21 junio 2026

COLEGA, ¿DÓNDE ESTÁ MI KIMONO? (II)


Lo prometido es deuda, como diría un ministro de hacienda. Aquí estoy para completar el repaso a la relación entre cómic y artes marciales que empecé el mes pasado. Si te subes al bajel de Escribiendo Cómics en este puerto, solo has de ir a este enlace para saber de qué estoy hablando. No es necesario pero sí interesante que empecéis por el de mayo antes de leer este. No me enrollo más y vamos a la almendra.

Antes de ir con otros mercados, dejad que haga una especie de adenda dentro del universo yanqui. Ya fuera de los clásicos que se enumeraron en la citada entrada de mayo, me gustaría hacer referencia a alguna obra más moderna o que debido a la importancia que creo que puede tener, no hay que sacarla de esta ecuación en dos partes. Por ejemplo, El poder del fuego, de Robert Kirkman y el factor que hace que entre en este listado, es decir, Chris Samnee. Cualquier cosa que dibuje este hombre nunca será un truño. Ya pueda escribirlo Liefeld. La trama de El poder del fuego mezcla elementos arquetípicos del género con el humor que (casi) siempre está presente en las historias de Kirkman. Al menos cuando se adentra en terrenos ya trillados hasta la extenuación. Lo hizo con Invencible, lo hizo con The Walking Dead a otro nivel, y aquí lo hace igual. En vez de presentar al maestro venerable con pinta de romperse si le soplan pero que luego reparte leches como Bud Spencer, le añade un atuendo del meme del Sr. Burns con el monopatín al hombro y santas pascuas. Es reducir a la mínima expresión una herramienta que utiliza con fruición. Pero aquí lo que marca la diferencia entre decidir si empiezas la colección o no es el arte de Samnee. Es que no hay manera de encontrar una página a la que sacarle un pero. Eso, unido a que son treinta números y concluye, anima bastante a hacerse con alguna copia… que no sea en español. ¿Por qué? Pues porque lo editaba la ya extinta ECC, que si alguien no me corrige llegó al tomo 5 (de 6) y fue cuando echó la persiana. Casi es mejor que vayáis al material original de Skybound en digital.

Infinite Kung Fu es un popurrí de artes marciales y zombis autoeditado por su creador, Kagan McLeod, y editado aquí (Kung Fu Infinito) en su día (descatalogado ya por desgracia) por Norma Editorial. Pon de un lado a los Ocho Inmortales, los mejores guerreros dominadores del Kung Fu que existen. De otro a un emperador, que como buen mal emperador busca algo que le aleje de la condena eterna a diferencia del resto de mortales que mueren. Agrega una plaga de zombis al más puro estilo Kingdom (toma recomendación cruzada) y un héroe que se ve envuelto en todo este cóctel y sin el cual no se puede salvar la situación. McLeod, del que desconocía su existencia y trabajo hasta topar con esta obra, utiliza un blanco y negro tirado a base de pincel (o la técnica da todo el pego si es digital). Tiene un estilo muy original, con personajes estilizados y casi desgarbados, pero elegantes al mismo tiempo. Coreografías curradas y violencia sin cortapisas. Reminiscencias a todo meter de las pelis de artes marciales que dieron lugar al boom del furor por adaptar en los setenta y ochenta esas historias a otros formatos. Diversión pura en un formato listo para consumir, sin aditivos ni mierdas en conserva.

Y una más antes de pasar al mundo manga/anime: Ángel Callejero, de Jim Rugg y Brian Maruca. Es otra indie como la anterior pero bastante más conocido que Infinite Kung Fu y que también tuvo una edición en nuestro país de la mano de Edicions De Ponent, otro sello extinto al que acompañó la polémica tras la muerte de Paco Camarasa (ni una editorial que cese su actividad y no pase algo, no vayamos a tener un ecosistema sano). Street Angel vio la luz originalmente en 2004 bajo el sello Slave Labor Graphics, donde salieron cinco números, a los que siguieron material viejo y nuevo en formato webcomic (¡viva!) y su posterior etapa más larga en Image. La historia gira en torno a una niña llamada Jesse Sánchez, enfrentándose a ninjas, piratas y a lo que se tercie en un gueto de Angel City. No en vano es una experta en artes marciales que recorre las calles montada en su monopatín. Decidme si mola o no mola la premisa como para entrar con los ojos vendados. Encima el dibujo en glorioso B/N de Maruca es una gozada. De verdad que si no sabéis nada de esta obra, os recomiendo muy fuerte que le deis una oportunidad.

Al lío del manga, que ya seguro que alguno estaba pensando que no llegábamos nunca… pero antes, vaya por delante que aquí no he incluido obras que a la menor búsqueda seguro que os las catalogan como «de artes marciales», pero que a mi entender no es de lo que estoy hablando aquí. Por poneros dos ejemplos esclarecedores, si echáis de menos en este bloque a Vagabond o Rurouni Kenshin es precisamente porque en mi cabeza son historias de samuráis. A lo mejor la única diferencia con el resto que sí aparecen son las armas, pero eso ha hecho que tampoco incluyera anteriormente a Las Tortugas Ninja, a Shaolin Cowboy o sobre todo a Usagi Yojimbo. Hecha la aclaración vamos a ello.

Dragon Ball ha de estar el number one por muchos motivos los cuales no me voy a poner a enumerar. Alguno dirá que si no es un manga de artes marciales al uso, pero coño, si el protagonista no se quita el dogi desde el comienzo, que sí, que al principio es de un color y luego va variando, pero entre eso y que luego Goku cae bajo la tutela de Muten Roshi, o que se vienen enseguida los torneos mundiales de artes marciales, ¿alguien puede negarle la temática? Y despejada esa pregunta, ¿quién es el guapo de cara que no la incluiría en este repaso? Porque yo no, y como soy el que la está haciendo pues aquí estamos. Es indudable que cualquiera de mi generación ha crecido habiendo visto hasta la extenuación los capítulos que las autonómicas ponían y reponían con diferentes doblajes. Y que la pervivencia e influencia de los personajes creados por Akira Toriyama a nivel mundial van más allá de si los combates eran más o menos realistas, si las tramas se repetían como el ajo o las pegas que se le quieran poner.

El Puño de la Estrella del Norte (Hokuto no Ken) es otra que no podía faltar aquí. Para el que no sepa nada, imaginad que quitamos a Max Rockatansky del mundo de Mad Max y ponemos a Bruce Lee. ¿Mola o no mola? Pues a partir de eso, Buronson y Tetsuo Hara (más el segundo que fue quien tuvo la idea original) montan un universo ultraviolento en el que los débiles solo tienen un clavo al que agarrarse, Kenshirō, el sucesor número 64 del estilo de arte marcial «Hokuto Shinken», y el discípulo más joven del maestro Ryuken. Como dato idiota, ahora que en Prime Video han estrenado una nueva adaptación (después de la pionera serie del 84 a la que siguieron películas, OVAs y más series), cuando Ken usa sus técnicas y los enemigos acaban explotando segundos después sin saber qué ha pasado, en mi cabeza sonaba la voz de Amador Rivas diciendo «te miro y te golpeo». Más allá de la extrema violencia gráfica que puebla sus páginas, el mensaje de que alguien con el poder para pararle los pies a los opresores haga lo que es justo y no mire para otro lado, siempre es gratificante y necesario por muy simplón que suene.

Ashita no Joe es una historia que gira en torno a Joe Yabuki, de nuevo un chaval de la calle (debe ser el arquetipo más sobado de la temática lucha) que se topa con un viejo borrachín, y al negarle unas monedas para vinate se enzarzan en una pelea que acaba con el viejo comiendo suelo. Lo que sucede es que se trata de Danpei Tange, un antiguo boxeador que, asombrado por el talento natural de Joe, se empeña en entrenarlo y no ceja hasta que, tiempo en prisión mediante, consigue convencerlo de que tiene mucho que aprender. Pero un momento, diréis alguno, ¿boxeo? ¿el boxeo es un arte marcial? Pues sí, está catalogado como arte marcial sin armas y el hecho de que necesite de una base técnica (no es un concurso de darse tortazos) lo hace compartir espacio con otras artes marciales que sí nos vienen a la cabeza como tales. Volviendo a Ashita no Joe, tiene muchas virtudes, y una de ellas es el desenlace, acompañado de una banda sonora tremebunda. Este clásico creado por Ikki Kajiwara y Tetsuya Chiba en el 68, ha visto cómo se trasladaba al anime, al cine de acción real e incluso al teatro. Como curiosidad, el anime llegó a España al poco tiempo de estrenarse en Japón, de la mano de la productora y distribuidora Ízaro Films… los que tengáis una edad ahora mismo estáis viendo la mítica cortinilla que iba delante de las películas de Pajares y Esteso.

Kengan Ashura es una buena muestra de cómo un webcomic que se publica en una revista digital, en este caso Ura Sunday, acaba pegando el pelotazo y no solo tiene sus consabidos tankōbon, sino que su popularidad se dispara hasta el punto que Netflix hace una adaptación bastante exitosa y muy recomendable. ¿Sus ingredientes? Pues desde mi punto de vista tiene varios, algunos esperados, como por ejemplo un personaje protagonista atormentado por su pasado, en busca de una especie de forma de demostrar al mundo que no es el chico que salió de un gueto. Su nombre es Ohma Tokita, pero el verdadero protagonista para mi gusto, y es lo que hace especial a Kengan Ashura, es su compañero de aventuras, Kazuo Yamashita, un pobre hombre con una vida de mierda, que de repente se ve envuelto en el submundo de las peleas ilegales como representante de Tokita. Y su vida pasa de ser un agujero negro a ser un parque de atracciones, a veces con alegrías, a veces con tristeza, pero viviendo, que es algo que no había hecho en muchos años. Añadid a ese esqueleto que hay un torneo de lucha por medio, que las peleas están estupendamente coreografiadas, que los estilos de lucha son muy variados y bien documentados, y que los desenlaces no son a veces los esperados (muy de agradecer en esta temática que a veces es previsible). ¿Y qué me queda? Ah, los autores: Yabako Sandrovich y Daromeon. Hubo una secuela llamada Kengan Omega con otros personajes, pero no he tenido el placer, así que no sé deciros.

Y acabo con un tercer bloque dedicado a aquellos autores nacionales que pensaron que era una buena idea hacer este tipo de historias en un ecosistema no muy amable con ellas.

Empezamos con Shaolin Mutants, obra de Pere Pérez y que en su día publicó Aleta (juraría que está descatalogado). Para el que no lo sepa, Pérez no es que sea aficionado a las artes marciales, es que es practicante consumado, leo y copio: cinturón negro 2o tuan y profesor de Wing Chun Kung Fu, cinturón negro de Tai Chi, cinturón marrón de Judo, y cinturón azul de Hung Gar Kung Fu. Que sabe de lo que habla, vamos. No en vano, ya había sacado años atrás un tomo con la infame Dolmen, llamado Guerreros Urbanos, donde daba rienda suelta a dichos conocimientos, con un dibujo bastante más precario eso sí. En Shaolin Mutants mezcla artes marciales, mutantes… y dinosaurios.

Kung Fu Kiyo es anterior a la anterior por más de una década. Con la entrada del nuevo siglo, el guionista Hernán Migoya y el dibujante Man (Manuel Carot) le vendieron la idea a La Cúpula y allá que salieron 2 arcos divididos en 5 grapas en blanco y negro contando las aventuras de Kevin, un chaval que parecía el miniyo de aquel infraser de Gran Hermano que luego ha acabado en prisión por maltrato a su pareja. Más allá de eso, la trama se nutre del triángulo chico pobre-chica-chico rico. El dibujo de Man bien, dinámico y aun teniendo más de veinte años a sus espaldas, si encontráis el tomo recopilatorio que Glenat sacó en 2009 no es mala adquisición para echar un rato.

Kung-Fu Mousse, de Nacho Fernández salió un año después del recopilatorio anterior, precisamente en la misma casa, Glenat. Desconozco si la idea era tirarle a este tipo de temática por parte del sello, pero el caso es que al pobre Nacho le hicieron reestructurar una historia pensada para 3 tomos en 1. Y claro, eso no hay dios que lo resista. Aun así, si os mola el estilo del bilbaíno, casi os recomendaría más el tomo que salió, a todo color, que las dos anteriores referencias. Bueno, y sin el casi. Diversión asegurada, que es lo mínimo que le puedes pedir a una historia que lleve en el título la palabra Kung-Fu.

Enter the Kann es una propuesta diferente en forma y fondo. De la mano de Víctor Puchalski, vemos a Kann, maestro del kung-fu, tiburón del business y con un ego que no le cabe en tremendo cuerpazo. Con esa mezcla no es raro que se lie la manta a la cabeza y quiera acabar con los siete maestros del kung-fu oscuro (otro tropo común que nos encontramos). ¿Por qué son oscuros los siete maestros? Pues porque mezclan artes marciales y magia negra. A partir de esa idea, Puchalski nos lleva en un viaje psicotrópico cargado de referencias muy diversas, que usa a discreción pero con una finalidad clara. A veces esas ideas funcionan. A veces no tanto. Pero la ambición de este proyecto debe anteponerse a un análisis resultadista. Como punto extra, la portada lenticular donde podemos ver a Kann lanzando un puñetazo si movemos el tomo es un puntazo de edición por parte de Autsaider Cómics.

Tigre Callejero, de mi hermano Ertito Montana… ya, ya, estaréis pensando que entra en este repaso solo por amistad, pero los que me conocen saben que no tendría los huevazos de recomendar algo que no sepa que os puede gustar. Invasión alienígena de fondo y un justiciero con casco de motorista, chupa de cuero y un bate de béisbol… pero con un pasado muy distinto. Como Ertito dice siempre, era un hombre volcado con el estudio de las artes marciales (Aikido para más detalles) más puras en armonía con la energía y la naturaleza. De ahí a reventar cabezas con un bate pasa por un evento inexplicable y cruento que lo marca hasta el punto de vivir solo con la venganza entre ceja y ceja. Si lo queréis, a visitar Zona 00 Comics.

Y acabo con un bonus track, porque no es una obra entera en sí, es el primer tomo de Ken Games, enorme tetralogía de José Robledo y Marcial Toledano que atesoro con cariño y releo cada vez que puedo en su edición de Diábolo. ¿Y por qué solo el primero de los cuatro tomos? Pues porque es el que se ajusta al requisito que yo mismo me he impuesto de cara a mencionar tebeos aquí, que sea de artes marciales. En este caso la historia gira en torno a Pierre, un matemático, hijo de matemático, con un don para ver números donde el resto ven la vida, pero que debido a una enfermedad de, precisamente, su padre (de donde viene la virtud, por ahí se acaba yendo), empieza a practicar el noble arte del boxeo. Y consigue aplicar su particular visión del mundo para ganar combates.

19 junio 2026

ANDO POR SUBSTACK

Pues me ha dado el volunto y me hecho una cuenta de Substack, que si veo que mola, lo mismo acaba por sustituir al BlueSky que no me termina de convencer mucho. Clicando aquí podéis ir a mi perfil y si tenéis cuenta, no seréis unos menosmola si le dais a suscribirse.

30 mayo 2026

EL TERROR QUE SURGE DE LAS VIÑETAS CON MANUEL GUTIÉRREZ Y MANOLO MOTA

El próximo sábado 6 de junio, en Librería Europa de Nerja, visita de mi compadre Manuel Gutiérrez que estará de cháchara con Manolo Mota acerca de El terror que surge de las viñetas: de Goya a Cthulhu. Entiendo que la línea de discurso pasará del enorme Goya. Saturnalia, de Manu y el dibujante M. R. (ya hago más de lo que hace él poniendo sus iniciales) e irá virando a la longeva y resiliente Revista Cthulhu, abanderada de las historietas de terror a pesar de que los modernitos se olviden de ella cada vez que sale a la palestra cualquier listado de revistas en nuestro país. Ya sabéis, sábado 6/6 a las 18:30 en Librería Europa (C. Diputación Provincial, 4).

24 mayo 2026

COLEGA, ¿DÓNDE ESTÁ MI KIMONO? (I)

No es que tenga intención de hacer de cuando en cuando monográficos sobre el deporte en el mundo del cómic, pero la verdad es que las artes marciales es algo muy ligado a algunas de las obras con las que he crecido, con lo cual, me apetecía dedicarle un espacio por aquí. Siento si alguno no comparte el interés, pero intentaremos dar con la tecla… el próximo investigaré sobre curling. Eso sí, por no repetir también el formato de mi debut en Escribiendo Cómics (¿cómo? ¿No lo llegaste a leer? pues clica aquí), en esta ocasión no voy a diferenciar entre mercados ni cronologías, sino que va a ser un popurrí en el que soy un pasajero del contenido, y no tanto un conductor. Ah, y esta es la primera de dos entregas, así que atentos al mes que viene para completar el repaso.

En lo personal, lo primero que recuerdo yo como lector de cómics relacionados con las artes marciales, fueron los viejos cuadernillos protagonizados por Shang-Chi que editaba Vértice allá por finales de los setenta bajo la cabecera Relatos Salvajes. No es que yo los leyera con un par de años de existencia. Es que mi tío los compró en su día y cuando tuve algunos años más (tampoco muchos) y me picó el gusanillo de los tebeos, los leía con tremenda adicción cada vez que iba a casa de mi abuela (que allí se quedaron). La edición de Vértice era heredera directa de Deadly Hands Of Kung Fu. Es interesante conocer por qué algunas de las historias de Shang-Chi y de otro puñado de personajes relacionados con el mundo de las artes marciales, no salían publicadas en formato comic-book habitual de otros personajes, sino dentro de dicha revista, editada por Curtis Magazines, que era un sello asociado de la Marvel. El motivo era bien simple: esquivar la famosa censura del Comics Code. Si no salía en formato cómic, sino dentro de una revista, podía contener material con algo más de violencia y erotismo. Tampoco es que se soltaran la melena, pero era abrir la mano a historias donde las artes marciales tenían cabida perfectamente. Si tenemos en cuenta que a principios de los setenta, la figura de Bruce Lee era casi icónica ya tras los pelotazos de Kárate a muerte en Bangkok, Furia Oriental o El furor del dragón, y que además David Carradine interpretaba a Kwai Chang Caine en la famosa serie de televisión Kung Fu, la lógica dictaba que el cómic de artes marciales fuera un nicho de mercado por explotar.

Ambas referencias están muy ligadas al origen de Shang-Chi como personaje «reclutado» por Marvel. Sus creadores fueron el guionista Steve Englehart (mente pensante tras el notable arco Imperio Secreto, inspirado por el Watergate) y Jim Starlin (una institución en el mercado estadounidense) en labores gráficas. Pero no lo crearon tal cual de primeras, sino que acabaron de rebote en las oficinas de Marvel, tras haber sido rechazados por DC cuando presentaron una adaptación de la serie Kung Fu. Roy Thomas (ligado a la figura de Conan por los siglos de los siglos) fue el que les compró la idea… de aquella manera. Le interesó la temática de las artes marciales pero no quería hacer una adaptación de Kung Fu, entre otras cosas porque eso supondría una posible compra de derechos a la Warner. La contraoferta que Thomas hizo a Englehart y Starlin fue la de crear una historia en la que se incluyera a Fu Manchú, el villano creado por el escritor Sax Rohmer, de quien Marvel había comprado los derechos entonces. Ah, eso y que el protagonista fuera mestizo, mitad chino y mitad blanco. Vamos, que les dijo que le gustaba lo de las artes marciales, pero que el resto lo cambiaran. Englehart se las apañó para justificar la presencia del supervillano chino, haciendo que fuera el padre de Shang-Chi en sus orígenes. Luego, la historia daría vueltas a tramas y nombres debido a la perdida de los derechos del personaje, pero el parentesco entre ambos permanecería incluso hasta la horrorosa adaptación al cine muy reciente. Si hay que rescatar una etapa brillante dentro del ya largo recorrido de Shang-Chi, seguramente 9 de cada 10 dirían la que se cascaron el dúo Moench-Gulacy. El otro, que sería yo, pondría el trabajo de Gene Day por encima aunque alguno se tire de los pelos.

Quizá en vuestra cabeza ronda la pregunta ¿y por qué no hicieron cómics de Bruce Lee directamente en vez de sacarse un sosia de la manga? Pues en verdad sí que intentaron sacar historias con Bruce Lee como protagonista, pero si con el tema de Fu Manchú hubo movimientos de un lado a otro por tema de derechos, imaginad lo que supondría en aquella época llevar adelante una cabecera con uno de los personajes más relevantes del siglo XX. Precisamente en The Deadly Hands of Kung Fu se incluyó un especial de 35 páginas ya con él fallecido. Posteriormente, hubo un intento por parte del célebre Milton Caniff (Terry y los piratas, Steve Canyon…) de hacer una tira cómica para Los Angeles Times Syndicate. Solo hizo una junto a Noel Sickles, pero cuando empezaron a sugerirle cambios, Caniff dijo que adiós muy buenas. Eso no frenó la idea de la tira cómica por parte de Los Angeles Times Syndicate, que cinco años más tarde (1982) publicaría The Legend of Bruce Lee, escrita por Sharman DiVono y dibujada por Fran Matera. Editoriales como Warrior Publications en los ochenta, Malibu Comics en los noventa (un horror de miniserie con Mike Baron y Val Mayerik) y más recientemente Magnetic Press, contando con la aprobación y participación de la hija de Bruce, Shannon Lee, han ido intentando sacar diferentes historias con dudoso éxito comercial. Pero antes de pasar al siguiente hito, os recomiendo echar un vistazo a este post de hace más de veinte años publicado en ADLO, donde se cuenta con la sorna habitual, cómo en España se dio el caso de que una editorial catalana llamada Vilmar, allá por los ochenta, tuvo los huevazos (¿derechos? ¿qué derechos?) de cascarse lo menos 40 grapas dedicadas a la figura de Bruce Lee, con situaciones tan surrealistas como las que cuentan los de ADLO. ¿De aquellos polvos, estos lodos? No vamos a entrar en ese lodazal, porque entonces necesitaríamos una retroexcavadora.

La tercera pata de este banco (de tres patas) sería Puño de Hierro, o para los que hayan llegado al personaje con sus recientes adaptaciones, Iron Fist. Se ve que Roy Thomas le vio salida al tema de las artes marciales y después de redirigir la propuesta de Englehart y Starlin, cogió un batiburrillo de referencias para idear a Danny Rand, un chico de familia acaudalada al que su padre lleva de excursión a la ciudad perdida de K’un-L’un (cosas de ricos) solo para palmarla junto a su esposa. El chaval es recogido por los habitantes de K’un-L’un y allí aprende Kung Fu y Wing Chun (creado por la sacerdotisa Ng Mui) de la mano de Lei-Kung el Tronador (¿por qué?). Corte a la mayoría de edad en la que se enfrenta al reto de pelear contra Shou-Lao el Inmortal (que no será tan inmortal cuando acaban con él cada vez que surge un nuevo Puño de Hierro). Y de ahí surge su poder como uno de los portadores del poder que le permite concentrar su chi en el puño y romper paredes de acero como si fueran decorados de cartón piedra. Hay que decir que lo mejor que tenía el personaje es el diseño de Gil Kane, con ese uniforme y capucha verdeamarela, como si fuera a jugar con Pelé, Jairzinho, Rivelino o Tostão. No obstante, cuando Puño de Hierro agarra verdaderamente es cuando llegan Chris Claremont y John Byrne. Ambos comenzando en el negocio. Y ambos con ideas y hambre como para hacer que la colección de Iron Fist tuviera más repercusión que la cabecera protagonizada por Shang-Chi. Después de aquella etapa me quedaría con las interpretaciones que hicieron como no, Brubaker, Fraction y David Aja en El Inmortal Puño de Hierro, y una que me gustó no hace tanto (para el tiempo que llevo sin comprar un cómic de SHs) es la que hicieron David Walker y un tremendo Sanford Greene al dibujo.

Antes de dejar un punto y aparte… pero esperad, mis poderes mentales me dicen qué estaréis pensando a estas alturas: «¿pero qué tipo de repaso es este que no menta a ningún manga ni cosas hechas aquí en nuestro país (las hay, las hay)?» Tranquilidad, queridas y queridos, porque en un mes volveré con la segunda entrega de este Colega, ¿dónde está mi kimono? para completar todo eso que estáis echando a faltar y quizá, solo quizá, alguna cosa que ni se os pasa por la cabeza.

Como decía, antes de dejar un punto y aparte hasta junio, no puedo olvidarme de dos curiosidades en el combo cómics y artes marciales. La primera es que antes que Daniel LaRusso ganará injustamente el combate por el título con la técnica de la grulla, había un Karate Kid en el universo DC: Val Armorr, un miembro de la Legión de Superhéroes, que apareció por primera vez en Adventure Comics #346. Su creador fue Jim Shooter, a la postre mítico editor. Os soy sincero, no tengo ni idea y creo no haber leído nada donde salga este personaje, pero en los créditos de Karate Kid (la película) se puede ver que los derechos del nombre pertenecen a DC Comics. La segunda es que Chuck Norris tuvo su propia serie de cómics en los 80 de la mano de Star Comics (sello infantil de la Marvel), titulada Chuck Norris: Karate Kommando, y como no hace tanto de su fallecimiento me parecía oportuno al menos que apareciera aquí.

13 mayo 2026

GRINDHOUSE ESTÁ A LA VENTA


🔥 GRINDHOUSE ya está disponible 🔥 

En los barrios más decadentes, entre neones rotos, humo de cigarrillos y salas de cine abiertas toda la noche, nació el cine grindhouse: un universo salvaje, barato y excesivo donde las reglas del buen gusto prácticamente no existían. Proyecciones nocturnas cargadas de violencia extrema, terror crudo, crimen, persecuciones y personajes al límite. Rodadas con presupuestos mínimos pero con enorme creatividad, estas películas construyeron una estética sucia y caótica que se convirtió en su sello. El grindhouse mezcló terror, acción, explotación y serie B en historias directas y agresivas que acabaron transformándose en obras de culto, con títulos como The Texas Chain Saw Massacre o Dawn of the Dead, redefiniendo el cine independiente y underground. Ese espíritu ahora salta a las viñetas. 

GRINDHOUSE es un tomo de 118 páginas en terrorífico blanco y negro que rescata toda esa energía y la convierte en cómic: caos, violencia y estética deteriorada al servicio de historias de terror, acción y thriller.

✍️ Guion: Roberto Corroto, Penny Melgarejo, David Braña, Ertito, Román López-Cabrera, Javier Mora y Allona.
🎨 Dibujo: Jesús Gan, Allona, Román López-Cabrera, Penny Melgarejo, Ertito y Sarah Vomitive Decomposition.

Más que un género, el grindhouse es una actitud: cómics provocadores, imperfectos y hechos para sacudir al lector, convirtiendo el exceso en espectáculo. 

👉 Consigue GRINDHOUSE clicando aquí.

25 abril 2026

¿QUÉ ES SER ESCRITOR?

Hace poco que fue mi cumpleaños y me regalaron, entre otras cosas, el Curso de Escritura Creativa, de Brandon Sanderson. No os puedo decir aún si recomendaría su compra hasta que no lo termine, pero en la introducción, el archiconocido autor empieza hablando de por dónde le viene esto de transmitir sus conocimientos, y de lo que significó para él que un profesional se tomara la molestia de compartir una serie de herramientas con aplicación al mundo real, lejos de las teorías que hasta entonces le habían enseñado en la universidad. Un poco de esa máxima de devolver parte de lo que en su día otro nos ha hecho participe. Pero lo llamativo viene cuando habla acerca de las posibilidades que hay de convertirse en alguien que se puede ganar la vida con lo que escribe. Y pone como ejemplo aquellos que hicieron el curso en su promoción, avisando claro, que ese caso no es extrapolable a cada curso que se haga por todo el mundo.

Perdón por los circunloquios pero ya estoy llegando a la almendrilla.

Sanderson acaba esa parte de la introducción, postulando que el hecho de no convertirse en un profesional de la escritura no tiene por qué significar un fracaso. Cito varias frases que ejemplifican esta postura:

"... opino que el mero acto de escribir ya es bueno para cualquiera."

"... si queréis contar vuestras historias, hacedlo. Contadlas del modo que queráis contarlas."

Y hay otra más que me servirá para una reflexión que quiero poner sobre la mesa como broche a este texto, que es:

"... creo que la suerte es un factor muy importante para poder dedicaros a esto a tiempo completo."

Por el momento, olvidad esto último y quedaos con lo anterior. El simple ejercicio de escribir lo que tenemos dentro ya es una recompensa en sí, más allá de que luego acabe publicado o no. Lo sé, lo sé… alguno está pensando ahora mismo que dicho en boca de un tipo que debe estar forrado con todos los libros que ha vendido suena un poco a lema de camiseta: disfruta del camino aunque ese camino no te lleve a monetizar lo que has hecho.

Y aquí es donde creo que hay que poner el foco principal. Sanderson está diciendo que no hay que mortificarse por no conseguir ver tus textos publicados. No te tienes que considerar como un impostor por no poder ganarte la vida siendo escritor. Y en eso es posible que estemos de acuerdo unos cuantos. Al menos eso espero.

Aquí es donde quiero plantear la pregunta que reza como título: ¿Qué es ser escritor?

¿Ganarse la vida con tus historias? ¿Verlas publicadas aunque no sean tu principal fuente de ingresos? ¿O simplemente escribirlas?

Parece que en el universo de Sanderson el hecho de publicar tu obra es casi sinónimo de que te puedas ganar la vida escribiendo. Lo que quiere decir que un escritor que publica es un escritor profesional o camino de serlo.

Pero claro, amigas y amigos, ¿qué pasa si salimos del universo de Sanderson y ponemos la lupa sobre los que escribimos en España? Atendiendo a los datos recogidos en el Libro Blanco del Cómic en España (2024), solo un 21% de los autores encuestados considera el cómic (o alguna actividad relacionada con el cómic) como la única fuente de sus ingresos. Y estamos hablando de autores. Si nos fuéramos a los guionistas (sin contar autores completos que se hacen un Juan Palomo), no hay porcentaje concreto, pero hablando con gente que sabe de lo que habla, se puede decir que sería complejo sacar más de cinco nombres. Cinco personas en todo el territorio que puedan decir que el dinero con que pagan su comida, el alquiler, la ropa, etc. proviene en exclusiva del guion de cómic.

Si nos vamos al Libro Blanco del Escritor (2025) la cosa no pinta mucho mejor, aunque aquí es cierto que no hay que diferenciar a guionistas de otros autores, como sí ocurre en el cómic. En concreto, un 23% de los autores en España se dedica exclusivamente a la literatura.

Un 21% y un 23%. Ocho de cada diez no se pueden dedicar en exclusiva a ser autores de cómic o ser escritores. En el caso de los guionistas de cómic la probabilidad se reduce aún más, como hemos visto. ¿Quiere decir eso que los que caemos en el 79% o el 77% no podemos considerarnos a nosotros mismos como escritores? Claro que podemos. De hecho debemos hacerlo si así lo sentimos. Es obvio que en una de esas reuniones sociales a las que procuro no ir, si me presentan a un desconocido y me pregunta a qué me dedico, no le voy a poder decir «soy guionista/escritor«. Pero si la conversación se alarga por lo que sea, lo mismo le acabo diciendo que escribo.

Ojo. Como todo en la vida, hay que ponerle a esto un poco (solo una micra) de sentido común.

Imaginad que estoy en otra reunión social (muchas son ya) y que me presentan a otro desconocido. Aunque en el transcurso de una hipotética conversación le acabe diciendo que de vez en cuando juego al baloncesto, no por ello me voy a creer que soy jugador de baloncesto. ¿Veis por donde voy? Lo digo mayormente porque esto no suene a uno de esos discursos que abundan hoy día sobre ser la mejor versión de uno mismo y solo con pensarlo o desearlo mucho se convierte en realidad. Nada que ver, por favor.

No hay un criterio estándar que sirva de criba para considerar a uno como escritor. Pero tampoco la hay para el ejemplo del jugador de baloncesto y yo no me siento como Sergio Llull, aunque juegue alguna pachanga.

¿Hay entonces una respuesta universal a la pregunta de qué es ser escritor?

Entiendo que más allá de la literalidad que nos arroja la definición de la RAE, no. Al menos, yo no me atrevo a dar ninguna aquí, pero estaré encantado si alguien me da una.

Antes de correr el riesgo de enrocarme en esta cuestión, quiero volver a eso de la suerte como un factor muy importante para dedicarse a ser escritor. Ya he admitido que no he terminado el libro de Sanderson, con lo que no tengo ni idea de si al final desarrolla a qué se refiere exactamente con esto. No sé si es suerte en cuanto a tener el apoyo por parte de tus seres queridos, sobre todo de la persona con la que convives. No sé si es suerte en cuanto a poder seguir contando las aventuras de los mismos personajes durante la nada desdeñable cantidad de 12 años. No sé si es suerte en cuanto a haber trabajado con autores (algunos ya consagrados) que no me han puesto ni una pega (salvo un par de idiotas) a la hora de colaborar. No sé si es suerte en cuanto a haber acabado haciendo piña con otros escritores que se han acabado convirtiendo en mucho más que colegas.

Si Sanderson se refiere a otra cosa que no sea esto, entonces no he sido afortunado en ese sentido.

12 abril 2026

EL LIBRO ENDEMONIADO

Cualquiera que haya permanecido en esto de escribir historias más de dos ratos sueltos estará de acuerdo conmigo en que si hay algo que es complicado de cojones, es hacer una historia que te saque una risa. La comedia, al menos en el cómic, es uno de los géneros en los que hay que afinar muy mucho para conseguir tu objetivo. No solo entretener, que ya de por sí no es sencillo, sino divertir hasta el punto de que una risotada escape del lector. Pues bien, Fernando Llor y Alicia GM consiguen que cada secuencia acabe riendo como un niño chico al escuchar que alguien se ha tirado un pedo. Y es que El libro endemoniado, si tiene algo, es que es endemoniadamente divertido. Ah, y que lo pueden leer grandes y pequeños, otro logro que no está al alcance de muchos cómics.

Uno de los tipos de comedia que más gracia me hacen es cuando se trastoca el lenguaje y o las situaciones propias y acordes con una determinada época histórica, normalmente de antaño. Por citar ejemplos que seguro os suenan (y si no, deberían), o incluso que las habéis podido disfrutar: El ejército de las tinieblas; Los visitantes no nacieron ayer (aquí funcionando a la inversa); y como no, La vida de Brian. El libro endemoniado juega a esto y Fernando sale airoso de semejante desafío. Insisto: el que piense que es sencillo sacar risas de una historia, que empiece con un chiste de producción propia y luego me cuente.

La construcción de los personajes protagonistas juega un papel importante para que este tipo de proyectos llegue al puerto deseado. Tenemos a Gregor, un caballero con menos cerebro que un oriundo de los platós de Telecinco (y un poco Ash Williams); a Lenore, una joven aprendiz de hechicera con un notable complejo de inseguridad; y a Viv, una exploradora con un espíritu más positivo que la fábrica de Mr. Wonderful y frases acordes a ello. Este trío, que bien podría ser el character select de un arcade de los noventa, se las ha de ver contra Baelor, un vizconde del infierno con ganas de juerga y juego a todas horas. Por supuesto, los rasgos que los caracterizan a cada uno, servirán de punchline para rematar las situaciones cómicoabsurdas que riegan su aventura. En este punto, no puedo dejar de recomendar que le deis el tiempo que merece a la parte final del tomo (por cierto, estupenda edición de Astronave). En esas últimas páginas se sitúan los extras, donde, entre chanza y chanza, Alicia muestra la evolución en cuanto al diseño de todos estos personajes y los secundarios.

Y es que, si Fernando hace una labor colosal escribiendo esta comedia de aventuras/aventura cómica, Alicia hace las funciones de uno de esos duendes que convoca Lenore de vez en cuando, llevando a la práctica todas las ideas geniales (y alguna más) que hay en el guion de Fernando. La portada que se casca la ilustradora granadina ya es un reclamo importante para sobresalir en una balda plagada de novedades. Y es también una tarjeta de presentación en tanto en cuanto el uso que hace de su paleta de colores. Y eso es algo que suma más mil al encanto que tiene de por sí El libro endemoniado.

Os dejo con la sinopsis con que se promocionó su lanzamiento que pone bien a las claras el corte de la historia:

Mientras que en todos los reinos vecinos apenas pueden combatir la pobreza, las catástrofes mágicas y las criaturas mitológicas, en Viterland todo es prosperidad, alegría y fiestas. Lo que no sabe el pueblo es que tanta felicidad es fruto del Baelorit Grimorium, un libro maldito que encierra en su interior a un demonio y que concede todos los deseos deseos del monarca regente Aunque el límite de esos deseos es mil y, cuando se haga la última petición, el demonio escapará y probablemente querrá vengarse por los años encerrado. La situación es crítica, así que la reina usa su penúltimo deseo para averiguar cómo seguir utilizando el grimorio y que este conceda otros mil deseos más. La respuesta supone un desafío para el cual sólo unos pocos están preparados, así que la misión es clara: mandar a Gregor (el soldado más valiente e insensato del reino), a Lenore (la hija del hechicero de la corte, buena en magia cuando recuerda los hechizos) y a Viv (la exploradora más optimista y enérgica de Viterland) a reiniciar el contador del grimorio. Si lo consiguen será un milagro.

Y aquí os dejo el link a la ficha de la obra en la web de Astronave, por si os da la picada, aunque os recomiendo que si os enamora (como no podría ser de otra forma), se lo encarguéis a vuestro librero amigo.

28 marzo 2026

SICARIOS ADVENTURES #3 COMENZÓ EN ACES WEEKLY VOL. 79

 

La semana pasada comenzó a publicarse las primeras páginas de Sicarios Adventures #3 en el volumen 79 de Aces Weekly (la revista digital que regenta David Lloyd, sí, ese David Lloyd). 

Para los nuevos, decir que Sicarios es un asiduo de esta publicación, que fue el sitio donde debutaron Phil & Riot, allá por 2014, y que desde entonces debemos ser de los que más han aparecido junto a Pablo Barbieri, Rodolfo Santullo, Jok y otros pocos. 

Igualmente, para los nuevos, Sicarios Adventures es el primer y único spin-off de Sicarios, donde se cuentan historias antiguas de nuestros protagonistas, fuera de la continuidad de la colección madre.

24 marzo 2026

HABLANDO CON JUAN ALBARRÁN (III)


Hay profesionales del mundo del cómic en nuestro país que, por lo que sea, no tienen el altavoz mediático que tienen otros con muchos menos méritos. Yo sigo en mi lucha personal porque a Juan Albarrán se le saque de ese grupo. Un auténtico hombre hecho a sí mismo, que dirían los anglosajones. De entintador en el mercado USA a dibujante en la NBA del cómic mundial, la industria del manga japonés… en Japón. Esta es la tercera vez que lo entrevisto. La primera vez fue un 20 de marzo de 2013, lo que quiere decir que hace poco más de 13 años de la primera charla acerca de su trabajo. No será la última, ya aviso.

Roberto Corroto: Yo te conozco desde hace 17 años (se dice pronto), pero por si acaso hay alguien leyendo esto que no sepa quién eres, ¿cómo le explicarías quién es Juan Albarrán?

Juan Albarrán: Pues sí, ya son 17 años… cómo pasa el tiempo. De hecho, si no recuerdo mal, fuiste la primera persona que conocí dentro del mundillo del cómic en España. Como ya he comentado alguna vez, estuve unos 10 años alejado del cómic, tanto como lector como dibujante, y cuando volví, en 2009, tú fuiste una de las primeras personas con las que entré en contacto.

R.C¿Quién es Juan Albarrán? No sé muy bien cómo responder a eso… me considero una persona bastante normal que siempre ha querido ganarse la vida haciendo algo creativo o artístico. Hubo una época en la que pensé en dedicarme a la fotografía, otra en la que lo intenté con la música, composición y grabación en estudio, pero, al final, lo que mejor se me dio fue el cómic. Además, podría decirse que es mi «primer amor». Recuerdo leer cómics y dibujar desde niño, así que me hace especial ilusión que hoy en día los cómics sean mi profesión.

J.A: También diría que soy bastante obsesivo y tozudo, y que cuando me marco un objetivo no dejo de intentarlo hasta conseguirlo. Siempre he dicho en broma que, si algún editor de cómic o manga me contrata, no será porque sea el mejor dibujante, sino porque soy muy pesado y acabarán diciéndome que sí solo para dejar de recibir tantos mensajes míos pidiendo trabajo.

En resumen, me describiría como un auténtico obseso de los cómics, especialmente del manga japonés.

R.CEn la segunda entrevista que te hice, en 2024, hablamos del momento en que Matagi Gunner pudiera llegar a su fin. Por entonces la serie iba por el tankōbon 8 y ya avisabas que llegado ese día, te gustaría dar el siguiente paso e intentar escribir y dibujar tu propia serie. Han pasado casi dos años desde aquello y has escrito y dibujado tu propia serie.

J.A: Sí, es verdad. Curiosamente, ese objetivo lo he cumplido con mi siguiente serie, A Mangaka’s Road to Japan, aunque no del todo. En realidad, lo que a mí me gustaría es guionizar y dibujar una serie larga.

A Mangaka’s Road to Japan es una serie muy corta, de solo 11 capítulos, que Kodansha me pidió dibujar como parte del lanzamiento de la Kodansha Manga Academy. La KMA es un intento de Kodansha por reclutar mangaka de fuera de Japón y, para ello, han creado una página web con información sobre cómo llegar a dibujar manga en Japón. Creo que también están preparando un concurso internacional para este año y, en sus redes sociales, publican muchos consejos e información muy útil sobre cómo funciona la industria del manga en Japón. Para promocionar esta iniciativa y generar tráfico hacia la web de la KMA, me pidieron dibujar A Mangaka’s Road to Japan.

Me lo he pasado muy bien dibujando esta serie, no solo porque no tuve fechas de entrega tan ajustadas como en Matagi Gunner y pude disfrutarla un poco más, sino también porque aprendí muchísimo al trabajar por primera vez con editores japoneses en la parte de escritura y construcción de la historia. Sé que no es una serie que vaya a convertirse en un gran éxito, en parte porque es muy corta, pero a nivel artístico ha sido una experiencia muy valiosa.

La serie tenía una duración determinada desde el principio, así que tampoco he tenido presión por ventas ni por popularidad; simplemente me he centrado en contar la historia lo mejor posible. Ahora que ya la he terminado, estoy a la espera de comenzar mi siguiente serie. Como decía antes, me gustaría tanto guionizarla como dibujarla, pero soy realista y sé que el nivel que se exige, sobre todo en lo referente a la historia, es muy alto, y no sé si lograré que me aprueben una serie propia. Aun así, como ya he dicho, soy muy tozudo y no dejaré de intentarlo, aunque obviamente también estoy abierto a trabajar con un guionista, como hice en Matagi Gunner.

Para leer el resto de la entrevista solo hay que hacer clic en Leer más aquí abajo.

21 marzo 2026

DÍA 2 DE FANZIMAD

 

Día 2 y me dice Ertito que hay más movimiento. Vamos que os quedáis sin vuestro tomo de ¡A hostia limpia! y luego habrá que esperar a la reimpresión. Os recuerdo: FanziMad, Biblioteca Pública Municipal Iván de Vargas (C. de San Justo, 5), segunda planta, buscad los pajaritos de Zona 00 y a ojear la mandanga.

20 marzo 2026

DÍA 1 DE FANZIMAD


Qué rebonico luce el stand de Zona 00 en el FanziMad. Día 1 y Ertito al pie del cañón. Lástima de no estar con él pero el lío del AVE desde Málaga va para largo y lo tengo que ver desde lejos.

17 marzo 2026

FLANNAN


Ya os recomendé Flannan en su día aquí. Y le prometí a Penny Melgarejo, su autor, que más temprano que tarde caería reseña. Pues han pasado unos cuatro meses. Ni tan mal. Partiendo de un hecho histórico acaecido en 1900 al que se hace referencia en un jugoso epílogo, Penny monta una novela corta con todas las características del Horror Cósmico, si bien lo salpica (nunca mejor dicho) con descripciones propias del Body Horror digno del mejor Cronenberg.

Arrancando con un inicio epistolar donde el protagonista, David McCloskey, sintiendo que su fin se acerca, quiere dejar constancia de lo ocurrido para que lo lea quien pueda encontrarlo. La trama tiene los ingredientes para ser canon dentro del subgénero. Pero todos sabemos que no basta con mezclar ingredientes como si hiciéramos una receta de cocina, para poder cocinar igual que lo hace Arguiñano. De hecho, esto es algo que se debería explicar hoy día a todos los que abogan por el uso indiscriminado de la Inteligencia Artificial. Hay que saber qué elementos queremos usar, pero casi más importante que eso, tener el don de saber cómo usarlos y las tripas para alejarse lo suficiente del material en que se inspira. Todo esto lo tiene Penny, y con Flannan no hace sino corroborarlo.

Un grupo de hombres comunes, trabajadores haciendo una dura labor que solo se puede hacer por necesidad, como se subraya al comienzo. No hay héroes supervitaminados ni salvapatrias con discursos grandilocuentes. Y de repente, el aislamiento como elemento sofocante y el terror a lo incomprensible. ¿Os quiere sonar en parte al argumento de, para mí, la mejor película de terror de la historia? Pues eso.

El desarrollo se bebe de tres largos tragos, a trago por personaje, manteniendo el ritmo y la expectación por saber lo que les va a deparar a los tres fareros. Aunque como digo, el amante/seguidor del horror cósmico tiene ese sentimiento encontrado de temer por el destino de unos hombres/mujeres que bien podrían ser amigos o familiares, pero por otro lado está la consciencia de que la fatalidad se ha de cernir sobre ellos/nosotros.

No quiero seguir desgranando más, no por falta de ganas o agotamiento de los elogios. Es que la idea de un libro como este, de una novela corta como reza la estupenda portada, es disfrutar de ella sin que te la hayan diseccionado antes al milímetro.

Hasta ahí las buenas noticias. La única mala es que si queréis haceros con un ejemplar tenéis que escribir a Penny (por aquí en un MD por ejemplo) para pedirle que haga una nueva reimpresión, porque los ejemplares que lanzó se agotaron más rápido que lo que tardaba Usain Bolt en hacerse los cien metros lisos.

06 marzo 2026

¡A HOSTIA LIMPIA! EN FANZIMAD


Nos dicen que Sicarios podría ser nominado en los premios de Comic BCN. ¡Quién lo iba a decir! 🔥 Si te ha gustado la serie y te apetece apoyarla, puedes votarla. Llevamos más de 10 años creando estas historias y la verdad… seguimos disfrutándolo como el primer día.

Y además tenemos noticia: 💥 Sicarios Vol. 3 💥 llega muy pronto a FanziMad. Un tomo de 152 páginas de puro entretenimiento y hostias como panes 🤜🔥🤛

La tirada será limitada, así que si quieres asegurarte tu ejemplar: 📩 Escríbenos por DM en nuestra cuenta de Instagram, o si os resulta más sencillo, dejadme un comentario aquí y nos ponemos en contacto con vosotros.

Podrás recogerlo en Fanzimad o te lo enviamos donde estés.

No te quedes sin tu ronda de hostias.

28 febrero 2026

MANIFIESTO DEL FRENTE JUNTALETRAS


El Frente Juntaletras es la escisión de una escisión. Después de pelear durante años buscando motivos para el entendimiento hemos decidido que estamos en contra. No tenemos razón ni la queremos tener. No tenemos fuerza ni la queremos tener. No tenemos miedo. No tenemos vergüenza.

Somos contradicción, duda, pregunta y acción. Si queremos saber, preguntamos. Si queremos que algo se sepa, lo contamos. No creemos en la discreción, en andar con pies de plomo o en vigilar lo que decimos en un tiempo en el que no existen la atención ni la retención.

En nuestras filas tenemos gente de la enseñanza, poetas, dibujantes, guionistas, malabaristas; gente del audiovisual, cocinillas, amantes de los animales, frikis; organizadores de eventos, deportistas, jugadores, ilusionistas. Representamos a un montón de gente en un número indeterminado entre 2 y 2000.

Si quieres unirte al frente, lo sentimos, ahora mismo nuestra estructura no soporta más adhesiones, pero si quieres proponernos alguna acción concreta o quieres que apoyemos alguna causa puedes escribirnos a frentejuntaletras@escribiendocomics.es

Agradecemos a la gente de Escribiendo Cómics que nos ceda un espacio para llevar a cabo nuestras acciones. Es posible que en un futuro cercano nos escindamos y montemos un Frente Nuevo menos amplio pero mucho más puro. A lo mejor alguien ya lo está poniendo en marcha en este instante.

Mientras tanto, aquí estamos, somos el Frente Juntaletras. Reivindicaremos lo que nos apetezca cuando nos apetezca. Analizaremos lo que nos apetezca cuando nos apetezca. Señalaremos si creemos que tenemos que señalar. Construiremos, divulgaremos, formaremos y armaremos todo lo que creamos conveniente y necesario.

No tenemos razón ni la queremos tener.

No tenemos fuerza ni la queremos tener.

No tenemos miedo.

No tenemos vergüenza.

16 febrero 2026

DE OBLIGADA LECTURA

De obligada lectura el artículo que escribió ayer el bueno de Fernando Llor en Escribiendo Cómics, a colación de la enésima indecencia en un sector podrido por dentro, al que algunos aún ven con ojos románticos desde fuera, y otros cuantos, con intereses bastante más bastardos, rocían con perfume para evitar que la pestilencia ponga en alerta a más gente de la que interesa. Podéis y debéis leerlo entero en este enlace.