Hay profesionales del mundo del cómic en nuestro país que, por lo que sea, no tienen el altavoz mediático que tienen otros con muchos menos méritos. Yo sigo en mi lucha personal porque a
Juan Albarrán se le saque de ese grupo. Un auténtico hombre hecho a sí mismo, que dirían los anglosajones. De entintador en el mercado USA a dibujante en la NBA del cómic mundial, la industria del manga japonés… en Japón. Esta es la
tercera vez que lo entrevisto. La primera vez fue un 20 de marzo de 2013, lo que quiere decir que hace poco más de 13 años de la
primera charla acerca de su trabajo. No será la última, ya aviso.
Roberto Corroto: Yo te conozco desde hace 17 años (se dice pronto), pero por si acaso hay alguien leyendo esto que no sepa quién eres, ¿cómo le explicarías quién es Juan Albarrán?
Juan Albarrán: Pues sí, ya son 17 años… cómo pasa el tiempo. De hecho, si no recuerdo mal, fuiste la primera persona que conocí dentro del mundillo del cómic en España. Como ya he comentado alguna vez, estuve unos 10 años alejado del cómic, tanto como lector como dibujante, y cuando volví, en 2009, tú fuiste una de las primeras personas con las que entré en contacto.
R.C: ¿Quién es Juan Albarrán? No sé muy bien cómo responder a eso… me considero una persona bastante normal que siempre ha querido ganarse la vida haciendo algo creativo o artístico. Hubo una época en la que pensé en dedicarme a la fotografía, otra en la que lo intenté con la música, composición y grabación en estudio, pero, al final, lo que mejor se me dio fue el cómic. Además, podría decirse que es mi «primer amor». Recuerdo leer cómics y dibujar desde niño, así que me hace especial ilusión que hoy en día los cómics sean mi profesión.
J.A: También diría que soy bastante obsesivo y tozudo, y que cuando me marco un objetivo no dejo de intentarlo hasta conseguirlo. Siempre he dicho en broma que, si algún editor de cómic o manga me contrata, no será porque sea el mejor dibujante, sino porque soy muy pesado y acabarán diciéndome que sí solo para dejar de recibir tantos mensajes míos pidiendo trabajo.
En resumen, me describiría como un auténtico obseso de los cómics, especialmente del manga japonés.
R.C: En la segunda entrevista que te hice, en 2024, hablamos del momento en que Matagi Gunner pudiera llegar a su fin. Por entonces la serie iba por el tankōbon 8 y ya avisabas que llegado ese día, te gustaría dar el siguiente paso e intentar escribir y dibujar tu propia serie. Han pasado casi dos años desde aquello y has escrito y dibujado tu propia serie.
J.A: Sí, es verdad. Curiosamente, ese objetivo lo he cumplido con mi siguiente serie, A Mangaka’s Road to Japan, aunque no del todo. En realidad, lo que a mí me gustaría es guionizar y dibujar una serie larga.
A Mangaka’s Road to Japan es una serie muy corta, de solo 11 capítulos, que Kodansha me pidió dibujar como parte del lanzamiento de la Kodansha Manga Academy. La KMA es un intento de Kodansha por reclutar mangaka de fuera de Japón y, para ello, han creado una página web con información sobre cómo llegar a dibujar manga en Japón. Creo que también están preparando un concurso internacional para este año y, en sus redes sociales, publican muchos consejos e información muy útil sobre cómo funciona la industria del manga en Japón. Para promocionar esta iniciativa y generar tráfico hacia la web de la KMA, me pidieron dibujar A Mangaka’s Road to Japan.
Me lo he pasado muy bien dibujando esta serie, no solo porque no tuve fechas de entrega tan ajustadas como en Matagi Gunner y pude disfrutarla un poco más, sino también porque aprendí muchísimo al trabajar por primera vez con editores japoneses en la parte de escritura y construcción de la historia. Sé que no es una serie que vaya a convertirse en un gran éxito, en parte porque es muy corta, pero a nivel artístico ha sido una experiencia muy valiosa.
La serie tenía una duración determinada desde el principio, así que tampoco he tenido presión por ventas ni por popularidad; simplemente me he centrado en contar la historia lo mejor posible. Ahora que ya la he terminado, estoy a la espera de comenzar mi siguiente serie. Como decía antes, me gustaría tanto guionizarla como dibujarla, pero soy realista y sé que el nivel que se exige, sobre todo en lo referente a la historia, es muy alto, y no sé si lograré que me aprueben una serie propia. Aun así, como ya he dicho, soy muy tozudo y no dejaré de intentarlo, aunque obviamente también estoy abierto a trabajar con un guionista, como hice en Matagi Gunner.
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