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17 marzo 2026

FLANNAN


Ya os recomendé Flannan en su día aquí. Y le prometí a Penny Melgarejo, su autor, que más temprano que tarde caería reseña. Pues han pasado unos cuatro meses. Ni tan mal. Partiendo de un hecho histórico acaecido en 1900 al que se hace referencia en un jugoso epílogo, Penny monta una novela corta con todas las características del Horror Cósmico, si bien lo salpica (nunca mejor dicho) con descripciones propias del Body Horror digno del mejor Cronenberg.

Arrancando con un inicio epistolar donde el protagonista, David McCloskey, sintiendo que su fin se acerca, quiere dejar constancia de lo ocurrido para que lo lea quien pueda encontrarlo. La trama tiene los ingredientes para ser canon dentro del subgénero. Pero todos sabemos que no basta con mezclar ingredientes como si hiciéramos una receta de cocina, para poder cocinar igual que lo hace Arguiñano. De hecho, esto es algo que se debería explicar hoy día a todos los que abogan por el uso indiscriminado de la Inteligencia Artificial. Hay que saber qué elementos queremos usar, pero casi más importante que eso, tener el don de saber cómo usarlos y las tripas para alejarse lo suficiente del material en que se inspira. Todo esto lo tiene Penny, y con Flannan no hace sino corroborarlo.

Un grupo de hombres comunes, trabajadores haciendo una dura labor que solo se puede hacer por necesidad, como se subraya al comienzo. No hay héroes supervitaminados ni salvapatrias con discursos grandilocuentes. Y de repente, el aislamiento como elemento sofocante y el terror a lo incomprensible. ¿Os quiere sonar en parte al argumento de, para mí, la mejor película de terror de la historia? Pues eso.

El desarrollo se bebe de tres largos tragos, a trago por personaje, manteniendo el ritmo y la expectación por saber lo que les va a deparar a los tres fareros. Aunque como digo, el amante/seguidor del horror cósmico tiene ese sentimiento encontrado de temer por el destino de unos hombres/mujeres que bien podrían ser amigos o familiares, pero por otro lado está la consciencia de que la fatalidad se ha de cernir sobre ellos/nosotros.

No quiero seguir desgranando más, no por falta de ganas o agotamiento de los elogios. Es que la idea de un libro como este, de una novela corta como reza la estupenda portada, es disfrutar de ella sin que te la hayan diseccionado antes al milímetro.

Hasta ahí las buenas noticias. La única mala es que si queréis haceros con un ejemplar tenéis que escribir a Penny (por aquí en un MD por ejemplo) para pedirle que haga una nueva reimpresión, porque los ejemplares que lanzó se agotaron más rápido que lo que tardaba Usain Bolt en hacerse los cien metros lisos.

12 julio 2025

EL CONJURADOR DE TORMENTAS (INTEGRAL 1)

 

Conozco a César desde hace años. Trabajamos juntos en varios números de la Revista Cthulhu y ya por aquel entonces mostraba un espíritu de contador de historias a pesar de tener el talento para dibujar lo que le planteaba. Quién pudiera tener tales dotes en ambos lados del campo, atacar y defender como un jugador total. Ese espíritu es el que está impreso en cada una de las seis historias que nos vamos encontrando en el primer tomo de El Conjurador de Tormentas. Precisamente, el tomo se abre con una carta del propio César en el que agradece a la Revista Cthulhu, y a sus principales responsables, el haber dado cobijo a algunas de las cinco historias que ahora se recopilan en este tomo.

Estas cinco historias están ordenadas cronológicamente, no en el orden en que han sido creadas, sino en el orden en que le suceden al Conjurador de Tormentas. Cada una de ellas, aparte de dejar un mensaje tras de sí, nos lleva como lectores a diversas zonas del norte español. Un viaje lleno de historia, de costumbres y mitos, y de enseñanzas que no deben caer en el olvido si queremos prevenir la deriva que parece haber cogido un mundo que, a la que te descuides, se va a ir a la mierda.

La Saya de la Loba es la primera que nos encontramos. En el arte tenemos a Óscar Pérez (Ka de Oki). A destacar que sea la única que va a color, y la única creada en exclusiva para este edición. El trabajo de Óscar es muy sólido y consigue transmitir lo mal que lo pasa el protagonista, incluso nada más empezar. El argumento es un canto a la protección del lobo ibérico, al que por cierto, no hace muchos meses se permite de nuevo cazar. Una vez más, los politiqueos varios han llevado a retirar parte de la protección que gozaba para no acabar siendo una especie en extinción. La conclusión de esta primera historia, no podría reflejar mejor la realidad actual que sufre un animal siempre marcado con el estigma de lo maldito y lo negativo, salvo por contadas excepciones en forma de personalidades que hayan contado la verdadera realidad de su naturaleza. Añadir que si queremos situar geográficamente el paso del nubero por esta zona, los vaqueiros de alzada eran un grupo étnico que se movía (pues eran nómadas) por la Asturias Occidental, casi pegados a Galicia. Su historia bien merecería ser contada y si queréis algo más de información, podéis hacer como yo y leeros este artículo de Nueva Tribuna. Como apunte curioso, decir que una saya es una vestidura larga en su denominación más genérica.

El castigo del Duranguesado nos traslada hasta esta importante comarca de Vizcaya. En el arte esta vez se cuenta con Mauro Vargas, otro habitual de la Revista Cthulhu. El dibujante argentino tiene un estilo muy particular y expresivo, que luce estupendo en el blanco y negro en el que se presentan estas páginas, originalmente publicadas en el 13 Historietas de Terror Ibérico. Si antes hablábamos de una loa a la figura del lobo ibérico, en el segundo capítulo del tomo, nos encontramos con la consabida recompensa que deberían tener siempre las personas de buen corazón. Ojalá esto se cumpliera el cien por cien de las ocasiones en la vida real. A destacar la aparición de Mari, divinidad de la mitología vasca precristiana, que a los que hayan visto Irati seguro que os suena. Y para cerrar el círculo, si sabéis el nombre del director de Irati, buscadlo en la última página dedicada a la mención de los mecenas.

La promesa del señor de Cameros vuelve a ser una historia originalmente publicada en la Cthulhu, con la compañía excelsa del gran Paco Zarco, con quien tuve el placer de trabajar en mi última participación para la mejor revista de terror que hay en castellano. Paco tiene una capacidad extraordinaria para representar el miedo y el dolor en los rostros de los personajes. Y César sabe de ello, aprovechando para trasladarnos una narración acerca de cómo los mismos infortunios que nos meten en un lío, pueden sacarnos de ellos. Y de cómo la locura generada por el amor afecta a todos los seres, da igual cuál sea su condición. Los Cameros es una comarca del centro sur de La Rioja, por cierto, aunque la acción transcurra en la laguna negra de la Sierra de Urbión, para que os vayáis haciendo un itinerario mental de por donde va pasando el Conjurador.

La campana de los prodigios lleva los pasos del Conjurador a Velilla de Ebro (Zaragoza), donde una campana que toca sola da paso a otra dimensión que esconde, como no puede ser de otra manera, una profecía que nadie quiere escuchar. En los lápices, Sal Donaire, con gran prestancia, ofreciendo unas páginas que lucen gloria en blanco y negro. Muy bonito el acabado que consigue. Media sonrisa ha asomado mi cara cuando he visto el guiño inverso a la lucha de Gandalf contra el Balrog de Moria... o eso he querido interpretar yo (César, sácame de dudas, compañero).

El secreto de Can Prat tiene como coautora a María Pesado, la última compañera de armas de César, demuestra una calidad increíble en las páginas del último episodio. El trazo limpio y un claroscuro que luce de fábula para poner broche de oro a esta lectura. Nuevamente, el mensaje que reposa en el fondo de este relato, es que la propia naturaleza de los hombres es peor que cualquier criatura mágica o ente demoníaco que pueda encontrar en su camino. El viaje del protagonista, al menos de momento, llega a su fin en las cercanías del Montseny, en Barcelona.

No puedo dejar de comentar la extensa explicación de cada historia por parte del creador y alma pater de este proyecto. Es una manera de dejar patente la cantidad ingente de información que ha tenido que absorber, para luego verterla en cada uno de los guiones que se pueden disfrutar en esta primera entrega de El Conjurador de Tormentas. No es un elemento accesorio, así que recomiendo no pasar de esas páginas como a veces se hace.

Por no seguir alargando el final demasiado. Si con todo esto no os he convencido al cien por cien, fijaos en la imagen que abre esta reseña. Es una ilustración de Santipérez, que adorna a las mil maravillas la excelente (esto es un triple en la quiniela) edición de Maldragón Editorial. La labor editorial de mi amigo Raúl Cordero está por encima de los mejores pensamientos que pudiera tener, que ya eran muy halagüeños. A todo este bonito pack, hay que añadir unos extras exquisitos que ponen negro sobre blanco la labor de investigación tras cada una de las cinco historias que os he resumido. Si no participasteis de la campaña de micromecenazgo que acabó a finales del año pasado, podéis haceros con un ejemplar clicando en este enlace.

P. D.: si pensáis que no hay material para más tomos, mirad lo que su creador detalla aquí.

23 junio 2025

LIBERTERRA

 

Primera reseña de este 2025. Más vale tarde que no empezar. Y empezamos con un cómic que tenía ganas de leer, y ganas de reseñar. Por varios motivos que ahora paso a explicar. Pero lo primero es lo primero, hablo de Liberterra. Estamos ante una obra financiada a golpe de crowdfunding, que está siendo mi principal caladero de compras en los últimos tiempos. Con guion de mi amigo Javier Mora, dibujo de Rubén Chacón y color de Juan Moreno. Liberterra nos lleva a un futuro no lejano, en un planeta olvidado por los ricos y poderosos, que ha sido capaz de autogestionarse lejos del amparo de estos, llevando a buen término una manera de organizarse en la que humanos y robots son iguales entre sí, para lo bueno y lo malo. Amparados en tomar decisiones mediante una asamblea popular, la narración sigue a Lena, alcaldesa de nuevo cuño que tendrá la difícil tarea de negociar con los principales grupos comerciales. Estos vuelven a estar interesados en Liberterra al conocerse el hallazgo de una veta de Veradio, el mineral que sirve como combustible al resto de planetas.

El dibujo de Rubén Chacón tiene un trazo limpio que me recuerda de alguna manera al de un veterano ilustrador llamado Jeff Johnson, que curiosamente realizó su mayor cantidad de obras a la par que otro Johnson que me chiflaba en su día (hablo de cuando aún compraba cómics de superhéroes), de nombre Dave.

El color de Juan Moreno, demuestra que es un profesional que se sabe adaptar al tono que pide la historia que se está contando. Si bien en Dark Myths, que ya reseñé en 2023, usaba tonos más oscuros acordes con el guion del gran Juan Alcudia, aquí, en Liberterra, los colores son más claros y planos, amoldándose al texto que realiza Javi.

Dejo para el final de la tripleta autoral la labor de mi querido Javier Mora, que, a falta de que vea la luz el trabajo de su vida, el cual está por venir más pronto que tarde, realiza con Liberterra el guion más redondo que he tenido el placer de leer hasta la fecha. Cuando alguien tiene fe en lo que está escribiendo, se nota a la legua. Tiene ese plus de verdad que no traen consigo los guiones por encargo, por muy trabajados y pulidos que hayan sido. Y no hablo de ese tipo de verdad que se quiere imponer como única y auténtica, ojo. En Liberterra se nota la voz de Javi en cada diálogo. El mensaje que subyace tras este relato de una utopía en peligro, de una sociedad idílica corrompida por intereses espurios, de la comunión con la naturaleza como vía de escape, está plagado de detalles para el que quiera ver y tenga un mínimo de culturilla: un nombre como Zoilo te lleva a pensar en un determinado tipo de dirigente; los guetos donde arrinconar a los robots que hasta ahora eran libres e iguales a sus creadores de carne y hueso; una pistola que recuerda en demasía a una Luger... no sigo para no destripar todo el argumento, pero por si no ha quedado claro hasta ahora, os recomiendo fuertemente que no dejéis escapar la ocasión de añadir Liberterra a vuestra particular biblioteca. Hoy más que nunca, es una lectura de obligada revisión. Más Liberterras y menos superhéroes*


Con un prologuista de lujo como Fernando Llor, la edición de Cósmica Editorial (fusionada ya dentro de Serendipia) sigue dejando el listón muy alto. Más quisieran muchos sellos de autopostín llegar al lector con este nivel de edición, y un precio tan ajustado como 16 €. En ese sentido, tanto Cósmica como Maldragón son sellos que merecen mucho la pena por el cariño con que realizan y dan el acabado a sus libros.

* Aunque haya algunos guiños al género como Warlock (el de los Nuevos Mutantes) o Green Lantern.

03 octubre 2024

ARROJARÉ A LOS PERROS TU CADÁVER

 

Hay veces que la pasión por lo que estás contando, por lo que quieres mostrar con tu arte, queda impregnado en la propia obra que luego llega al lector. Es casi como en esas viejas películas de terror, donde las casas encantadas quedan malditas por las maldades que sus inquilinos han perpetrado en ellas. Justo esto es lo que pasa con Arrojaré a los perros tu cadáver. Con cada página sientes todo el buen hacer y la devoción que Juan Alcudia y Manu Gutiérrez han volcado en ambas ediciones. ¿Cómo? ¿Que no sabes que ha habido dos ediciones de esta obra? Pues mira la imagen de arriba a la derecha y después dale al rewind.


Allá por 2022 Juan y Manu se lían la manta a la cabeza y tras haber colaborado juntos previamente, se meten con esta idea que surge de 10 páginas de texto por parte de Juan, y acaban en la salvajada que se edita con el sello de Juan: Ediciones Kudelka. Una maravilla que sale con copias limitadas (75) y que se agota en tres días. Por suerte conseguí mi copia (la nº 57). Tanto en fondo como en forma me parece una de las mejores cosas que se publicaron durante ese año. Lo de la forma no es algo baladí. La edición de Kudelka es mucho más que profesional. Le da sopas con ondas a muchas editoriales de postín y renombre que no cuidan estos detalles. Aquellas 52 páginas consiguieron una nominación en la categoría de Mejor fanzine dentro de la edición 41 de Comic Barcelona. Por desgracia no se llevaron el premio.


Pasaron los años (no muchos) y por fortuna nuestros amigos consiguieron llamar la atención de Dolmen Editorial, no sin antes haber recibido algunas negativas que chocan un poco, como bien apunta Juan las veces que le he escuchado, con ese espíritu de abrir las puertas a lo indie con que se venden algunos sellos (nacionales y no). Nada nuevo bajo el sol, al menos del sol que calienta en los últimos tiempos a este mundillo. De esta manera se lanzó hace relativamente poco la nueva y remozada edición de Arrojaré a los perros tu cadáver, con 68 páginas (16 páginas más) y una encuadernación en cartoné con sobrecubierta que muestra la portada original.


He leído términos con los que estoy bastante de acuerdo para referirse a Arrojaré a los perros tu cadáver, como poesía gráfica. Los textos de Juan Alcudia siempre me han parecido interesantes y cercanos a lo que yo quiero tener en mi librería como lector. Es muy personal a la hora de escribir y eso es algo complicado en tiempos de "vamos a clonar al escritor de moda en busca de ese nicho comercial". Y qué decir del arte de Manu Gutiérrez. Ese blanco y negro poderoso (me vais a permitir que me quede con la mayor potencia de la edición de Kudelka) que es más deudor, como ha dicho él en público y privado, de gente como María Colino, que de una primera comparativa con Alberto Breccia. No podría haber mejor combinación para una historia de venganza donde la venganza se cobra a primeras de cambio.

Me chifla la frase con la que se promocionaba en la web de Kudelka este rara avis dentro de un mundillo donde cada vez se hacen más mierdas tediosas para lectores que lo quieren todo mascadito. Y es la misma frase con la que se promociona en la web de Dolmen, con lo cual no puedo dejar de acabar esta reseña usándola como la mejor despedida y cierre que os puedo ofrecer:

En una habitación sin ventanas, de una quinta abandonada, un hombre conversa con el asesino de su familia, antes de degollarlo, una plática de dolor, muerte y resurrección.

01 septiembre 2023

EL PURITANO

 

Tenía una deuda pendiente con esta obra que os traigo ahora. Una deuda por varios motivos que ahora os pasaré a enumerar. Pero vamos por orden. Lo primero es el qué. Y el qué es El Puritano, de El Torres, Jaime Infante y Manoli Martínez. Para el que no conozca al personaje de Solomon Kane, una explicación breve: seguro que si os menciono a Conan todo cristo lo conoce. Es muy posible que buena parte de los que conocen a Conan sepan que su creador fue Robert E. Howard. Y es probable que los que les suena Robert E. Howard hayan oído que también fue el padre de otros personajes como por ejemplo Solomon Kane. De hecho, no hay porqué circunscribir su ámbito al de la literatura, porque Marvel adaptó en diferentes etapas los relatos al formato cómic, creo que en tiempos recientes Dark Horse también tenía material con él de protagonista, e incluso hay una adaptación al cine. Esta perorata no es gratuita. Es simplemente poneros en contexto que no estamos hablando de una figura desconocida, pero evidentemente la sombra de Conan es muy alargada. Me gusta el origen de Kane en la mente de un adolescente Howard, que habla de él como "el resultado de mi admiración por cierto tipo de duelista frío, de nervios de acero, que existió en el siglo XVI". Y es que Solomon Kane es el estoicismo hecho carne de puritano. Un arma viviente en busca de lo que él considere que desprende aroma a villanía en la Tierra. La primera deuda a pagar era con él, con Kane, personaje del que siempre he estado fascinado.

La segunda deuda era para con El Torres. La historia que teje el maestro Torres es una vuelta de tuerca al material original de Robert E. Howard (publicado en nuestro país por Valdemar entre otras editoriales), colocando al carismático Kane con una edad avanzada, más incluso de la que aparenta, en la que ha de afrontar un Last Dance, como está de moda decir en los últimos tiempos. No en vano hay viñetas en las que puedes ver en su rostro al William Munny de Sin Perdón pero con el pelo largo. Arrancar a Kane de los escenarios de Europa y África para colocarlo en la Nueva Inglaterra de los juicios de Salem es una jugada soberbia. Al igual que montar la trama principal del argumento introduciendo la baza de la infestación es un concepto tan sólido como coherente con el espíritu original del personaje. Además, el detalle de ponerle el rostro de Peter Cushing al infame magistrado Cotton Mather respira el amor que el guionista siente por el catálogo de la Hammer. No hace tanto leía al querido Fernando Llor decir que es muy complicado escribir historias de terror. Doy fe de ello. Y en este terreno, Torres lleva sentando cátedra desde hace años y es el espejo en el que los demás compañeros hemos de mirarnos.


El arte corre por cuenta del tándem conformado por Jaime Infante y Manoli Martínez. Muchas veces los mejores resultados vienen de un equipo que encaja como puzle de tres piezas en este caso, no de tener a una figura preeminente ocupando uno de los vértices. En términos culinarios, los ingredientes acabaron siendo una amalgama de cinco estrellas. De Jaime Infante ya os hablé cuando tocó reseña de Progenie... ah, ¿que no os la leísteis? Pues ya estáis tardando en hacer click aquí y cumplir. En El Puritano, Infante da un paso más en una evolución rápida hacia un estilo que recuerda en ocasiones a Sean Phillips, y eso son palabras mayores. ¡Y encima es vecino de Alcorcón! (no tenéis porqué saberlo pero yo viví toda la vida allí hasta que hace 19 años me vine para Málaga.) Por su parte, Manoli Martínez usa una paleta de colores apagados que le da a la obra el aspecto lúgubre que necesita. Por cierto, ya hizo un trabajo excepcional en Sangre Bárbara, el primer tomo de esta trilogía dedicada a los personajes de Howard, y lo hará seguramente en el tercero dedicado a Kull. Como decía al principio del párrafo, funcionan juntos con una simbiosis perfecta y el resultado lo demuestra.

Como viene siendo habitual en mis no tan recientes reseñas, me limito a reproducir la sinopsis que ofrece la editorial para que podáis llegar lo más vírgenes a la lectura:
Era un hombre extraño. Caballero y puritano, creyente y pagano. Llevado por un impulso irresistible de vagar por el mundo y enfrentarse al mal en todas sus formas. Pero ahora es un hombre cansado y viejo que carga con una cruz pesada. Por su fe y sus convicciones en la férrea palabra de la Biblia, que ahora, en el crepúsculo de su vida, pone en duda… Hasta que se ve arrastrado de nuevo a los fantasmas de su pasado, cuando la joven Constance se ve involucrada y es arrestada por bruja. Y ese hombre cansado sabe que la joven es inocente. Una historia melancólica y épica. Una historia del hombre llamado Solomon Kane.
Tercera y última deuda. ¿Qué decir de la edición de Karras Comics? Una pasada. La sobrecubierta brillante que cubre una edición en cartoné de 120 páginas a todo color es un regalo al precio que se cobra. Ni qué decir tiene que vino con los habituales extras y envuelto con tal cariño que daba cosa abrirlo. Todos esos ingredientes que he ido desgranando como a mí me calaron, han hecho que haya dos ediciones que han acabado agotadas, así que si no tenéis esta obra no sabéis lo que os estáis perdiendo.

05 agosto 2023

DARK MYTHS

 

Esta reseña de Dark Myths, obra de Juan Alcudia (bajo su habitual seudónimo), Paco Zarco y Juan Moreno en tareas de guion, dibujo y color respectivamente, viene acompañada de dos reflexiones, así que pido perdón de antemano porque una habla de los estilos a la hora de comentar obras (¿habemus metareseña?) por cualquiera de las vías que se quiera, y la otra va cargada de una buena dosis de crítica avinagrada con cómo se hacen las cosas en este nuestro mundillo del cómic autóctono.

Empiezo por lo importante, que es hablar de las buenas sensaciones que me ha dejado Dark Myths, uno de los últimos lanzamientos de Cósmica Editorial para este año, con los tres autores presentados en el primer párrafo. Y os voy a hablar de sensaciones, de las que han dejado las dos lecturas, no consecutivas, que le he pegado al tomo. Supongo que hay que tener una edad (la mía) o haber crecido con las mismas referencias para entender lo que os cuento, pero al cerrar la contra lo primero que pensé es en aquellos tomos gigantes pero con una horrorosa edición de Sláine. Si alguno no sabe de qué estoy hablando puede clicar aquí para informarse, pero de la etapa que hablo en concreto es de la que seguía escribiendo su creador, Pat Mills (padre de Marshall Law también), y dibujaba Simon Bisley. Y no creo que sea tanto por emparentar el estilo de Bisley con el de Zarco, salvo por su habilidad para retratar una buena casquería, sino más por el espíritu de lo que viene a contar Juan Alcudia con su relato. Porque esto tiene aroma a relato, a relato salvaje de los que protagonizaban los fieros pictos que poblaban el río Negro en la mitología de Conan. Y pudiendo quedarse ahí, puesto que con ese referente a mí ya me tenían alistado para la causa, se le suma otro tipo de relato, también con origen similar a las historias firmadas por Howard, en cuanto a dónde fueron publicadas originalmente. Hablo de la esencia lovecraftiana que supura por cada página de mitad en adelante. Con semejante cóctel, componen un argumento de venganza necesaria en las manos de quien protagoniza la excelente portada, de una composición tan sencilla como efectiva. Añado, por poner la guinda, a este listado de lo que me evoca Dark Myths, una transformación licántropa que me retrotrajo a la primera vez que disfruté de Un hombre lobo americano en Londres. 

Capítulo aparte merece mencionar la excelente edición de Cósmica, con un tomo en rústica con solapas, una lámina sacada directamente de una splash del cómic, y unos extras de los que gustan. Con un par de diarios paridos por la ingente capacidad de Juan, más una declaración de las fuentes de las que bebe este Dark Myths. Todo esto por tan solo 16 euros, ¿qué más queréis? 

Y con respecto al de qué va, me voy a limitar a la reseña que ofrece la editorial en su web, y vamos con la primera de las dos reflexiones:

Unos forasteros irrumpen en una pequeña aldea de madrugada. Vienen a la caza de una bestia que está causando estragos en los alrededores. A pesar de los recelos, los aldeanos acceden a alojarlos ante el temor de que lo anuncian sea cierto. Las primeras batidas para cazar a la bestia resultan infructuosas. Los acontecimientos toman un giro inesperado cuando, durante una de ellas, hallan un cuerpo brutalmente mutilado...
Hace no mucho, escuchaba a Javier Marquina en una de sus muy recomendable Microrreñas decir que le jodía mucho ese modo establecido desde hace mucho de reseñar contando lo que pasaba en la obra. De reventar esa sorpresa antes de ponerte a leer de qué va un cómic. Y no era tanto el contar de principio a fin el argumento, sino ese formulismo de hablar de qué va primero, para pasar después a dar cuatro esbozos manidos como si estuvieras rellenando un parte de accidentes para el seguro. Eso me hizo pensar y pararme a revisar las últimas reseñas que había subido a este blog. Y he decir que sentí bastante alivio al comprobar que no soy de los que cuentan mucho de qué va la lectura que recomiendo. Es muy posible que en algún momento del pasado fuera de esos que optan por usar el sota, caballo y rey, pero como esto lo hago por el gusto de compartir lo que me parece de recibo que merezca algo de atención por parte de los posibles lectores, pues es muy posible que soltara esa rémora en algún momento.

Y eso me lleva a la segunda reflexión: Dark Myths lleva unos tres meses en circulación. No tres días, ni tres semanas. Tres meses. Y por la mera curiosidad de ver si había alguna reseña me he puesto a buscar antes de empezar a escribir. He encontrado un vídeo de Youtube de menos de dos minutos, una entrevista en El diario de Kovacs con sus autores de hora y veinte, y un adelanto de publicación en una web llamada MundoPlusTV. Ya. Que puede que haya más y no las haya encontrado. Pero de eso se trata, de que no tengas que navegar como si buscaras en Santo Grial para enterarte de este tipo de lanzamientos. Que luego hay webs de difusión que están día sí, día también, dando la matraca con el nuevo relanzamiento de la nueva serie que lo va a petar en Marvel o DC. Vamos a cuidar un poco de las editoriales más pequeñas, que no cuesta mucho. No lanzan 200 títulos todos los meses, joder. Pero eso sí, luego venga a ponernos medallitas en redes sociales sobre lo que ayudamos al cómic nacional. En fin, como dice el refrán, entre todos la mataron y ella sola se murió.

15 julio 2023

THE CATCH

En la pila de lecturas pendientes tenía unas cuantas de buenos amigos. Y una de esas, que no la última que reseñaré (dos ya este año, estoy que lo tiro), es este The Catch. Los más fieles y señeros seguidores de ESDCO podrán recordar que ya hablé de esta obra hace lo menos 4 años, a cuenta de una entrevista con su dibujante y gran persona, Ismael Canales. Por aquel entonces se estaba tratando de financiar la salida del primer número vía Kickstarter. Si queréis leer dicha entrevista podéis clicar aquí.

Hablando de la obra en sí, la edición que tengo en mis manos es la que engloba los tres primeros números de la serie protagonizada por Lucy Chase en lo que vienen a llamar Trade Paperback Edition, que es un tomo en rústica. De la misma manera salió adelante con un crowdfunding exitoso. Por el momento no hay edición en nuestro país, aunque creo que tendría salida comercial dado los referentes que maneja. Ya lo decía Ismael en su charla conmigo: Powers + Gotham Central + Elmore Leonard. Todo bien ahí. 

Las referencias al Powers de Bendis están ahí sin lugar a dudas. Steve Bryant, creador y guionista de la serie, ha bebido de la multipremiada colección dibujada por Michael Avon Oeming en cuanto a un mundo en el que los humanos y los supers han de coexistir en una nada pacífica situación. Sobre todo se nota la referencia al premiado arco de ¿Quién mató a Retro Girl? Como toda historia que se precie, a medida que se sitúa al lector en dicho mundo y se presenta sobre todo a los personajes principales, la trama va derivando en un policiaco que, quizá no sea un Leonard canónico, pero tampoco tira de formulismos manidos en un género que hay veces donde se peca de ello. Muy de agradecer de parte de un admirador ferviente del noir. En cuanto a qué se puede encontrar de Gotham Central, si nos ceñimos (espero que sí) a la colección de Brubaker, Rucka y Lark, puede que el elenco que rodea a Lucy sea un poco como aquellos secundarios que tanto protagonismo tenían en la colección de Batman en la que no salía Batman. Las expresiones que Ismael consigue con los personajes son algo a destacar también. Y muy a destacar en un cómic que podría tender a centrar esfuerzos en poses y composiciones espectaculares. La dupla se completa con un excelente trabajo en el color de Roger Surroca en el primer número, y de Mireia Girbau en los números dos y tres.

Destacable también la cantidad de páginas dedicadas a los extras, con fichas de personajes, portadas originales (hay una por ahí con las tintas del gran Juan Albarrán), portadas alternativas, proceso de creación de páginas interiores, etc. Os dejo con la sinopsis que su guionista hace de la obra, y que da unas cuantas pistas para los que os pique la curiosidad: 

When super-villains like Galactoid, Dron the Conqueror, or Professor Kill are defeated, they're sent to a government maximum security facility. But what about small-timers like Phileas Frost, The Grappler, or the random jump-suited agents of H.A.R.M.? What happens to the bank robbers, jewel thieves, and anonymous henchmen? They post bail. And sometimes, they skip town afterward. That's where Lucy Chase comes in. Lucy comes from a family of law enforcement folks, but spends her days working for bail bondsman Leon Tilman, chasing down costumed criminals who jump bail. Keeping super-powered lowlifes in line is a dangerous job; especially when you don't have super-powers yourself. Skip tracers who specialize in supers are few and far between, keeping Lucy in high demand.

Aunque no se pueda disfrutar de este The Catch aquí, os recomiendo no perder la pista de Ismael próximamente porque en no mucho tiempo veremos algo suyo escrito por el gran Fernando Llor.

07 abril 2023

ARCONTE

Mucho tiempo ha pasado desde la última vez que me dejé caer por aquí. Si alguno tiene curiosidad puede clicar aquí y leer acerca de ello. De hecho, veréis que comienzo de manera similar a como lo hago ahora, si bien el corte de ambas recomendaciones está algo alejado. 

Os quiero hablar de Arconte, de Fidel Martínez. El ser humano es posiblemente uno de los mayores misterios del universo, aunque suene algo pretencioso. Y uno de los misterios de, valga la redundancia, uno de los mayores misterios es una existencia repleta de contradicciones y contrastes. Esas fueron algunas de las palabras más repetidas en la presentación a la que tuve el placer de asistir en Comic Stores en febrero. Y no seré yo quien le vaya a llevar la contraria al propio creador de una historia. De hecho, la trama de Arconte está plagada de ideas que se contraponen e incluso de un juego narrativo en la disposición simétrica de las páginas. Os animo a dedicarle una segunda lectura solo para ver este tipo de detalles. Al igual que a vislumbrar como los tonos limpios de los exquisitos blancos y negros que usa Fidel, de repente van variando a medida que la trama se acelera y los secretos salen al descubierto.

Arconte habla de la dualidad del ser humano. De cómo una misma mente puede ser capaz de albergar el mayor de los descubrimientos y los instintos más bajos. Esto es una verdad que se puede encontrar en nuestra, a veces, triste realidad. Y Fidel lo personifica en su obra. Le da cuerpo y nombre. Si habéis leído algo acerca del trío protagonista no os costará deducir a quién me refiero aunque sea solo por el nombre. Es como si hubiera un virus llamado Doctor Jekyll y Mister Hyde en nuestro genoma.

Arconte también habla de la memoria. De hecho, en la pequeña introducción que nos encontramos al doblar las primeras páginas se hace referencia a un descubrimiento científico real que sirve de sustento para dos cosas: el juego de palabras con el título de la obra; y precisamente introducir el elemento de la memoria en este cóctel que nos prepara Fidel. La memoria es un elemento que no solo alude a la capacidad para recordar. 

En este punto de la reseña, voy a dejar que sea el propio autor quien explique mucho mejor que yo esto que digo:

Normalmente asociamos la memoria a un tipo muy concreto de memoria, aquella que se encarga de gestionar nuestros recuerdos y experiencias vitales más determinantes. Sin embargo, la memoria es mucho más amplia y compleja. Se trata de un instrumento que nos permite aprender y adaptarnos al entorno que nos rodea. Es la que nos ha permitido, por encima del resto de los mamíferos, situarnos en la cima de la escala evolutiva.

Este párrafo, por cierto, es parte de una extensa entrevista que Jesús Jiménez le hizo para RTVE y que podéis leer aquí. El elemento memoria es algo que va muy ligado a otro vértice del triángulo que presenta Fidel en Arconte. Es algo que determina sus decisiones a un nivel que ni siquiera él llega a ser consciente del todo.

Y Arconte habla además de cómo nuestros fantasmas interiores nos persiguen aunque nos vayamos al rincón más alejado del planeta. El hecho de tener que hacer un viaje a los confines del sistema solar para acabar teniendo que hacer un viaje interno en el que acabar con tus propios demonios para dejar atrás el pasado. Esta es la primera cosa que me vino al acabar de leer el tomo por primera vez, y así se lo hice saber a Fidel.

A estas alturas, es de lógica pensar que os recomiendo fervientemente la lectura de Arconte, y de paso, cualquier cosa que lleve el nombre de Fidel Martínez en su tapa. De hecho, acabo de recordar que hace siete años, ya os recomendé su Fuga de la Muerte aquí. Pero es extensible a toda su obra, bien sea en solitario, bien acompañado por guionistas de la talla de Jorge García.

01 mayo 2022

DREAM BREAKER


Mucho he tardado en escribir esta reseña, pero no ha sido por falta de tiempo para escribirla, sino por falta de tiempo para haber leído antes esta obra. Tras sacar del armario el cilicio y autoflagelarme, paso a hablaros de Dream Breaker, de Fernando Llor y Fran P. Lobato.

Como siempre, vamos a empezar por el principio, no dando por hecho que todo el que lea esta reseña sepa de qué va Dream Breaker. Como ya hice con Progenie, mi última visita por estos lares, me ciño a la sinopsis que el sello Sallybooks, responsable de la edición de este cómic, hace en su página web:
"Eri de Dunbar regresa a su castillo solo para verlo arder. Radulf, un poderoso mago de sangre, ha asesinado a su familia y ha instaurado un nuevo sistema en todo el Reino de Alba en el que los hechiceros ostentan todo el poder. Llevada por una total desesperación, Eri recurre a un oscuro ritual: invoca a Arioch, príncipe del Infierno, y trata de vincularlo a una espada para someterlo a sus deseos. Pero no funciona como debería. El demonio entra en la espada y crea uno de los artefactos mágicos más poderosos, la DREAMBREAKER, pero a cambio irá consumiendo la vida de su portadora hasta eliminarla del todo. Eri cuenta con unos pocos días para ganarse el derecho de poder desafiar al Hechicero Supremo, derrotarle y vengar así al fin a los suyos."
Dream Breaker es hija del Elric de Melniboné de Moorcock y el Excalibur de John Boorman, como el propio Fernando se encarga de avisar en sus dedicatorias. Y en este punto de arranque quiero incidir nuevamente en algo que mencioné en la reseña de Progenie. Allí decía que hay que partir de la base de que todo está inventado. Y es así por mucho que siga habiendo algunos autores que se empeñan en vender humo... el suyo y el de sus amiguetes. ¿Por qué vuelvo con esto? Porque el verdadero valor con que pienso que hay que calibrar el trabajo de un guionista está en cómo combina todos los referentes que quiere meter en su historia, para hacerla única a base de, precisamente, saber cómo mezclarlos. Bueno, eso, y el hecho de tener un bagaje cultural amplio que ponga a tu disposición el mayor número de referentes posible para no contar siempre la misma historia (que también hay casos así). Los guionistas no somos artistas como nuestros compañeros dibujantes, entintadores o coloristas. Nosotros somos más alquimistas. O al menos así lo entiendo yo, tanto mi trabajo, como el de gente como Fernando, del que puedo decir sin temor a equivocarme que es uno de los tíos que mejor saben hacer esto. Dream Breaker es un perfecto ejemplo de la perorata que me estoy marcando, porque consigue tocar esa tecla de mi memoria y que vuelva a escenarios donde he pasado grandes momentos: la saga de Elric es posiblemente de lo que más veces haya releído en cuanto a literatura fantástica se refiere, y con Excalibur pasa tres cuartos de lo mismo en cine, no ha habido ni habrá un mejor acercamiento a la leyenda artúrica que el de Boorman. Pero al mismo tiempo que logra eso, también brinda una historia única que consigue entretener (fundamental) y que no levante la vista hasta la última página. Esa última página que no por esperada, deja de ser la caída de telón perfecta.

Por su lado, el arte de Fran P. Lobato es bestial. Si bien es cierto que la historia pergeñada por Fernando es un excelente vehículo para que luzca todo su talento, cada página de Dream Breaker es un disfrute para la vista. Esos personajes de brazos interminables, con rostros que rezuman siempre expresividad, o las composiciones que hace en algunas secuencias (el pacto con Arioch, la traición de Geillis, la lucha final...). Y si algo hay que destacar del conjunto, que funciona como un reloj, es el color. El color es un personaje más de Dream Breaker. Cualquiera que me conozca, sabe que soy un enamorado del blanco y negro, pero ante el despliegue cromático que uno se va encontrando a medida que Eri de Dunbar avanza en su camino de venganza, solo queda tener un pañuelo cerca para irse limpiando la baba. En ese sentido me recuerda, y eso no implica que lo pueda tener como referente, puesto que son coetáneos, al italiano Simone d'Armini, del que reseñé hace unos años El rey araña (Grafito Editorial). Por cierto, este trabajo del lucroniense no ha pasado desapercibido a ojos de compañeros, crítica y lectores, ya que la recompensa le ha llegado en forma de nominación a Autor/a revelación de los inminentes premios en Comic Barcelona. No seré yo el que diga que el resto de los nominados no merezca llevarse el gato al agua, pero Fran ha hecho méritos de sobra aquí para que el galardón lleve su nombre.

Por último, ya os hablé de la edición nueva de Sallybooks para esta línea destinada a un público más adulto, con un tamaño más pequeño pero más voluminoso. Especial atención a una galería de extras que en vez de tener las habituales ilustraciones de otros autores, tiene un variopinto conjunto de regalos curiosos: un mapa del Reino del Alba, fundamental en este género de relatos, una partitura dedicada a la figura de Eri de Dunbar, un manuscrito con el estilo de los escribanos medievales, e incluso textos que no son accesorios para engordar el tomo, sino que ayudan a entender la sublevación de los magos en el entorno donde se cuenta este Dream Breaker. A eso hay que añadirle un brillante epílogo de Albert Monteys que tiene una frase que me ha encantado para poner la rúbrica a esta reseña.
"Las viejas historias, contadas con voces nuevas, siguen maravillando."

- Albert Monteys -

30 enero 2022

PROGENIE


Es gratificante ver cómo el trabajo duro acaba dando resultados. Y lo es más si tienes relación directa con algunos de los implicados. En este caso, Progenie es una criatura parida por Javier Marquina y Jaime Infante, a la que acoge en su seno Sallybooks. En el caso del guionista, recuerdo cuando Javier fue de los primeros que vio las bondades de Sicarios en su primera etapa, y lo hizo saber a quien lo leyera en La Isla de las Cabezas Cortadas hace ya más de un lustro. Posteriormente he tenido la suerte de compartir espacio con él en la ARGH! y es notoria su evolución tanto en cantidad como en calidad. Por su parte, Sallybooks es un monstruo de una cabeza que pertenece al cuerpo de Manu Gutiérrez. He sido testigo indirecto del crecimiento del sello made in Málaga en los últimos tiempos y todo ha sido a fuerza del pico pala del hombre tras la cortina. Fruto del desarrollo de ambos, guionista y editorial, es posible que podamos leer este Progenie tal como se plantea.

Vamos a empezar por lo básico, y eso es de qué va Progenie. Me ciño a la sinopsis que acompaña a su ficha en la web de Sallybooks para no quitar ni poner una coma de lo que allí se dice:
 
"Las mujeres se preparan para colonizar las estrellas. ¿Y los hombres? Los hombres cayeron hace siglos víctimas de una enfermedad contagiosa que los convirtió en monstruos sedientos de sangre. Ahora, a punto de culminar el proceso de éxodo, la Semilla, uno de los bienes más preciados de esta nueva civilización femenina, se ve comprometida, lo que obliga a Etiopía y sus Gorgonas, el brazo armado de élite del Concilio de Madres, a introducirse en el páramo controlado por los monstruos que la plaga convirtió en mutombres en una misión de recuperación que lo cambiará todo."

Partimos de la base que todo está inventado. Sé que es una frase muy manida pero a la hora de leer cualquier obra de ficción, las referencias que cada uno encuentra van a depender de su bagaje intelectual. Eso no quiere decir que dichas referencias coincidan con la de sus creadores, pero en este caso, me aventuro a decir que Progenie trae cosas de Mad Max: Fury Road en lo visual y de Aliens en su trama principal, eso sí, sin perder una identidad propia, lo cual es el principal reto que tenemos los guionistas a la hora de enfrentar la página en blanco. Intentaré confrontarlo con Marquina a ver si es una pareidolia mental o algo de esta sensación es cierta. En cuanto a lo primero, puedo ir más allá porque se han visto algunas páginas y no destripo nada diciendo que el entorno postapocalíptico donde se mueven ambas historias, así como el papel de Etiopía como una suerte de Imperator Furiosa, hacen que la cabeza nos lleve por momentos al peliculón de George Miller. En cuanto a lo segundo me paro en citar Aliens como un referente en la trama para no destripar cosas a quienes aún no hayan leído Progenie, pero dejadme decir que Vasquez hubiera sido una excelente Gorgona.

Tras esa primera capa de acción sin freno desde que arrancamos a leer la primera página, la historia está plagada de otras capas la mar de interesantes. La más obvia es el mensaje de que si alguien puede sobrevivir a un apocalipsis, esas serán las mujeres por estar más acostumbradas a resistir a las zancadillas que la existencia te pone en el camino. Y en la historia esa zancadilla no es solo el virus que da vida a los mutombres. Otra subtrama que me interesa particularmente es la lucha entre el establishment y las nuevas formas de liderazgo, y cómo eso tiene especial importancia en el desenlace de Progenie.

No descubro el fuego si digo que una obra de estas características puede ser una cosa u otra muy distinta en función del partenaire que tenga el guionista. Y Jaime Infante ofrece un despliegue de recursos y sobre todo, una fuerza tremenda con ese blanco y negro espectacular, que hace que la lucha de las Gorgonas sea aún más extraordinaria a ojos del que lo lee. No sé si es más cosa del deseo que de una certeza empírica, pero tengo la impresión que los formatos en glorioso B/N están volviendo a coger vuelo en los últimos años, y eso es una noticia fantástica. Volviendo con el trabajo de Infante, me gustará, si es posible, cotejar con él (al igual que con Marquina) hasta qué punto es detallada la descripción en el guion y donde empieza su interpretación de este a la hora de plasmar la distribución y forma de las viñetas.

Para finalizar, no puedo poner el cierre sin hablar de la edición de Sallybooks. Hay que apuntar que la nueva línea para lectores más adultos tiene un formato distinto al álbum habitual de las obras que había lanzado el sello antequerano desde su arranque. Estos tomos tienen un tamaño más pequeño (sobre todo en el ancho) pero de bastantes más páginas. Sería como poner al lado un formato BD con un tomo recopilatorio de comic book al uso, más o menos. La tapa dura, el ya mentado B/N, una galería de extras con ilustraciones de Xavi Juan, Marcos Abel, Víctor Camacho, Carlos Moran, Joe Bocardo y el nada baladí epílogo de Toni Fejzula hacen del continente de Progenie una obra que debería (en un mundo justo) agotar edición sí o sí.

"Marquina modela la acción de lo histórico como si fuera pulp y juega con los clichés del género a modo de dispositivos de subversión. Mientras que Infante ha puesto rostros a esa feminidad heroica que hemos intentado aniquilar a través de composiciones invasivas y desafiantes." 
- Toni Fejzula -

02 enero 2021

BRIBONES: LA SOMBRA SOBRE GERADA


A poco que sigáis un poco tanto mis trabajos como mis filias en cuanto a autores y géneros, seguro que no os extraña ver Bribones: La Sombra sobre Gerada en esta batería de reseñas de final de temporada. Cronológicamente llegó a mi casa antes que Satanela y Vivar

En mi podio de parejas en el mundo del cómic, Bram y Weasel solo están detrás de ya sabéis quién. El haber podido hacer una historia con ellos en Tales of Rogues fue uno de los mejores regalos que pude tener en 2018. Y si ya era fan de ellos entonces, aquello ya los colocó en un estatus de "me compro todo lo que salga de ellos". Pero si encima a esto se le suma el homenaje a H. P. Lovecraft que se marca maese El Torres en esta nueva entrega, pues no se le puede pedir mucho más a este tomo, editado con enorme cariño para Karras Comics, heredera en territorio nacional del material que hasta hace poco se publicaba en Amigo Comics para el mercado americano. Cualquiera que haya leído casi nada del solitario de Providence, se da cuenta al ver el título de esta quinta entrega, que si bien no es una adaptación directa de La Sombra sobre Insmouth (por si alguno piensa eso a priori), tiene todos los elementos reconocibles que plagaron los escritos de Lovecraft. Encontramos desde el narrador en primera persona que sabe que todo está perdido y que lo único que puede hacer es contar a quien lo lea el fatal desenlace, hasta una colección de criaturas que reverberan a los Perros de Tíndalos, como no, los Profundo, a Dioses Exteriores como Yog-Sothoth, Nyarlathotep o al mismísimo durmiente de R'lyeh aunque sea de una manera la mar de particular. También vemos a Hastur, conocido como El Rey de Amarillo, que a algunos les sonará si han visto True Detective, pero que tiene su origen antes incluso que en Lovecraft, ya que hay que remontarse a Ambroce Bierce y sobre todo a Robert W. Chambers (muy recomendable). 

Si hay algo que no encontrarás en un relato de Lovecraft es sentido del humor, a menos que sea un humor bastante retorcido. Por eso mismo, la mezcla de esa esencia con la habitual jocosidad que caracteriza a las aventuras de Bram y Weasel es un inesperado combo ganador al estilo de echarle vinagre a las fresas. Como añadidura a todo esto, que no es poco, se hace muy ameno el entrar en un universo reconocible para el que ya viene siguiendo esta colección desde hace tiempo. Gerada no es un entorno sin alma, sino ese apestoso rincón en el que cualquier cosa puede pasar, y por allí vemos desfilar a secundarios que ya han desfilado en anteriores ocasiones como Pumilio o el Magistrado Monzón.

Mención aparte merece el trabajo de Rukikun, joven valor malagueño que luce de la leche, con un estilo cercano al manga pero distinto por ejemplo a Lolita Aldea, que hizo un excelso trabajo también en Bribones: El barco frío. Si este es su debut en el cómic, su techo está muy alto.

Y como decía al comienzo, otro valor añadido que siempre suma es la edición cuidada de Karras, con regalos incluidos y un packaging que es la pera. Puede parecer algo fútil, pero al lector creo que esos detalles le deberían importar.

PD: ¿Alguien me puede iluminar en torno a quiénes representan (las personas de carne y hueso) los Paladines del Alba? ¿Puede que dos de ellos sean Danny Trejo y Al Leong?

27 diciembre 2020

SATANELA


Siguiendo con las reseñas de lo último que ha ido entrando por las puertas de mi casa, toca hablar de Satanela, de Alfonso Bueno y Diego Simone. El terror en el cómic es un género no tan explotado como a mí me gustaría. Haced la prueba: la próxima vez que entréis en una tienda para comprar, mirad en los estantes/baldas de novedades y contad cuántas historias de terror (como género principal ojo) hay. Os puedo asegurar que no serán muchas, si es que hay alguna. Por ello me congratula leer algo como Satanela, que ofrece un relato que a mí me ha dejado un sabor de boca, salvando las distancias, a alguno de los cuentos cortos de Clive Barker.

Empezamos por su argumento. Un trompetista llamado Diego Felgueroso llega al Madrid de finales de los años 20, buscando trabajo por mediación de un amigo músico. Rigoberto, que así se llama su amigo, le consigue una audición en el Cabaret de la Nada, donde consigue hacerse con el empleo merced a su talento con la trompeta. Allí actúa una vedette conocida como Satanela, cuyas actuaciones dejan encandilados a los hombres que asisten a los pases nocturnos. Pero Diego es un pichabrava de cuidado, y a pesar de las advertencias de Rigo, acaba por acompañar a la artista hasta la habitación de su pensión, con erótico resultado y fatales consecuencias al mismo tiempo. Ese es el detonante. Y no cuento más porque a partir de entonces comienza lo mollar. 

Paso a enumerar los puntos muy a tener en cuenta para recomendar su compra. Además del ya mentado género en que se enmarca, si vamos a lo general, hay que decir que la ambientación es maravillosa. La elección ya de por sí me parece un acierto enorme por parte de Alfonso, y la ejecución de Diego es fundamental para imbuir al lector del peligro que corren los personajes que deambulan por las calles de ese Madrid que se convierte casi en un personaje más. De lo anterior se puede colegir el trabajo de documentación que hay tras este tomo. Los diálogos se ajustan al tiempo en que se desarrolla el argumento (atención a la colección de insultos), y cada uno de los personajes tiene voz propia. Los que me conocen, saben de la importancia que le doy como autor, y como lector no puedo quitarle hierro cuando encuentro obras que pecan de lo contrario. Dentro del terror, tirar por territorios como el de la suplantación de identidad (con ligero aroma a La invasión de los ultracuerpos) y los mundos paralelos nada amigables (de ahí la resonancia a Barker, aunque es casi un subgénero dentro del horror donde Lovecraft estaría en la cima), dan como resultado una combinación tan efectiva como los gemelos Derrick en plena catapulta infernal. Los recursos gráficos que usan sus autores para guiar al lector y que distinga entre las dos realidades que coexisten a lo largo de sus más de 100 páginas. Por ejemplo, mayor espacio entre viñetas, el número y distribución fija de estas, o la forma de los bocadillos. Los diseños del antimundo (que así se llama el mundo paralelo en Satanela), que tienen un punto picassiano en los personajes, además de las influencias del fotógrafo francés Robert Doisneau (suya es la foto de abajo), o el artista polaco Zdzisław Beksiński. Y por último, pero no menos importante, la siempre cuidada edición de la gente de Grafito Editorial, que mantienen el formato con que han ido lanzando la mayor parte de los cómics que hay en su catálogo (rústica con solapas), manteniendo los extras que siempre traen, como láminas, marcapáginas y demás.


En resumen, una buena elección si queréis regalar en los próximos días, tanto si el destinatario es amante del NOVENO ARTE, como si le gusta una buena historia de terror.

PD: En la parte final del tomo, Alfonso cuenta el origen de la historia en los extras. Como he visto reseñas en las que se repite al pie de la letra lo ahí redactado, decir simplemente que el propio guionista admite haber mezclado realidad y ficción para darle vidilla al tema. 

20 diciembre 2020

VIVAR

VIVAR

Largo tiempo ha pasado desde la última reseña. Es un clásico, pero el tiempo cada vez es un bien más escaso en mis semanas, y eso hace que tenga bastante abandonado el blog. No voy a hacer un brindis al sol diciendo que procuraré pasarme más por aquí, porque me temo que va a ser imposible, pero sí que tengo una buena pila de recomendaciones que voy a dejar aquí en los próximos días, para ver si os animan a haceros con alguna/s o todas en esta época de regalos y compras navideñas.

Vivar es la primera de esta serie de recomendaciones cortas, que estoy aprovechando para leer durante estas últimas noches del 2020. Curiosamente es la última que me ha llegado así que iré a la inversa y empezaré por ella. Obra de David Braña al guion y de Pedro Segade en el apartado gráfico, se trata de un proyecto que se financió mediante campaña de crowdfunding en Verkami durante este verano. Siendo uno de sus mecenas, además del tomo, de edición cuidada, me llegó un cuadernillo con versiones del personaje a cargo de otros artistas.

Su argumento gira en torno al personaje que da nombre al cómic, un detective privado, expolicía, de pasado trágico, que sin comerlo ni beberlo se ve envuelto en una trama de investigación que pone en riesgo su salud mental y su vida. Hay veces que no es necesario salirse de los cánones del género que se toca para contar una buena historia. En esta profesión está todo inventado, y lo que puedes hacer es optar por determinadas combinaciones a la hora de afrontar el cómo contar tu argumento. En el caso que nos ocupa, David opta por seguir los atributos característicos del noir y su decisión me parece un acierto, sobre todo si el público objetivo disfruta de este tipo de detalles tan reconocibles. Emplaza su Vivar en un Madrid de hoy en día, con localizaciones reconocibles para los que alguna vez hemos vivido en la capital. La trama avanza por una corriente principal que es la del caso que investiga el protagonista y a su vez, una corriente secundaria que afecta al pasado de Vivar. A medida que vamos pasando páginas, ambas parecen ir confluyendo en la mente del detective, hasta que finalmente, con el caso resuelto, se revela el porqué de lo que ya se intuye con las escenas que van salpicando el tomo. El trabajo del santiagués Segade es bastante solido para tratarse del primero que realiza de manera profesional. Pocos pecados veniales que para nada te sacan de la lectura y muchas cosas en su haber. Si consigue ir desprendiéndose de los primeros con sus siguientes encargos, le auguro una trayectoria en ascenso.

No quiero terminar sin poner en valor la edición de Nowevolution, muy cuidada y atractiva para el lector. En términos generales, recomendable sobre todo para los amantes del género negro. Teniendo en cuenta que soy un apasionado de esa temática, a mí ya me tuvo ganado desde el comienzo.  

15 abril 2019

HOPPER


Hopper es un proyecto de una de las mentes más preclaras que he conocido en estos años de dedicarme al cómic. Felipe H. Navarro siempre ha sido una fuente a la que recurrir cuando tenía alguna duda como lector. No ha habido ninguna ocasión en la que no me haya sabido responder a las preguntas que le hacía. Es más, no ha habido ocasión en la que no se haya tomado su tiempo para iluminarme con más información de la esencial. 

Hooper es un experimento narrativo hecho en varias partes, en diferentes etapas temporales desde 2016 y que cuenta con un punto en común para las diferentes historias de que consta: el apellido que da título a la obra. Hasta ocho historias que tocan diferentes palos y que aluden a las sensaciones apoyadas en el estilo de Felipe, ideal para ello.

Hooper es una obra que por el momento no cuenta con el respaldo de una editorial, pese a que tiene calidad e interés para ello. Es curioso comprobar como su lectura en formato digital ayuda bastante en la narración tal como están planteadas algunas historias. ¿Se perdería ese efecto en formato papel? Creo que no, pero en todo caso ganaría en otros aspectos. Porque estamos ante una de esas creaciones que se gana el derecho a las relecturas en busca de detalles que te hayas podido perder tras la inicial.

Hooper es una recomendación sin cortapisas, más allá de lo bien que me caiga su creador. Está claro que no es una obra para todos los ojos, pero eso no deja de ser algo lógico y en cierta manera alentador. No hay nada peor que intentar contentar a todo el mundo, y aquí Felipe no está dispuesto a hacer concesiones en cuanto a la forma y el fondo, buscando ampliar la cuota de lectores objetivo.

17 enero 2019

GENPET


Nueva reseña. A ver si en 2019 pueden caer con mayor periodicidad que el año pasado donde solo escribí tres al final. No obstante, de la última no hace tanto y la podéis leer clicando en este enlace. Puede que sea cosa de hacerse mayor y tener sobrinos con los que compartir lecturas, pero de un tiempo a esta parte soy cada vez más aficionado a las obras que gustan tanto a los más pequeños como a los adultos. Por mencionar dos ejemplos (hay muchos más) que conozco bien: La saga de Atlas & Axis o Ari, cazador de dragones. No en vano, este virus ya estaba germinando en mi interior cuando hice No hay lugar como el hogar, que bien podría sumarse a la pareja antes mencionada. GenPet, de Damián y Àlex Fuentes, me da justamente lo que a priori esperaba de su contenido: mucha diversión no exenta de ideas sobre las que reflexionar aquí y allá, y unas páginas cuyos próximos destinatarios ya tienen nombre y apellidos y serán bastante más jóvenes que yo. Estuve tentado de esperar e incorporar lo que ellos me dijesen a esta reseña. Algún día haré la prueba, pero estoy convencido que disfrutarán de GenPet tanto, aunque de una manera diferente, como yo lo he hecho.

Por empezar dando contexto a esta reseña, hay que decir que el volumen que tengo en mi poder es una recopilación brillantemente editada por Dibbuks, de los dos tomos que salieron originalmente en Francia de la mano de Ankama. Uno de sus puntos a favor para leerlo en este integral es que no hay un corte brusco entre lo que cuenta el primer tomo y el segundo. De hecho, hay que hacer de Sherlock Holmes para intentar averiguar donde acaba uno y empieza el siguiente en la edición original. El tamaño del tomo en español es realmente grande y hace que cada una de las 112 preciosas páginas de que consta, luzca lo mejor que se podría. Además, cuenta con una galería final de ilustraciones a cargo de Adrián, Miki Montlló, Víctor Giménez, Miguel y Javier Hernández, Nico Naranjo, Raquel Ródenas, Jordi Pascual García, Jordi Villaverde y Enrique Fernández. En cualquier librería especializada se debería poder encontrar sin tener que remover Roma con Santiago, teniendo en cuenta que salió en abril (fue una de las elecciones en La cesta del mes #39), a un precio de 25 €. Si no, siempre podéis recurrir a la web de la editorial clicando en ese enlace.

Centrándonos en la historia pero sin contar mucho, tenemos a un protagonista que es Nat, el chaval que aparece en la portada del tomo. Es un chiquillo que viaja con sus padres a Hong Kong en busca de una mascota genéticamente fabricada a la medida de los gustos de Nat. Esto no es algo que se pueda hacer en todos los países, de ahí que hayan tenido que viajar fuera para comprar un GenPet, que así se llaman estas mascotas. Primera idea sobra la que reflexionar, que entronca con los límites éticos acerca de los avances en genética. Los padres de Nat solo tienen una condición para pagar lo que les piden, y es que también debe poder defender a su hijo de posibles ataques. Esto se entiende unas pocas páginas más tarde, cuando a su regreso a Nueva York, son atacados y Nat acaba huyendo con Niko (que así tiene a bien en llamar a su GenPet), tras haber sido defendido por este de los agresores. Comienza ahí lo mollar de toda la historia, que es el viaje de Nat en solitario, alejado de sus padres y de las comodidades que parece haber disfrutado hasta la fecha. Además de arreglárselas en solitario, con la inestimable ayuda del que se acabará convirtiendo en su mejor amigo, tendrá que esquivar a los asaltantes del comienzo e intentar reunirse con su familia. No hay nada mejor para un lector menudo que el ver cómo alguien de su edad vive una aventura de este tipo. Meterse en el pellejo de Nat y pensar en lo que haría él/ella, sentirlo en primera persona y ver si será capaz de llegar a encontrar a sus padres. Punto ganador para los autores.

Desde el punto de vista del guión, el amigo Damián se marca una de sus mejores trabajos, al menos de los que he leído claro. Es capaz de centrar el argumento en una historia de amistad a prueba de balas (literal) entre Nat y Niko, sin sacrificar ni un angstrom de diversión y trepidante ritmo. Esto es algo complicado de conseguir desde el punto de vista del que escribe, porque hay que procurar ajustar perfectamente donde ponderar una cosa y donde otra. El objetivo es que el lector, que es la prueba de fuego de cualquier cómic, no sienta que le quieren tocar la patata de una forma tramposa y descarada, contando como el pobre chico se queda solo en Nueva York con la única compañía de su inseparable mascota. Para eso hay que hilar muy fino y Damián lo sabe hacer perfectamente. Es una cualidad que se debería empezar a ensalzar más allá de criticas livianas rollo "divertido argumento" o "el guión es algo sencillo pero trabajado". Yo entiendo que al estar a ambos lados del muro cuento con la ventaja que no tienen los que no son guionistas, pero no por ello me deja de chocar. Además, Damián es lo suficientemente inteligente como para terminar de contar lo que quería contar, pero dejar un final en todo lo alto para que, llegado el caso, se pudiesen seguir contando las aventuras de Nat, Niko y los amigos que hace en su peripecia.

En cuanto al arte de Àlex Fuentes he de decir que no conocía su trabajo (falta en mi debe), pero he acabado absolutamente enamorado tanto de su estilo, como del color y de los fondos que se marca. Por una parte es como si estuviéramos viendo una de esas series que aunque en un principio estén destinadas a un público infantil-juvenil, a los que no nos avergüenza admitirlo en público (aún los hay que sí lo hacen) nos divierten y apasionan al mismo tiempo. Hablo de Hora de Aventuras, hablo de Steven Universe, hablo de Hilda (que sí, que ya sé que antes fue cómic), hablo de Teen Titans. El estilo me encanta pero es que el color es algo inenarrable. No puedo imaginar una paleta de colores que le hubiera ido mejor a esta historia. Por último, debido al estilo que adopta se podría aventurar que los fondos de Àlex serían simplistas, o en todo caso quiméricos. Pero haciendo una búsqueda rápida por Internet, podéis ir mirando como representa a la perfección Brooklyn Heights, Chinatown, el Puente de Brooklyn, The Bitter End, el Madison Square Garden (hogar de los Knicks) y ahí paré, pero estoy convencido que cada edificio, cada pieza arquitectónica que aparece en GenPet, lleva tras de sí una detallada documentación previa de la ruta que sigue Nat en su aventura por la Gran Manzana.

Resumiendo en pocas palabras, tenéis que haceros con GenPet tanto si hay niños en casa como si los niños grandes sois vosotros.

02 octubre 2018

EL ESPÍRITU DEL ESCORPIÓN


Ya ha pasado un tiempo prudencial desde que cayó la última reseña, la de El Rey Araña, así que es momento de repasar una de las últimas obras que han caído en mis manos: El espíritu del escorpión, de Fernando Llor y Pablo Caballo. Ya la incluí dentro de La cesta del mes de junio, pero había ganas de entrar más en materia por varios motivos que podréis ir leyendo a continuación.

El espíritu del escorpión es una viva muestra de que la mayoría de las veces, por no decir siempre, la realidad supera con creces a la ficción. El amigo Fernando Llor coge lo necesario de los hechos reales que están documentados, para contar en paralelo lo que sucedió previamente a la masacre de Srebrenica en 1995, y durante los días en que Radovan Karadzic actuaba como médico alternativo bajo el nombre de Dragan Dabic, allá por 2008. Ambas líneas temporales están perfectamente hilvanadas y las transiciones muy bien ejecutadas. Por su parte, Pablo Caballo parece beber de influencias nada convencionales pero potentes como Alberto BrecciaBen Templesmith, Ashley Wood o el mismísimo Bill Sienkiewicz. En tiempos donde más de lo mismo a veces te agota como lector, encontrar autores que apuesten por este tipo de estilo es bastante refrescante. Además, la historia que cuenta Fernando no creo que pudiera tener otro tipo de estética mejor que la que pone en práctica Pablo.


La primera aparición de Karadzic en el libro es premonitoria de su actitud como Dragan Dabic: brazos abiertos y luz de fondo. Una puesta en escena casi mesiánica. Muy acorde con el rol que desarrolla Dabic, una especie de gurú de las energías que se cruza en el camino de Jasmina, la otra protagonista de la historia. Los depredadores tienen un instinto natural para detectar a las presas más vulnerables, y Jasmina desprende ese aroma a vulnerabilidad a lo largo de las 144 páginas (casi nada) que se han marcado Fernando y Pablo. He de hacer un alto en el camino para destacar la capacidad del segundo para mostrar las emociones e intenciones de los personajes principales sobre todo. De la misma forma que vemos a Karadzic/Dabic con esa puesta en escena luminosa, a lo largo de las sesiones su rostro cambia al de un ser más cercano a ese escorpión que se hace alusión en el título. Volviendo a la trama, Jasmina busca con desesperación una solución a su problema de infertilidad. Y la desgracia hace que esa desesperación le lleve a cruzarse en el camino de Karadzic/Dabic, ya como un personaje de cierto renombre en la medicina alternativa de Belgrado.


Los hechos del presente y el pasado se van solapando. Los seres cercanos a Jasmina no ayudan precisamente a que tenga un asidero emocional al que agarrarse, y eso no hace sino empujarla cada vez más a los brazos de Karadzic/Dabic. Una escena que muestra el asesinato en masa de civiles, acaba siendo la antesala de algo diametralmente opuesto en la consulta del genocida. Como si fueran dos partes de un mismo yo. Como ese Yin Yang que decora las paredes de la casa donde el hombre conocido como Dragan Dabic recibía a todo aquel que tenía la mala fortuna de escuchar su nombre en forma de recomendación. El desenlace por el que optan los autores me parece muy adecuado para mostrar la mácula emocional que este personaje dejó en sus "pacientes" y que tiene su punto final en una frase de Jasmina: "... le quiero pero tengo que matarlo".


Siendo una obra muy redonda de principio a fin, he de destacar dos momentos: el primero es cuando asistimos por vez primera a una de las sesiones de Jasmina con Karadzic/Dabic. El carácter sexual de las terapias que aplicaba es contado de manera brillante a base de primeros planos y planos detalle; el segundo es otra de las partes posiblemente más duras, y no son pocas las que te encuentras en una historia así, cuando los conocidos como "Los escorpiones" (grupo paramilitar serbio) y el VRS (Ejército de la República de Srpska), bajo el mando del general Ratko Mladić (quién actuaba al dictado de Karadzic) asesinan sin miramientos a una ingente cantidad de bosnios musulmanes con la excusa de buscar a colaboradores de Al Qaeda. Con esas dos palabras consiguen convencer al mando de los cascos azules, que supuestamente velaban porque la zona fuera segura, para que no intervengan en lo que de forma oficial iba a ser una investigación. Fernando y Pablo se desmarcan aquí de la, más o menos, narrativa tradicional que habían llevado, para ofrecer unas páginas que asombran, asustan y dan bastante en lo que pensar sobre las miserias del ser humano.

La edición de Panini está bastante bien y el precio es ajustado si tenemos en cuenta el formato y el número de páginas, amen de la calidad de la obra en sí. Me parece muy acertada, ya que hablamos de la edición, la idea de representar en las guardas los rostros en miniatura de las víctimas de la masacre orquestada por Karadzic. Esta es la segunda, pero no última, colaboración de Fernando con el sello Evolution Comics, tras Ojos Grises. Junto a un viejo conocido de servidor, Rafa Vargas, está preparando La pieza, que tendrá el listón muy alto después de haber disfrutado/sufrido como lo he hecho con El espíritu del escorpión