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21 junio 2026

COLEGA, ¿DÓNDE ESTÁ MI KIMONO? (II)


Lo prometido es deuda, como diría un ministro de hacienda. Aquí estoy para completar el repaso a la relación entre cómic y artes marciales que empecé el mes pasado. Si te subes al bajel de Escribiendo Cómics en este puerto, solo has de ir a este enlace para saber de qué estoy hablando. No es necesario pero sí interesante que empecéis por el de mayo antes de leer este. No me enrollo más y vamos a la almendra.

Antes de ir con otros mercados, dejad que haga una especie de adenda dentro del universo yanqui. Ya fuera de los clásicos que se enumeraron en la citada entrada de mayo, me gustaría hacer referencia a alguna obra más moderna o que debido a la importancia que creo que puede tener, no hay que sacarla de esta ecuación en dos partes. Por ejemplo, El poder del fuego, de Robert Kirkman y el factor que hace que entre en este listado, es decir, Chris Samnee. Cualquier cosa que dibuje este hombre nunca será un truño. Ya pueda escribirlo Liefeld. La trama de El poder del fuego mezcla elementos arquetípicos del género con el humor que (casi) siempre está presente en las historias de Kirkman. Al menos cuando se adentra en terrenos ya trillados hasta la extenuación. Lo hizo con Invencible, lo hizo con The Walking Dead a otro nivel, y aquí lo hace igual. En vez de presentar al maestro venerable con pinta de romperse si le soplan pero que luego reparte leches como Bud Spencer, le añade un atuendo del meme del Sr. Burns con el monopatín al hombro y santas pascuas. Es reducir a la mínima expresión una herramienta que utiliza con fruición. Pero aquí lo que marca la diferencia entre decidir si empiezas la colección o no es el arte de Samnee. Es que no hay manera de encontrar una página a la que sacarle un pero. Eso, unido a que son treinta números y concluye, anima bastante a hacerse con alguna copia… que no sea en español. ¿Por qué? Pues porque lo editaba la ya extinta ECC, que si alguien no me corrige llegó al tomo 5 (de 6) y fue cuando echó la persiana. Casi es mejor que vayáis al material original de Skybound en digital.

Infinite Kung Fu es un popurrí de artes marciales y zombis autoeditado por su creador, Kagan McLeod, y editado aquí (Kung Fu Infinito) en su día (descatalogado ya por desgracia) por Norma Editorial. Pon de un lado a los Ocho Inmortales, los mejores guerreros dominadores del Kung Fu que existen. De otro a un emperador, que como buen mal emperador busca algo que le aleje de la condena eterna a diferencia del resto de mortales que mueren. Agrega una plaga de zombis al más puro estilo Kingdom (toma recomendación cruzada) y un héroe que se ve envuelto en todo este cóctel y sin el cual no se puede salvar la situación. McLeod, del que desconocía su existencia y trabajo hasta topar con esta obra, utiliza un blanco y negro tirado a base de pincel (o la técnica da todo el pego si es digital). Tiene un estilo muy original, con personajes estilizados y casi desgarbados, pero elegantes al mismo tiempo. Coreografías curradas y violencia sin cortapisas. Reminiscencias a todo meter de las pelis de artes marciales que dieron lugar al boom del furor por adaptar en los setenta y ochenta esas historias a otros formatos. Diversión pura en un formato listo para consumir, sin aditivos ni mierdas en conserva.

Y una más antes de pasar al mundo manga/anime: Ángel Callejero, de Jim Rugg y Brian Maruca. Es otra indie como la anterior pero bastante más conocido que Infinite Kung Fu y que también tuvo una edición en nuestro país de la mano de Edicions De Ponent, otro sello extinto al que acompañó la polémica tras la muerte de Paco Camarasa (ni una editorial que cese su actividad y no pase algo, no vayamos a tener un ecosistema sano). Street Angel vio la luz originalmente en 2004 bajo el sello Slave Labor Graphics, donde salieron cinco números, a los que siguieron material viejo y nuevo en formato webcomic (¡viva!) y su posterior etapa más larga en Image. La historia gira en torno a una niña llamada Jesse Sánchez, enfrentándose a ninjas, piratas y a lo que se tercie en un gueto de Angel City. No en vano es una experta en artes marciales que recorre las calles montada en su monopatín. Decidme si mola o no mola la premisa como para entrar con los ojos vendados. Encima el dibujo en glorioso B/N de Maruca es una gozada. De verdad que si no sabéis nada de esta obra, os recomiendo muy fuerte que le deis una oportunidad.

Al lío del manga, que ya seguro que alguno estaba pensando que no llegábamos nunca… pero antes, vaya por delante que aquí no he incluido obras que a la menor búsqueda seguro que os las catalogan como «de artes marciales», pero que a mi entender no es de lo que estoy hablando aquí. Por poneros dos ejemplos esclarecedores, si echáis de menos en este bloque a Vagabond o Rurouni Kenshin es precisamente porque en mi cabeza son historias de samuráis. A lo mejor la única diferencia con el resto que sí aparecen son las armas, pero eso ha hecho que tampoco incluyera anteriormente a Las Tortugas Ninja, a Shaolin Cowboy o sobre todo a Usagi Yojimbo. Hecha la aclaración vamos a ello.

Dragon Ball ha de estar el number one por muchos motivos los cuales no me voy a poner a enumerar. Alguno dirá que si no es un manga de artes marciales al uso, pero coño, si el protagonista no se quita el dogi desde el comienzo, que sí, que al principio es de un color y luego va variando, pero entre eso y que luego Goku cae bajo la tutela de Muten Roshi, o que se vienen enseguida los torneos mundiales de artes marciales, ¿alguien puede negarle la temática? Y despejada esa pregunta, ¿quién es el guapo de cara que no la incluiría en este repaso? Porque yo no, y como soy el que la está haciendo pues aquí estamos. Es indudable que cualquiera de mi generación ha crecido habiendo visto hasta la extenuación los capítulos que las autonómicas ponían y reponían con diferentes doblajes. Y que la pervivencia e influencia de los personajes creados por Akira Toriyama a nivel mundial van más allá de si los combates eran más o menos realistas, si las tramas se repetían como el ajo o las pegas que se le quieran poner.

El Puño de la Estrella del Norte (Hokuto no Ken) es otra que no podía faltar aquí. Para el que no sepa nada, imaginad que quitamos a Max Rockatansky del mundo de Mad Max y ponemos a Bruce Lee. ¿Mola o no mola? Pues a partir de eso, Buronson y Tetsuo Hara (más el segundo que fue quien tuvo la idea original) montan un universo ultraviolento en el que los débiles solo tienen un clavo al que agarrarse, Kenshirō, el sucesor número 64 del estilo de arte marcial «Hokuto Shinken», y el discípulo más joven del maestro Ryuken. Como dato idiota, ahora que en Prime Video han estrenado una nueva adaptación (después de la pionera serie del 84 a la que siguieron películas, OVAs y más series), cuando Ken usa sus técnicas y los enemigos acaban explotando segundos después sin saber qué ha pasado, en mi cabeza sonaba la voz de Amador Rivas diciendo «te miro y te golpeo». Más allá de la extrema violencia gráfica que puebla sus páginas, el mensaje de que alguien con el poder para pararle los pies a los opresores haga lo que es justo y no mire para otro lado, siempre es gratificante y necesario por muy simplón que suene.

Ashita no Joe es una historia que gira en torno a Joe Yabuki, de nuevo un chaval de la calle (debe ser el arquetipo más sobado de la temática lucha) que se topa con un viejo borrachín, y al negarle unas monedas para vinate se enzarzan en una pelea que acaba con el viejo comiendo suelo. Lo que sucede es que se trata de Danpei Tange, un antiguo boxeador que, asombrado por el talento natural de Joe, se empeña en entrenarlo y no ceja hasta que, tiempo en prisión mediante, consigue convencerlo de que tiene mucho que aprender. Pero un momento, diréis alguno, ¿boxeo? ¿el boxeo es un arte marcial? Pues sí, está catalogado como arte marcial sin armas y el hecho de que necesite de una base técnica (no es un concurso de darse tortazos) lo hace compartir espacio con otras artes marciales que sí nos vienen a la cabeza como tales. Volviendo a Ashita no Joe, tiene muchas virtudes, y una de ellas es el desenlace, acompañado de una banda sonora tremebunda. Este clásico creado por Ikki Kajiwara y Tetsuya Chiba en el 68, ha visto cómo se trasladaba al anime, al cine de acción real e incluso al teatro. Como curiosidad, el anime llegó a España al poco tiempo de estrenarse en Japón, de la mano de la productora y distribuidora Ízaro Films… los que tengáis una edad ahora mismo estáis viendo la mítica cortinilla que iba delante de las películas de Pajares y Esteso.

Kengan Ashura es una buena muestra de cómo un webcomic que se publica en una revista digital, en este caso Ura Sunday, acaba pegando el pelotazo y no solo tiene sus consabidos tankōbon, sino que su popularidad se dispara hasta el punto que Netflix hace una adaptación bastante exitosa y muy recomendable. ¿Sus ingredientes? Pues desde mi punto de vista tiene varios, algunos esperados, como por ejemplo un personaje protagonista atormentado por su pasado, en busca de una especie de forma de demostrar al mundo que no es el chico que salió de un gueto. Su nombre es Ohma Tokita, pero el verdadero protagonista para mi gusto, y es lo que hace especial a Kengan Ashura, es su compañero de aventuras, Kazuo Yamashita, un pobre hombre con una vida de mierda, que de repente se ve envuelto en el submundo de las peleas ilegales como representante de Tokita. Y su vida pasa de ser un agujero negro a ser un parque de atracciones, a veces con alegrías, a veces con tristeza, pero viviendo, que es algo que no había hecho en muchos años. Añadid a ese esqueleto que hay un torneo de lucha por medio, que las peleas están estupendamente coreografiadas, que los estilos de lucha son muy variados y bien documentados, y que los desenlaces no son a veces los esperados (muy de agradecer en esta temática que a veces es previsible). ¿Y qué me queda? Ah, los autores: Yabako Sandrovich y Daromeon. Hubo una secuela llamada Kengan Omega con otros personajes, pero no he tenido el placer, así que no sé deciros.

Y acabo con un tercer bloque dedicado a aquellos autores nacionales que pensaron que era una buena idea hacer este tipo de historias en un ecosistema no muy amable con ellas.

Empezamos con Shaolin Mutants, obra de Pere Pérez y que en su día publicó Aleta (juraría que está descatalogado). Para el que no lo sepa, Pérez no es que sea aficionado a las artes marciales, es que es practicante consumado, leo y copio: cinturón negro 2o tuan y profesor de Wing Chun Kung Fu, cinturón negro de Tai Chi, cinturón marrón de Judo, y cinturón azul de Hung Gar Kung Fu. Que sabe de lo que habla, vamos. No en vano, ya había sacado años atrás un tomo con la infame Dolmen, llamado Guerreros Urbanos, donde daba rienda suelta a dichos conocimientos, con un dibujo bastante más precario eso sí. En Shaolin Mutants mezcla artes marciales, mutantes… y dinosaurios.

Kung Fu Kiyo es anterior a la anterior por más de una década. Con la entrada del nuevo siglo, el guionista Hernán Migoya y el dibujante Man (Manuel Carot) le vendieron la idea a La Cúpula y allá que salieron 2 arcos divididos en 5 grapas en blanco y negro contando las aventuras de Kevin, un chaval que parecía el miniyo de aquel infraser de Gran Hermano que luego ha acabado en prisión por maltrato a su pareja. Más allá de eso, la trama se nutre del triángulo chico pobre-chica-chico rico. El dibujo de Man bien, dinámico y aun teniendo más de veinte años a sus espaldas, si encontráis el tomo recopilatorio que Glenat sacó en 2009 no es mala adquisición para echar un rato.

Kung-Fu Mousse, de Nacho Fernández salió un año después del recopilatorio anterior, precisamente en la misma casa, Glenat. Desconozco si la idea era tirarle a este tipo de temática por parte del sello, pero el caso es que al pobre Nacho le hicieron reestructurar una historia pensada para 3 tomos en 1. Y claro, eso no hay dios que lo resista. Aun así, si os mola el estilo del bilbaíno, casi os recomendaría más el tomo que salió, a todo color, que las dos anteriores referencias. Bueno, y sin el casi. Diversión asegurada, que es lo mínimo que le puedes pedir a una historia que lleve en el título la palabra Kung-Fu.

Enter the Kann es una propuesta diferente en forma y fondo. De la mano de Víctor Puchalski, vemos a Kann, maestro del kung-fu, tiburón del business y con un ego que no le cabe en tremendo cuerpazo. Con esa mezcla no es raro que se lie la manta a la cabeza y quiera acabar con los siete maestros del kung-fu oscuro (otro tropo común que nos encontramos). ¿Por qué son oscuros los siete maestros? Pues porque mezclan artes marciales y magia negra. A partir de esa idea, Puchalski nos lleva en un viaje psicotrópico cargado de referencias muy diversas, que usa a discreción pero con una finalidad clara. A veces esas ideas funcionan. A veces no tanto. Pero la ambición de este proyecto debe anteponerse a un análisis resultadista. Como punto extra, la portada lenticular donde podemos ver a Kann lanzando un puñetazo si movemos el tomo es un puntazo de edición por parte de Autsaider Cómics.

Tigre Callejero, de mi hermano Ertito Montana… ya, ya, estaréis pensando que entra en este repaso solo por amistad, pero los que me conocen saben que no tendría los huevazos de recomendar algo que no sepa que os puede gustar. Invasión alienígena de fondo y un justiciero con casco de motorista, chupa de cuero y un bate de béisbol… pero con un pasado muy distinto. Como Ertito dice siempre, era un hombre volcado con el estudio de las artes marciales (Aikido para más detalles) más puras en armonía con la energía y la naturaleza. De ahí a reventar cabezas con un bate pasa por un evento inexplicable y cruento que lo marca hasta el punto de vivir solo con la venganza entre ceja y ceja. Si lo queréis, a visitar Zona 00 Comics.

Y acabo con un bonus track, porque no es una obra entera en sí, es el primer tomo de Ken Games, enorme tetralogía de José Robledo y Marcial Toledano que atesoro con cariño y releo cada vez que puedo en su edición de Diábolo. ¿Y por qué solo el primero de los cuatro tomos? Pues porque es el que se ajusta al requisito que yo mismo me he impuesto de cara a mencionar tebeos aquí, que sea de artes marciales. En este caso la historia gira en torno a Pierre, un matemático, hijo de matemático, con un don para ver números donde el resto ven la vida, pero que debido a una enfermedad de, precisamente, su padre (de donde viene la virtud, por ahí se acaba yendo), empieza a practicar el noble arte del boxeo. Y consigue aplicar su particular visión del mundo para ganar combates.

28 agosto 2017

LA CESTA DEL MES #31


La cesta del mes llega a agosto. Ya va quedando menos para abandonar los calores veraniegos, pero mientras tanto, aquí os dejo algunas recomendaciones para aliviar los "sinsudores" estivales:

Dinosaurio Diabólico, de Jack Kirby. Cartoné. 192 páginas. B/N. 16,5 €. Uno de los últimos trabajos de Kirby, del cual debería estar todo no solo recomendado, sino prescrito para cualquiera que se acerque a un cómic. La amistad de un tiranosaurio rojo con un pequeño homínido (Moon-Boy), que le salva de una muerte segura tras ser quemado por una tribu rival. Ambos forjan una alianza para enfrentarse a los peligros de una dimensión conocida como "Mundo-Dinosaurio".

Colección Novelas Gráficas DC Comics #37: Batgirl Año Uno, de Chuck Dixon, Scott Beatty, Marcos Martín y Álvaro López. Cartoné. 224 páginas. Color. 12,99 €. La adolescente Barbara Gordon quiere seguir los pasos de su padre en el Departamento de Policía de Gotham City. Pero finalmente, Barbara acabará adoptando la identidad de Batgirl, lo que la pondrá en el punto de mira de todos los supervillanos de la ciudad. Una buena opción para comprar este tomo, que contiene la historia editada en su día por Norma, pero con un extra al final (Batman #139 USA).

Viuda Negra #2, de Mark Waid y Chris Samnee. Cartoné. 136 páginas. Color. 15 €. Continúa la gloriosa colaboración entre Waid y Samnee. Tras Daredevil le tocó el turno a Viuda Negra, de la que ya os recomendé el primer tomo en enero. Y ahora se encuentran preparando algo con Capitán América que será carne de compra segura. El sitio donde Natasha Romanov se convirtió en Viuda Negra ha vuelto a abrirse. Natasha está decidida a destrozarlo, pero tendrá que hacerlo pasando por encima de la hija de su directora.

Trees #1, de Warren Ellis y Jason Howard. Rústica. 168 páginas. Color. 18 €. Hace diez años que se descubrió que hay otra forma de vida inteligente en el universo. Pero resulta no nos considera a nosotros ni inteligentes (en muchos casos con acierto), ni vivos. Uno de mis guionistas favoritos, Warren Ellis, se une a Jason Howard (El asombroso hombre-lobo) se suman para contar una inquietante historia situada en un futuro no muy lejano, donde seguimos a diferentes personajes en China, Italia y Svalbard (Noruega). Como curiosidad, se está barajando la posibilidad de hacer una adaptación televisiva, detrás de la cual estaría la productora de Tom Hardy (la misma de Taboo). 

Total - 62,49 € que está un pelo por encima de lo que nos gastamos en julio.

Alternativas:

Steven Universe #3. Especial vuelta al cole, de Jones-Quartey, Jeremy Sorese, Kendrick-Horton y Dukes. Rústica. 160 páginas. Color. 15 €. Si aún no le habéis dado una oportunidad a Steven Universe en su formato catódico, ya estáis tardando. Pero si además, queréis probar con la adaptación al cómic, creo que esta es una oportunidad fantástica de compartir lectura con los peques de la casa. Siendo como es un especial vuelta al cole, seguro que es del gusto de todos.

Cámara Obscura, de Cyril Bonin. Cartoné. 86 páginas. Color. 22 €. Una comedia detectivesca donde Cyril Bonin rinde homenaje a Maurice Leblanc y al personaje de Arsène Lupin. En la residencia de los Dambroise se recibe la inesperada visita de la prodigiosa tía Alma. Pero la celebración se ve interrumpida por el misterioso robo de tres retratos de ancestros de los. Entonces entra en escena el inspector Alcide Leblanc, encargado de atrapar al responsable del hurto. Si queréis leer las primeras páginas solo hay que clicar aquí.

24 enero 2017

LA CESTA DEL MES #24


Primera entrega del año de La cesta del mes, con la elección de las seis primeras obras para este recién estrenado 2017:

El Cuarto Mundo, de Jack Kirby. Cartoné. Color. 400 páginas. 35 €. Salió a finales del mes pasado, pero quería dejarla como primera recomendación de 2017. Una recopilación muy pero que muy esperada de las colecciones que King Kirby hizo en los años 70 para DC Comics. Por vez primera en nuestro país, en un mismo tomo y a todo color, para disfrute de los que lo añoraban desde hace mucho, y de los que no han visto jamás este trabajo del mejor autor de todos los tiempos.

100% Marvel HC. Viuda Negra 1, de Mark Waid y Chris Samnee. Cartoné. 136 páginas. Color. 15 €. Chris Samnee sigue dejando muestras de su enorme calidad allá donde lo pongan. En esta nueva colección dedicada a Natasha Romanoff, vuelve a formar tándem con Mark Waid, después de la gloriosa etapa que se marcaron en Daredevil (recomendada en algún momento por aquí). Un tomo que recopila los cinco primeros números, donde los secretos de la protagonista se hacen públicos. Por cierto, la primera tirada me comentaron que tenía un fallo de imprenta, así que los que lo tengáis imagino que el amigo librero os lo cambiará por el bueno cuando esté. Y los que no, un poco de paciencia.

100% Marvel: Estela Plateada #4: Ciudadano de la Tierra, de Dan Slott, Mike Allred y Laura Allred. Rústica con solapas. 160 páginas. Color. 14,5 €. Este mes toca ración doble de 100% Marvel, pero es que la visión de Slott y Allred con respecto al personaje de Estela Plateada, es posiblemente la mejor que se ha ofrecido en los últimos años. Habrá que aprovechar mientras dure, ¿no?

Vidas Ocupadas. Un viaje palestino de Nablus a Gaza, de José Pablo García. Cartoné. 88 páginas. Color. 16 €. Un testimonio de primera mano fruto de un viaje de diez días de José Pablo García (Órbita 76, Las aventuras de Joselito, La Guerra Civil Española) por el Territorio Palestino Ocupado. Un proyecto de sensibilización financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). El autor malacitano demuestra aquí, una vez más, su polivalencia para trasladarse a diferentes géneros con la misma solvencia.

Total - 80,5 € que es bastante más de lo que dejamos presupuestado en diciembre de 2016, e incluso se pasa por más de 10 € del límite de los 70 €. Procuraré que sea una excepción a la regla.

Alternativas:


Usagi Yojimbo Integral (1 de 2), de Stan Sakai. Rústica. B/N. 584 páginas. 35 €. Ya lo sabéis de sobra, pero para los recién llegados: Usagi Yojimbo es uno de mis personajes favoritos desde siempre. Así que comprenderéis que este primer recopilatorio con los primeros siete volúmenes de Usagi Yojimbo, correspondientes a la etapa que se publicó bajo el sello de Fantagraphics, sea una de las elecciones de enero de 2017.

Robin Año Uno, de Chuck Dixon, Scott Beatty, Javier Pulido y Marcos Martín. Cartoné. Color. 208 páginas. 20,50 €. Reedición de uno de los títulos que deberían estar presente en toda colección que se precie. Los primeros años de Dick Grayson cuando debía ganarse el ser el compañero de Batman, con guiones del veterano Chuck Dixon y de Scott Beatty, más el lujo de poder tener en un mismo tomo a Javier Pulido y Marcos Martín.

21 diciembre 2015

LA CESTA DEL MES #11


Última entrada del año en La cesta del mes. Llega diciembre y la verdad es que este 2015 acaba fuerte, con mucho y bueno donde elegir, así que vamos al turrón (nunca mejor dicho):

La Casa, de Paco Roca. Cartoné. Color. 136 páginas. 16 €. El lanzamiento de cualquier trabajo de Paco Roca es siempre un motivo de júbilo. Con La Casa, el autor valenciano hace un paréntesis antes de acometer otros proyectos que estaban ya planteados. Estamos quizá ante la obra más personal de Roca, que es ya de por sí un autor que tira mucho de tripas a la hora de contar lo que quiere, sea ficción o no. Tres hermanos reunidos un año después de la muerte de su padre, en una casa llena de objetos que despiertan los recuerdos de los hijos.

La Ficción, de Curt Pires y David Rubín. Cartoné. Color. 144 páginas. 17 €. Edición española de The Fiction, publicada por Boom Studios en una miniserie de cuatro números con guión de Curt Pires (The Tomorrows, Pop), y la segunda incursión de David Rubín en el mercado norteamericano. La Ficción se presenta como una historia en la que cuatro amigos descubren la entrada a mundos de fantasía a través de unos libros, pero uno de ellos acaba desapareciendo y el resto deciden enterrar el suceso. Eso no será suficiente para que con los años el pasado les acabe encontrando.

Necrópolis, de Marcos Prior. Cartoné. Color. 120 páginas. 16 €. Después de Fagocitosis o Potlatch, soy muy seguidor de Marcor Prior y Danide. En Necrópolis esta vez nos encontramos con una historia en solitario del primero. Un trabajo que sale con una temática de plena actualidad, y que a buen seguro se podrá leer sin perder un ápice de frescura dentro de muchos años. New Poole es una ciudad asolada por crímenes y bandas callejeras en la que los ciudadanos montan sus propias patrullas de defensa, incrementando la violencia en vez de apaciguar los ánimos, todo ello en medio de unas elecciones a la alcaldía. 

15 Historietas de Casas Encantadas, de Varios Autores. Rústica con solapas. Color y B/N. 120 páginas. 11,95 €. Nuevo temático de la Revista Cthulhu, dedicado esta vez a las casas encantadas, todo un clásico de las historias de terror, y que sigue la estela de números anteriores donde el tema central han sido los vampiros, el terror ibérico o la ciencia ficción oscura. Toda una colección de historias con autores de la talla de César Herce, Ernest Sala, Josep Busquet, Vicente Navarro, Samuel Guerrero, Rafa Vargas, Álex Ogalla o Damián Campanario entre otros, con la siempre excelsa aportación de Santipérez en la portada.

Total - 60,95 € que es algo más de lo que ajusté en el mes de noviembre, pero sigue siendo algo menos que en octubre.

Alternativas:


100% Marvel. Daredevil: El hombre sin miedo 8, de Mark Waid y Chris Samnee. Rústica con solapas. Color. 208 páginas. 18,95 €. Último tomo de la excelente etapa de Daredevil a cargo de Waid y Samnee. Seguramente con el paso de los años será considerada como una de las mejores de la historia del personaje, y si me equivoco me tendré que comer estas palabras. Como en las buenas historias, Waid se reserva la traca final para estos últimos números, con la vida de Matt Murdock en el filo de la navaja.

Ghost World. Mundo fantasmal, de Daniel Clowes. Rústica con solapas. Color. 84 páginas. 12,90 €. Un clásico que incluso ha sido llevado al cine en su día. Clowes propone una historia en la que sus dos protagonistas se encuentran en esa etapa de sus vidas en que están dejando de ser niñas, pero todavía no son mujeres. Dos chicas afrontando el último verano de su adolescencia, dos granos de arroz en medio de un bote de garbanzos representado en una pequeña ciudad de los USA, dos visiones ácidas de una sociedad que bien pudiera ser la actual pese a que la narración transcurre en la década de los noventa.