que cada secuencia acabe riendo como un niño chico al escuchar que alguien se ha tirado un pedo. Y es que El libro endemoniado, si tiene algo, es que es endemoniadamente divertido. Ah, y que lo pueden leer grandes y pequeños, otro logro que no está al alcance de muchos cómics.
Uno de los tipos de comedia que más gracia me hacen es cuando se trastoca el lenguaje y o las situaciones propias y acordes con una determinada época histórica, normalmente de antaño. Por citar ejemplos que seguro os suenan (y si no, deberían), o incluso que las habéis podido disfrutar: El ejército de las tinieblas; Los visitantes no nacieron ayer (aquí funcionando a la inversa); y como no, La vida de Brian. El libro endemoniado juega a esto y Fernando sale airoso de semejante desafío. Insisto: el que piense que es sencillo sacar risas de una historia, que empiece con un chiste de producción propia y luego me cuente.
La construcción de los personajes protagonistas juega un papel importante para que este tipo de proyectos llegue al puerto deseado. Tenemos a Gregor, un caballero con menos cerebro que un oriundo de los platós de Telecinco (y un poco Ash Williams); a Lenore, una joven aprendiz de hechicera con un notable complejo de inseguridad; y a Viv, una exploradora con un espíritu más positivo que la fábrica de Mr. Wonderful y frases acordes a ello. Este trío, que bien podría ser el character select de un arcade de los noventa, se las ha de ver contra Baelor, un vizconde del infierno con ganas de juerga y juego a todas horas. Por supuesto, los rasgos que los caracterizan a cada uno, servirán de punchline para rematar las situaciones cómicoabsurdas que riegan su aventura. En este punto, no puedo dejar de recomendar que le deis el tiempo que merece a la parte final del tomo (por cierto, estupenda edición de Astronave). En esas últimas páginas se sitúan los extras, donde, entre chanza y chanza, Alicia muestra la evolución en cuanto al diseño de todos estos personajes y los secundarios.
Y es que, si Fernando hace una labor colosal escribiendo esta comedia de aventuras/aventura cómica, Alicia hace las funciones de uno de esos duendes que convoca Lenore de vez en cuando, llevando a la práctica todas las ideas geniales (y alguna más) que hay en el guion de Fernando. La portada que se casca la ilustradora granadina ya es un reclamo importante para sobresalir en una balda plagada de novedades. Y es también una tarjeta de presentación en tanto en cuanto el uso que hace de su paleta de colores. Y eso es algo que suma más mil al encanto que tiene de por sí El libro endemoniado.
Os dejo con la sinopsis con que se promocionó su lanzamiento que pone bien a las claras el corte de la historia:
Mientras que en todos los reinos vecinos apenas pueden combatir la pobreza, las catástrofes mágicas y las criaturas mitológicas, en Viterland todo es prosperidad, alegría y fiestas. Lo que no sabe el pueblo es que tanta felicidad es fruto del Baelorit Grimorium, un libro maldito que encierra en su interior a un demonio y que concede todos los deseos deseos del monarca regente Aunque el límite de esos deseos es mil y, cuando se haga la última petición, el demonio escapará y probablemente querrá vengarse por los años encerrado. La situación es crítica, así que la reina usa su penúltimo deseo para averiguar cómo seguir utilizando el grimorio y que este conceda otros mil deseos más. La respuesta supone un desafío para el cual sólo unos pocos están preparados, así que la misión es clara: mandar a Gregor (el soldado más valiente e insensato del reino), a Lenore (la hija del hechicero de la corte, buena en magia cuando recuerda los hechizos) y a Viv (la exploradora más optimista y enérgica de Viterland) a reiniciar el contador del grimorio. Si lo consiguen será un milagro.Y aquí os dejo el link a la ficha de la obra en la web de Astronave, por si os da la picada, aunque os recomiendo que si os enamora (como no podría ser de otra forma), se lo encarguéis a vuestro librero amigo.
28 marzo 2026
SICARIOS ADVENTURES #3 COMENZÓ EN ACES WEEKLY VOL. 79
La semana pasada comenzó a publicarse las primeras páginas de Sicarios Adventures #3 en el volumen 79 de Aces Weekly (la revista digital que regenta David Lloyd, sí, ese David Lloyd).
Para los nuevos, decir que Sicarios es un asiduo de esta publicación, que fue el sitio donde debutaron Phil & Riot, allá por 2014, y que desde entonces debemos ser de los que más han aparecido junto a Pablo Barbieri, Rodolfo Santullo, Jok y otros pocos.
Igualmente, para los nuevos, Sicarios Adventures es el primer y único spin-off de Sicarios, donde se cuentan historias antiguas de nuestros protagonistas, fuera de la continuidad de la colección madre.
24 marzo 2026
HABLANDO CON JUAN ALBARRÁN (III)
21 marzo 2026
DÍA 2 DE FANZIMAD
Día 2 y me dice Ertito que hay más movimiento. Vamos que os quedáis sin vuestro tomo de ¡A hostia limpia! y luego habrá que esperar a la reimpresión. Os recuerdo: FanziMad, Biblioteca Pública Municipal Iván de Vargas (C. de San Justo, 5), segunda planta, buscad los pajaritos de Zona 00 y a ojear la mandanga.
20 marzo 2026
DÍA 1 DE FANZIMAD
Qué rebonico luce el stand de Zona 00 en el FanziMad. Día 1 y Ertito al pie del cañón. Lástima de no estar con él pero el lío del AVE desde Málaga va para largo y lo tengo que ver desde lejos.
17 marzo 2026
FLANNAN
Ya os recomendé Flannan en su día aquí. Y le prometí a Penny Melgarejo, su autor, que más temprano que tarde caería reseña. Pues han pasado unos cuatro meses. Ni tan mal. Partiendo de un hecho histórico acaecido en 1900 al que se hace referencia en un jugoso epílogo, Penny monta una novela corta con todas las características del Horror Cósmico, si bien lo salpica (nunca mejor dicho) con descripciones propias del Body Horror digno del mejor Cronenberg.















