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22 febrero 2017

LA CESTA DEL MES #25


Febrero ha llegado cargada de buenas opciones donde elegir. La cesta del mes queda definitivamente conformada por las siguientes obras:

100% Marvel. La Visión 2, de Tom King y Gabriel Hernández Walta. Rústica con solapas. Color. 144 páginas. 13,50 €. Segundo tomo recopilatorio de una de las mejores colecciones que se pueden leer a día de hoy. El primero ya cayó dentro de La cesta del mes de junio pasado. En esta segunda y última entrega se mantiene el nivel, ya de por sí alto, de Visiones del futuro. Ojo a las portadas de Mike Del Mundo de la edición USA, que se pueden ver en la solapa interior delantera.

Catálogo de Bunkers, de Jordi Pastor y Marcos Prior. Cartoné. Color. 104 páginas. 15 €. Si os dijera que el argumento se centra en las andanzas de un padre (Eric K.) y su hijo (Alexander) en un mundo postapocalíptico, puede que la mente se os fuera a referentes como La Carretera de Cormac McCarthy. Sus autores se encargan de darle una guantá sin mano a todo el que se quede en la superficie, porque Catálogo de Bunkers es una historia con fondo de armario, y ya se sabe que en los armarios te puedes encontrar algún muerto que otro.  

100% Marvel HC. Lobezno: Arma-X, de Barry Windsor-Smith. Cartoné. Color. 168 páginas. 15 €. Poco que decir de la mítica historia que Barry Windsor-Smith se sacó de la manga allá por 1991 (Marvel Comics Presents #72-84). Si no pudiste hacerte con la miniserie de 5 números que en su día publicó Forum (un año más tarde que en los USA), ha llegado el momento que pongáis remedio a ese pecadillo de juventud. Si no sabéis nada de esta obra, compradla con los ojos cerrados.

Isabellae #5, de Raule y Gabor. Cartoné. Color. 48 páginas. 14 €. Quinto tomo de esta saga ya convertida en un clásico contemporáneo de aventuras (recomendada desde el comienzo de esta sección). Al timón siguen con firmeza y buen hacer Raule a los guiones y Gabor en el apartado gráfico. Aquí nos encontramos a Isabellae y una extraña alianza de pueblos, intentando hacer frente a unos seres primigenios de Irlanda. Parecía complicado subir la apuesta realizada en el anterior arco argumental, pero sus autores se han empeñado en hacer un triple salto mortal con tirabuzón y doble pirueta.

Total - 57,50 € que supone una considerable rebaja con respecto a la, de momento, única excepción en cuanto a superar el límite de los 70 euros en cada cesta.

Alternativas:


Bitch Planet, de Kelly Sue DeConnick y Valentine De Landro. Cartoné. Color. 136 páginas. 18 €. DeConnick se está convirtiendo en uno de mis referentes a la hora de escribir. Aquí nos plantea una distopia donde las mujeres que no se pliegan a ser objetos en manos de sus padres o maridos, son confinadas en una colonia penal conocida con el nombre que da título a esta obra. Y ojo a De Landro, cuyo trabajo no tenía el gusto de conocer hasta que supe de la edición de Astiberri, pero al que pienso seguir con interés allá donde ponga su arte.

Grandes autores de Vértigo: Paul Pope, de Bill Willingham, Bruce Jones, Carl Sifakis, David Lapham, Jonathan Vankin, Paul Jenkins y Paul Pope. Cartoné. Color. 112 páginas. 13,50 €. Recopilatorio con historias de uno de mis autores favoritos. El que me conoce y sigue en redes sociales sabe de mi devoción (la palabra escogida no es una exageración) por el trabajo de Pope. Además estoy de suerte, porque creo que de todas las historias de esta selección no he leído la mayor parte.

16 octubre 2015

PRETTY DEADLY


Pretty Deadly es un cuento cruel en ocasiones, pero bello de principio a fin como el título que lo adjetiva. Es una mezcla de géneros que funciona como si hubieran estado ahí, esperando toda la vida hasta que alguien los maridase. Y han tenido que ser Kelly Sue DeConnick en el guión, Emma Ríos en el dibujo y Jordie Bellaire en el color, las que unieran fuerzas para hacernos llegar hace un año y medio, esta serie de la que de momento se han publicado los cinco primeros números. Estos salieron en formato comic book con el sello de Image Comics, para después recopilarse en un TPB con el que me hice antes de que Astiberri pusiera a la venta la edición española bajo el título de Bella Muerte a finales de 2014. Leyendo algunas entrevistas concedidas por la autora pontevedresa tras la publicación de esta obra, a uno se le viene a la cabeza varias cosas, como por ejemplo en qué estarían pensando en Marvel Comics para no darle su lugar a Ríos; o cómo al final acaba cumpliéndose en ocasiones aquella famosa frase de La Eneida: "A los osados les sonríe la fortuna"... por suerte, valga la redundancia.

Pero vamos de nuevo al comienzo. La fusión de géneros como el western, la fantasía, el cuento o el manga por citar los más evidentes. En apariencia, antes de ponerte a leerlo y habiendo visto los adelantos que se fueron ofreciendo, la historia tenía pinta de tener mucho de western (y eso a mí ya me convenció, sinceramente). Aunque es cierto que el entorno donde se cuenta la historia y la estética son muy "del Oeste", no dejan de ser la muñeca más grande de esta matrioska. Una vez metidos en faena con la lectura, y sin desvelar más de la cuenta para que podáis disfrutarla como se merece, me encontré con un primer número en el que se presentan todos los personajes que van a protagonizar el grueso de la historia. Pero para nada son presentados de una manera explícita, donde quede mascado de qué pie cojea uno, qué motiva a la otra, o la verdadera misión de varios de ellos. A todo esto, la supuesta protagonista, Deathface Ginny (de espaldas y a la derecha en la imagen de arriba), es la que menos presencia escénica tiene en esta obertura. Si conocéis el término culinario trampantojo, aquí se podría aplicar de alguna manera, ya que según vas avanzando te encuentras con que lo que dabas por sentado que iba a ser de cierta forma, no es así para nada. Y no estoy hablando de trampas de guionista que DeConnick haya metido de una manera artificiosa para que prestemos atención a una mano, mientras con la otra nos está haciendo el truco sin que lo veamos. Estoy hablando de una trama que va evolucionando y que te deja con el culo torcido a cada página que vas pasando. Pero como diría Mayra... hasta aquí puedo leer.

Mención aparte merece el aspecto gráfico del repóquer de números, a cargo de Emma Ríos y Jordie Bellaire. La primera hace un alarde de creatividad con el diseño de los personajes y los lugares donde transcurre este primer tomo de Pretty Deadly. Los planteamientos de cada página ayudan al lector, al menos conmigo lo hicieron, a sentir que de verdad estás escuchando ese cuento que en cada inicio de ejemplar el conejito le cuenta a la mariposa. Las escenas de lucha son una verdadera joya narrativa donde la influencia del manga se deja notar de una manera exquisita, cogiendo lo mejor y dejando de lado lo que pueda entorpecer al motor de este clásico instántaneo. Bellaire se luce una vez más. Ya lleva haciéndolo estos años junto con Declan Shalvey en alguna que otra obra reseñada por aquí, como Caballero Luna: De entre los muertos. El uso de colores apagados, terrosos si es que se puede aplicar ese término (que tampoco quiero pecar de resabido), es una elección tan inteligente como complicada de llevar a buen término sin la destreza suficiente. La talentosa colorista, al igual que sus dos compañeras, sale victoriosa de esa batalla. Por todo esto y por mucho más que ni quiero ni debo desvelar, además de porque dentro de poco tendremos otro arco con las nuevas aventuras de Ginny vaya usted a saber dónde y con quién, os recomiendo encarecidamente la compra de Pretty Deadly o de Bella Muerte en cualquiera de sus ediciones.