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09 noviembre 2015

ENDURANCE

ENDURANCE de Luis Bustos

Día 9 significa día de reseña. Este mes he elegido Endurance, de Luis Bustos, por dos razones fundamentales. Grosso modo se pueden enunciar en este primer párrafo introductorio: un excelente autor ante lo que era por entonces su trabajo más extenso, contando una historia épica de supervivencia a mayor gloria del hombre que encabezaba la expedición. El autor es Luis Bustos como he dicho antes, historietista madrileño del que recuerdo haber leído Rayos y Centellas en su día, mucho antes de llegar a Endurance. No sé dónde habrán ido a parar aquellos tres tebeos que contaban con guión de David Muñoz (autor del libreto de El Espinazo del Diablo junto a Antonio Trashorras, y uno de los guionistas a los que más sigo tanto en redes sociales como en su blog). El caso es que después de eso le perdí la pista a Bustos y no hace tanto me pude hacer con este tomo de Endurance, pero con la primera edición que Planeta sacó en 2009, no con la más reciente edición especial por el centenario de la expedición que organizó Ernest Shackleton. Éste y su viaje son el segundo de los motivos por los que he decidido compartir la reseña de esta obra con quién quiera que esté leyendo mi blog a estas alturas.

Curiosamente, una de las cosas por las que más se conoce a Shackleton y con la cual Bustos abre las primeras páginas, es el anuncio que colocó en el Times para reunir la tripulación que partiría a bordo del Endurance, el 8 de agosto de 1914 con destino a la bahía de Vahsel. Igual de curioso que yo mismo hiciera mi versión de dicha carta en este blog a comienzos de 2013, en busca de un compañero de viaje para una Antología Gótica que finalmente verá la luz el año que viene. Para el que no sepa nada de este personaje, Ernest Shackleton fue un aventurero mitad inglés, mitad irlandés, que compartió expediciones a la Antártida con otro célebre personaje como Robert Scott, que más tarde compitío codo a codo con el explorador noruego Roald Amundsen en la conquista del Polo Sur, y que finalmente emprendería la aventura de su vida con el objetivo de cruzar la Antártida de una punta a otra. Aquí es donde comienza la trama de Endurance, justo con los preparativos previos, alguna entrevista para los rotativos londinenses y el visto bueno de Churchill con el país metido ya en la Primera Guerra Mundial contra los alemanes.

Antes de firmar trabajos más recientes como Versus y posteriormente ¡García! (la cual ya recomendé en La cesta del mes #8), Bustos hizo en Endurance un trabajo realmente bueno en dos partes. Primero de documentación. Esto no lo he leído en ninguna entrevista que haya dado, si es que lo ha mencionado en alguna. Es una suposición que hago teniendo en cuenta que los detalles que ofrece, los nombres, la caracterización de los personajes... todo lo que aparece en las 171 páginas que contiene la historia desprende un trabajo de aúpa para contar con rigor lo sucedido en aquellos meses que transcurrieron hasta mayo de 1916. Pero lo bueno es que no se limita a actuar de biógrafo, lo cual de por sí sería la mar de interesante a tenor de lo que ocurrió en realidad. Bustos indaga sobre todo en la personalidad de Shackleton y algo menos en la de su tripulación. Como el primero intenta mantener el ánimo, el propio y el de los que están bajo su mando, hasta que la cosa se empieza a poner tan fea que solo la promesa de mantener la integridad de sus hombres, hace que Shackleton no tire la toalla y se venga abajo. La terquedad por mantener con vida a los que la han puesto en sus manos, se antepone con mucho al fracaso de no haber podido cruzar el continente helado de un lado a otro con el Endurance. Destacar como va alternando composiciones de página más clásicas, con otras que funcionan a favor de obra (la del reloj de arena, las que simulan las olas que mueven el buque a su antojo...) En definitiva, una obra recomendada para los que estén al tanto de la expedición de Shackleton, y muy recomendada para los que quieran saber de ella por primera vez.

13 abril 2015

DC: THE NEW FRONTIER


El pasado jueves 9 se me pasó postear la, ya habitual desde comienzos de año, reseña mensual. Pero es que estaba inmerso con la preparación de la charla en la FNAC que os comenté hace pocos días. Así que, con este pequeño retraso aquí os dejo con mi recomendación de abril sobre DC: The New Frontier. Ya con unos cuantos títulos hechos dentro de la DC, Darwyn Cooke se lía la manta a la cabeza en 2003 para realizar una miniserie de seis números que cuente el final de la Golden Age y el comienzo de la Silver Age. Para ello hace uso de una pléyade de personajes por todos conocidos en la mayor parte de casos, pero con algunos intervenientes menos habituales. Sin entrar en un exceso de detalles como quiero hacer en este tipo de reseñas, sí que puedo decir que es como si nos pusiéramos unas gafas que nos llevarán al pasado, porque no se trata solo de contar la agitada transición llevada por algunos iconos de la DC como Batman, Superman o Wonder Woman, o los comienzos de Barry Allen como Flash, de Hal Jordan (uno de los grandes protagonistas aquí) antes de convertirse en Green Lantern, de la llegada a la Tierra de J'onn J'onzz... se trata de la manera que tiene Cooke de trasladar lo que nos cuenta. Eso es lo que yo pienso que le confiere a los seis números de un aroma distinto con respecto de otras posibles aproximaciones a estas etapas de la historia de DC.

Cooke escribe y dibuja, pero no se centra única y exclusivamente en los personajes más populares, capaces por sí solos de venderte una historia si no somos excesivamente rigurosos con nuestras compras, o somos víctimas del continuismo al coleccionar tebeos. Por allí desfilan personajes como Investigadores de lo Desconocido, el Escuadrón Suicida original (con Rick Flagg padre), Ted Grant, Steel, Ray Palmer, Adam Strange, Aquaman, Flecha Verde, Lois Lane, Jimmy Olsen, King Faraday o Slam Bradley, además de alguna especie de cameo por parte de otros como Jim Gordon, Harvey Bullock, Selina Kyle, Dinah Lance... No quiero confundiros en cuanto a lo que se cuenta. No estamos ante una historia que se sustente solamente en una suma de nostalgia y recopilación masiva de los personajes. Hay algo más. Hay su buena dosis de crítica al pensamiento americano de después de la Segunda Guerra Mundial, una transición que camina de forma paralela a la que hago referencia un poco más arriba, de una época más opaca a otra que lo fue menos dentro del Gobierno de los Estados Unidos, así como una oscura trama que comienza con una investigación (como no) de Bruce Wayne y que servirá de motor principal para el desarrollo de la segunda parte de la historia.

Si a eso le sumamos el color de Dave Stewart, fundamental para que las sensaciones de las que hablo en el primer párrafo lleguen al lector con tanta potencia, el resultado es uno de los cómics que no sé si deberían estar o no presentes en cualquier colección que se precie, pero sí que al menos deberían ser leídas por todo buen aficionado, para poder valorar si mis palabras son producto de cierta predisposición a que me guste lo que hace Cooke, o si de verdad estamos ante un must buy como dicen los anglosajones. No en vano acumula unos cuantos premios Eisner, tanto en su edición original como Mejor Serie Limitada, Mejor Color y Mejor Diseño de Publicación, como en la edición Absolute que salió en 2007, que cosechó el preciado galardón a Mejor Reedición. Aquí en España nos llegó en 2005 editado por Planeta DeAgostini, en dos tomos que recopilaban los números #1 a #3 y #4 a #6 originales. Esos son los que yo tengo, aunque bien es cierto que los conseguí a un buen precio esperando algún tiempo. En mayo volvemos con otra reseña, donde esta vez sí que espero cumplir con nuestra cita el día 9.

09 febrero 2015

CINDER & ASHE


Tal como prometí a primeros de año, voy a intentar mantener una cadencia mensual de reseñas. Como en enero fue el día 9 el elegido para comenzar con esta cadena (Caballero Luna: De entre los muertos fue el primer eslabón), procuraré seguir publicando todos los nueve de cada mes para hacerlo una costumbre, tanto por mi parte a la hora de escribir, como por la de aquellos que quieran invertir unos minutos en pasarse por aquí. 

Dicho esto, me alegra bastante el hablaros de Cinder & Ashe (o Cinder and Ashe), justo después de haber compartido que el día 15 de abril daré una charla sobre uno de sus autores, José Luis García-López. Cinder & Ashe es una de esas obras que parece adelantada a su época. La temática dirigida a un público adulto no era tan extraña dentro de las publicaciones que DC Comics publicaba a finales de los ochenta, si tenemos en cuenta que joyas como Watchmen o V de Vendetta son más o menos coetáneas. Pero lo que sí la hace un tanto distinta a otras alejadas del género de superhéroes es la mezcla de elementos que su guionista, Gerry Conway, mete en la historia. A saber: tenemos por un lado una trama principal propia de un serial policiaco, donde una pareja atípica (diferentes sexos, diferentes edades, diferentes formas de ver la vida) de detectives privados es contratada para encontrar a la hija de su afligido cliente.

Por otro lado, tenemos dos tramas secundarias que van entrando y saliendo de la principal con bastante acierto. La primera nos añade el género bélico a la mezcla, contando la manera en que se conocen los protagonistas: Jacob Ash, un joven soldado de los muchos que peleó en Vietnam, y Cinder DuBois, una pequeña fruto del romance entre un soldado afroamericano y una civil vietnamita. Mientras el primero va viendo los horrores del campo de batalla, la segunda vive en sus carnes el infierno de quedar huérfana en una ciudad como Saigón. En este sentido hay que romper una lanza por el guión de Conway, que tiene unos huevos como el caballo de Espartero, pese a que luego se le pueda achacar algunas lagunas en contados diálogos que no acompañan bien al apartado gráfico. Hay una escena que hoy día seguro que levantaría ampollas. De hecho, no hace tanto que por algo bastante más inocente, a Rick Remender le llovieron las críticas por parte de las/os fundamentalistas de turno en las redes sociales.

La segunda trama secundaria es la relación entre Cinder y Ash, que se muestra al principio como una nexo de colegas, para ir cambiando poco a poco a un toma y daca algo más paternofilial, entrando en algunos fases dentro de cierta confusión sentimental que ellos mismos acaban resolviendo en la parte final. Cuando las páginas nos muestran a los personajes olvidándose del caso que tienen entre manos, o de la venganza personal que Cinder quiere llevar a cabo contra Lacey, el antagonista de turno, podemos ver los mejores momentos de esta obra para mi gusto.

¿Qué decir del dibujo de José Luis García-López? No me llegan los calificativos para describir lo que consigue aquí. Cinder & Ashe es un trabajo posterior tras deslumbrar al personal con Atari Force (de la cuál hablaré otro día), y por entonces ya era un reconocido artista para la DC, pero estaba en esa etapa en la que dejaba su arte con cuentagotas en series como Legión de Super-Héroes, algún anual de Wonder Woman o de Green Lantern, etc. Los cuatro números de Cinder & Ashe son pues, un auténtico regalo para la vista de aquellos que llevamos disfrutando con su trabajo desde muy pequeños, en mi caso. La edición que yo tengo es la de tapa dura que sacó Planeta DeAgostini (ahora Planeta) en 2008, con un interesante prólogo del representante de dibujantes David Macho, y la curiosidad de ir en glorioso B/N a pesar de que la edición original iba coloreada por Joe Orlando (de hecho sigue rezando en los créditos de la primera página).