El pasado viernes 13 fue la fecha escogida para ver una de las películas más esperadas de los últimos años: Watchmen. Y qué mejor que en compañía de Javi, Miguel, Dani y Ricardo. Allí estábamos, los cinco y un par de niños, porque la sala estaba vacía a cinco minutos de empezar la película, y no se llenó mucho más con las luces apagadas.
El comienzo deja sin duda el listón muy alto al resto de la película. Mientras suena de fondo Bob Dylan y vemos los títulos de crédito, van desfilando por nuestros ojos escenas que nos muestran por ejemplo, a Hollis Mason, el primer Búho Nocturno, salvando a los padres de Bruce Wayne de morir asesinados en un callejón empapelado con la portada del primer ejemplar de Batman, una replica de La última cena donde los Minutemen homenajean a Sally Jupiter, a El Comediante asesinando a JFK en Dallas, o a Ozymandias saludando a Mick Jagger y David Bowie en Studio 54 justo al lado de los Village People.
Luego la película tiene sus altibajos y sus puntos débiles, sobre todo al desaprovechar el personaje de Ozymandias y darle demasiado peso por ejemplo a Malin Ackerman como Espectro de Seda. Las motivaciones de Adrian Veidt se tocan muy de pasada y hacen de él un personaje un tanto plano. Encima la interpretación amanerada de Matthew Goode no ayuda mucho la verdad. Los mejores para mí, en cuanto a papeles conseguidos son Rorschach y El Comediante. Patrick Wilson cumple como Dan Dreiberg mejor que como Búho Nocturno, pero no desentona para nada con un papel complejo. Y el famoso cambio del final está más que justificado y lo encuentro lógico y acertado. Está claro que no es una película hecha para ser un blockbuster palomitero, y eso se está notando en su paso discreto por la taquilla. Los que hayan leído la novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons, la van a disfrutar y entender mucho mejor que los que no lo hayan hecho. Eso sí, los que vayan pensando en ver algo como 300 que se olviden y se metan a ver otra cosa.
La música de Tyler Bates acompaña bastante bien los momentos importantes de la película, aunque yo hubiera preferido que incluyeran los temas de Smashing Pumpkins y Muse que se escucharon en los trailers. También hubo momentos de risas, como cuando se le encontró un parecido razonable a Rorschach con Pablo Motos, o a Big Figure con Corbacho en miniatura. Como curiosidad decir, que el niño lechoso y pelirrojo que hace de joven Rorschach, es el hijo de Zack Snyder.
En general creo que nos gusto a todos menos a Ricardo, que no salió del todo convencido. Yo sinceramente esperaba algo bastante peor de lo que pude disfrutar. Creo que el trabajo de Zack Snyder y su equipo es brutal, aunque el resultado no sea muy bueno. De hecho creo que es la ambición por querer trasladar el cómic a la pantalla grande con el máximo rigor, lo que ha podido perjudicar en alguna medida al resultado final. Pero señores, estamos hablando de adaptar Watchmen, y eso es decir mucho, aunque haya leído por ahí a los iluminados de turno diciendo que es una historia sobrevalorada.

El comienzo deja sin duda el listón muy alto al resto de la película. Mientras suena de fondo Bob Dylan y vemos los títulos de crédito, van desfilando por nuestros ojos escenas que nos muestran por ejemplo, a Hollis Mason, el primer Búho Nocturno, salvando a los padres de Bruce Wayne de morir asesinados en un callejón empapelado con la portada del primer ejemplar de Batman, una replica de La última cena donde los Minutemen homenajean a Sally Jupiter, a El Comediante asesinando a JFK en Dallas, o a Ozymandias saludando a Mick Jagger y David Bowie en Studio 54 justo al lado de los Village People.
Luego la película tiene sus altibajos y sus puntos débiles, sobre todo al desaprovechar el personaje de Ozymandias y darle demasiado peso por ejemplo a Malin Ackerman como Espectro de Seda. Las motivaciones de Adrian Veidt se tocan muy de pasada y hacen de él un personaje un tanto plano. Encima la interpretación amanerada de Matthew Goode no ayuda mucho la verdad. Los mejores para mí, en cuanto a papeles conseguidos son Rorschach y El Comediante. Patrick Wilson cumple como Dan Dreiberg mejor que como Búho Nocturno, pero no desentona para nada con un papel complejo. Y el famoso cambio del final está más que justificado y lo encuentro lógico y acertado. Está claro que no es una película hecha para ser un blockbuster palomitero, y eso se está notando en su paso discreto por la taquilla. Los que hayan leído la novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons, la van a disfrutar y entender mucho mejor que los que no lo hayan hecho. Eso sí, los que vayan pensando en ver algo como 300 que se olviden y se metan a ver otra cosa.
La música de Tyler Bates acompaña bastante bien los momentos importantes de la película, aunque yo hubiera preferido que incluyeran los temas de Smashing Pumpkins y Muse que se escucharon en los trailers. También hubo momentos de risas, como cuando se le encontró un parecido razonable a Rorschach con Pablo Motos, o a Big Figure con Corbacho en miniatura. Como curiosidad decir, que el niño lechoso y pelirrojo que hace de joven Rorschach, es el hijo de Zack Snyder.
En general creo que nos gusto a todos menos a Ricardo, que no salió del todo convencido. Yo sinceramente esperaba algo bastante peor de lo que pude disfrutar. Creo que el trabajo de Zack Snyder y su equipo es brutal, aunque el resultado no sea muy bueno. De hecho creo que es la ambición por querer trasladar el cómic a la pantalla grande con el máximo rigor, lo que ha podido perjudicar en alguna medida al resultado final. Pero señores, estamos hablando de adaptar Watchmen, y eso es decir mucho, aunque haya leído por ahí a los iluminados de turno diciendo que es una historia sobrevalorada.


















