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31 mayo 2025

REFLEXIONES EN TORNO A LA MUERTE DE PETER DAVID


Voy a tratar de hilar dos temas que aunque a priori no tengan mucho que ver, en mi caso concreto sí que guardan relación. En orden cronológico, lo primero fue la luctuosa noticia acerca del fallecimiento de Peter David. Para los que no sepan quién es, estamos hablando de uno de los guionistas más prolíficos del mercado estadounidense del cómic. Su mayor aportación fue una longeva etapa en The Incredible Hulk, donde redefine al personaje tal como lo conocemos ahora, que no es poco. Personalmente, recuerdo muy positivamente el arco de La muerte de Jean DeWolff (Peter Parker, The Spectacular Spider-Man Vol 1 #107 a #110).

Allá por 2012 sufrió un infarto cerebral. Todos estos años ha estado peleando contra las secuelas que le quedaron, a lo que se añadió una enfermedad renal. El sistema de salud de los EE.UU es lo que es, una máquina de picar carne, y tras no poder hacerse cargo de las facturas por el tratamiento, la familia y amigos tuvieron que recurrir al micromecenazgo para recaudar fondos que ayudasen a sufragar los cuidados de David. Pero no ha sido suficiente. La semana pasada su viuda confirmaba la muerte del brillante escritor.

Poniendo el foco en la cantidad de dinero que las ideas de Peter David ha podido generar para la empresa que comercializó sus historias, y sobre todo, la colosal cifra que producen las adaptaciones al cine de dichas ideas, estamos ante una situación vergonzosa, rastrera y desalmada. Que de todos esos beneficios el creador no haya visto nada, sumado a la necesidad económica para mantenerse con vida, deja bien a las claras quién fue, es y será una compañía como Marvel, sea bajo la denominación que sea.  

Esto me lleva al segundo tema. Y es que la decisión que tomé hace ya unos cuantos años de comprar única y exclusivamente obras de amigos y compañeros de este mundillo, o apoyar a pequeños sellos que sé que hacen las cosas de la mejor manera posible, era la acertada. Me niego a comprar desde el 2020 (que yo recuerde) nada con el sello Marvel, DC, etc... Que conste que no es un ataque a las editoriales que han tenido estas licencias en España o que las tienen ahora. Y eso que una de ellas hace poco que dio muestras de la poca ética de trabajo que tenían. Es simplemente que decidí no meter ni un euro en seguir alimentando ese mecanismo de hacer dinero para todos... menos para los autores.

Y como muestra, dos botones. Esta semana se pusieron de acuerdo para hacerme llegar por un lado el Liberterra, de mi querido Javier Mora, acompañado al dibujo por Rubén Chacón y a las tintas por Juan Moreno, con la edición de Cósmica Editorial:


Y por otro, El Conjurador de Tormentas (Integral I), de uno de los compañeros que más tiempo hace que conozco, César Herce, junto a un elenco de dibujantes tales como Óscar Pérez, Mauro Vargas, Paco Zarco, Sal Donaire, Boris Ramírez María Pesado. Portada de Santipérez Domínguez e ilustración interior de Abel García, con la fabulosa edición del sello Maldragón Editorial:


09 mayo 2016

ROM: CABALLERO DEL ESPACIO


Noventa días son demasiados para no dar señales de vida con las reseñas que había publicado regularmente los 9 de cada mes. Para redimirme, he pensado que en vez de hablar de una obra en concreto, me lanzaré en esta ocasión y sin que sirva de precedente, a recomendar uno de esos personajes secundarios (por no decir arrinconados) que a muchos nos encantaba entonces y lo sigue haciendo. Se trata de ROM. Seguro que esos a los que me refería antes, ya conocéis el origen de cómo empezaron a publicarse sus aventuras dentro de las páginas de ROM: Spaceknight. Para los que todo esto les suene a chino, lo explico sin rodeos. Inicialmente se trataba de una maniobra de marketing, para apoyar las ventas de un robot de juguete que lanzó en el año 79 la famosa marca Parker Brothers, la del Monopoly, el Cluedo, el Trivial, etc. Marvel se asocia con ellos y le encargan a Bill Mantlo los guiones de la serie. Pero no había con qué trabajar, porque ROM solo era un monigote electrónico con una pistola y un detector de malas intenciones. Mantlo ya había demostrado de sobra su profesionalidad en colecciones como The Incredible Hulk o Peter Parker: The Spectacular Spider-Man. Además, meses antes se había encargado de poner en marcha The Micronauts (otra licencia juguetera) con Michael Golden. Era el hombre perfecto y así lo demostró. Se sacó de la chistera una historia de defensa planetaria y venganza a través del tiempo y el espacio.


La premisa era que una raza de hechiceros metamórficos conocidos como Dire Wraiths (aquí traducidos como los Fantasmas), había intentado invadir su planeta natal, Galador, pero él y un puñado de valientes se prestaron voluntarios para convertirse en cíborgs de combate. De esta manera consiguen rechazar la invasión, pero no acabaron con todos sus enemigos. ROM comienza la persecución de todos ellos bajo la promesa de no recuperar su preciada humanidad hasta lograrlo. Y así, doscientos años más tarde acaba llegando a la Tierra en esta primera página que os dejo arriba. Ahí se puede ver que el nombre que acompaña a Mantlo en tareas gráficas es Sal Buscema. Otro pedazo de profesional que tuvo la mala fortuna de crecer laboralmente a la sombra de un titán como John Buscema. Pese a todo, él ya había demostrado su valía en cabeceras punteras como Captain America, Avengers, Defenders, Conan the Barbarian, además de coincidir con Mantlo en algunos números de The Incredible Hulk. Ambos consiguieron que la serie tuviera un nivel muy alto habida cuenta del origen que había tenido todo. ROM llega a la Tierra (los USA como no podía ser de otra forma) como un elefante en una cacharrería. Sus enemigos han adoptado la forma de seres humanos y solo mediante el Analizador que lleva puede descubrirlos. Pero cuando lo hace le da igual disparar con el Neutralizador en medio de la calle, mandando a los fantasmas al limbo (una manera inteligente de matarlos sorteando el veto del Comics Code). A los ojos de los ciudadanos que ven lo que está pasando, ROM se convierte en amenaza en vez de en protector.


Así da comienzo una bonita andadura que duraría 75 números, guionizada por Mantlo en todo momento, con cuatro anuales incluidos a sus espaldas. Buscema dibujó los primeros 55 números de forma ininterrumpida, más luego los números #57, #58 y el Annual #2. Mark Bright se curró el número #56 y tras la definitiva marcha de Our Pal Sal llegó a la colección Steve Ditko... casi nadie al aparato vamos. Él se encargaría de llegar hasta el ROM #75, titulado The End!, como no podría ser de otra forma. A todos estos mimbres, hay que sumar las portadas que fueron dejando a lo largo de los años monstruos de la talla de Michael Golden, Frank Miller, Mike Zeck, Bill Sienkiewicz, David Mazzucchelli, P. Craig Russell, Jim Starlin, o John Byrne. Un recorrido tan largo hizo que en ocasiones, nuestro plateado protagonista compartiera páginas con otros personajes de Marvel Comics. Entre ellos, me quedo sin lugar a dudas con su mano a mano junto a Shang-Chi (la imagen de arriba corresponde al ROM #39) para derrotar a una momia en un museo londinense. De cerca le sigue el ROM #23 donde se ha de enfrentar a Puño de Hierro y Luke Cage tras ser estos contratados por un proxeneta.


Aquí nos llegó la colección original en tres tandas con sendas editoriales: primero en los conocidos cuadernos de Ediciones Vértice, que sacó cuatro tomos de dos números cada uno (ROM #1 a #8) en los años 81 y 82; en 1983 sería Ediciones Surco quién retomaría la publicación del ROM #9 al #22, ya con el sobrenombre de Caballero del espacio y distribuyendo el material original en ocho tomos; el resto, salvo uno de los últimos números que coincidía con las Secret Wars II, fue saliendo como complemento en la serie regular de los Transformers de la mano de Ediciones Forum


Tras un largo peregrinaje desértico, por fin, otra editorial se ha animado a retomar las aventuras de ROM en los USA. IDW Publishing se hizo el año pasado con los derechos de publicación (curiosamente junto con Micronautas). Eso sí, se tendrá que abstener de utilizar el término Spaceknight, que pertenece a Marvel. Así que como subtítulo han optado por separarlo en dos y usar The Space Knight. Justamente este pasado sábado lanzó un avance en el Free Comic Book Day de lo que será una nueva colección, con guiones de Christos Gage y el editor-jefe de IDW, Chris Ryall, más el dibujo de David Messina (a quién tuve la suerte de conocer en el Salón de Granada hace tres de años). El primer número llegará en el mes de julio, pero habrá que ver si alguna editorial española se anima (que lo mismo ya hay acuerdo) para traerlo por aquí. Si lo hacen me van a encontrar como comprador.

09 marzo 2015

FURIA: MIS GUERRAS PERDIDAS


Hoy es día 9 de marzo así que como ya sabréis los habituales... toca reseña. La tercera tras Caballero Luna: De entre los muertos en enero y Cinder & Ashe en febrero. Siguiendo un poco la estela del genero bélico que toca esta última, quisiera recomendaros Furia: Mis guerras perdidas. En este caso el tomo 2 (hay 1 con los mismos autores, pero aún no me he podido hacer con ello). Editado por Panini bajo su sello 100% MAX, este ejemplar agrupa el material original correspondiente a los números #7 al #13 de Fury MAX. Estamos ante una joyita para los que gusten de las buenas historias de guerra, un paseo nada dulce de la mano de Garth Ennis, uno de los máximos exponentes a la hora de escribir este tipo de argumentos.

Ennis es conocido por ser el creador de Predicador, pero siempre ha manifestado ser un amante del cómic bélico desde que era muy joven. Eso le ha llevado a contar estas historias con un tono mucho más agreste que la mayoría de sus colegas coetáneos. Pero no es solo eso lo que destaca una vez más en la historia que nos cuenta Ennis aquí, no solo es la crudeza con que representa las miserias de la guerra, sea en Vietnam o en Nicaragua, ni la violencia verbal y física con que se expresan los que participan de ella. Es la sensación palpable de que no se aleja demasiado de lo que sucedió y sigue sucediendo en la realidad. El guionista irlandés nos muestra los entresijos detrás de cada conflicto. Los verdaderos intereses que llevan a masacrar pueblos enteros en nombre de la democracia. Eso sí que da miedo, porque si uno no vive ajeno a la realidad que vivimos día a día, sabe que no es una fabulación de un guionista de cómic. Otro punto a favor de la historia, es que Ennis nos muestra un Nick Furia alejado de lo que huela a SHIELD y todo por lo que ahora se le conozca. Nos presenta un veterano que no sabe vivir sin estar en el fregado, como un recluso que vuelve a delinquir para que lo metan a la cárcel porque ya no sabe vivir en libertad. Por ahí pasan además un joven Frank Castle apuntando maneras para convertirse en Punisher y un personaje inquietante como Barracuda, creado por Ennis y Parlov.

Goran Parlov es uno de los últimos descubrimientos que hice al comprar este tomo hace unos cuantos meses. Y la verdad es que estoy enamorado de su estilo, mezcla de la influencia de enormes talentos como Moebius, Jordi Bernet, Jijé, Ernesto García Seijas, Alex Toth o John Buscema. Es una gozada ver como se las apaña para lucirse y al mismo tiempo darle a la historia de Ennis justo lo que necesita en cada momento. Se nota que no es la primera colaboración de ambos, ya que mirando en sus carreras, entre 2006 y 2008 habían trabajado juntos al menos en una treintena de números de la colección The Punisher y en la miniserie de cinco números dedicada al mentado Barracuda. De Parlov estoy deseando pillar Starlight cuando haya edición española, porque visto en su día el primer número online me dejó maravillado. Volviendo a su papel en Furia: Mis guerras perdidas, es destacable lo que consigue con las expresiones de los rostros, dado que vemos a una serie de personajes fijos en diferentes épocas. Sus rostros se arrugan, se abotargan o consumen, pero siempre vemos los mismos demonios que a cada uno van consumiendo por dentro, y los pecados que acaban por pasar factura a un lado u otro de las zonas de conflicto. Si me pusieran hoy día en el brete de escoger cinco dibujantes que son para mí quintaesenciales, seguramente uno de esos cinco sería este croata.

09 enero 2015

CABALLERO LUNA: DE ENTRE LOS MUERTOS


Comenzamos el año con cambios en ESDCO (mucho más fácil desde ahora que nombrar el chorizo de nombre que le puse en su día al blog). A partir de ahora quiero ir haciendo reseñas de obras que me hayan gustado, en plan recomendación. Pero ojo, no tienen porqué ser novedades aunque en este caso abra fuego con una que sí que lo es. Caballero Luna: De entre los muertos salió el mes pasado pese a que lo esperaba (no sé porqué) en noviembre como agua de mayo. Se trata de un borrón y cuenta nueva en la vida de un personaje bastante denostado para todo el potencial que tiene. Algunos sabréis de mi pasión por este tipo de personajes, menos populares pero con un encanto especial que a mí siempre me ha llamado la atención.

No es de extrañar pues, que quiera comenzar esta etapa reseñadora con un tomo dedicado a la nueva vida de Caballero Luna. O Mr. Luna como indica el Detective Flint en las primeras páginas. Warren Ellis apenas necesita de página y media para poner al día a los neófitos sobre el origen del personaje. Es algo que se agradece enormemente, porque si hay algo que aborrezco es las páginas de relleno que acaban comiéndose la mitad de un primer número. Para los que no sepan nada acerca del personaje les remito a esa página y media y les aconsejo evitar algunas críticas que circulan por la red, en las que se asevera que las dos personalidades de Marc Spector son la de Mr. Luna y el Caballero Luna (agüita).

Sin entrar en el temido territorio spoiler, decir que este tomo incluye los seis primeros números de la nueva serie regular de Moon Knight. Algunos blogueros dicen que a pesar del buen tono de estos ejemplares, hay algo que no termina de cuadrar en el planteamiento del guionista británico. Creo que hay que poner las cosas en su contexto y habría que recordar que estamos ante una regular atípica. Casi concebida como una serie de televisión en la que los episodios son autoconclusivos y no hay una sensación de continuidad, salvo en el asunto de las personalidades de Marc Spector. La teoría del trastorno de identidad disociativo queda desmontada de alguna manera en el guión de Ellis, pero no os voy a contar cómo porque es otro punto positivo que hace que este tomo sea más que recomendable.

Sin un dibujo adecuado (no solo bueno) al tono urbano, oscuro y en ocasiones onírico/sobrenatural de las historias de Ellis, nada hubiera sido lo mismo. Seguramente habría pasado sin pena ni gloria como anteriores andanzas del personaje. Pero en manos del irlandés Declan Shalvey se convierte en una gloriosa lectura a cada página pasada. Se notan las influencias en su arte de gente como JP Leon, Goran Parlov, Jorge Zaffino (del que tengo que hablar un día) o Sean Gordon Murphy, pero con todos esos mimbres ha conseguido sacar adelante un estilo propio que seguramente contará a estas alturas con sus propios seguidores, entre los cuales quién sabe si hay algún futuro dibujante de renombre. No hay que olvidarse en este apartado del color de la talentosa Jordie Bellaire, que ya ha demostrado ser una de las mejores en este campo en pocos años.

Para acabar, y antes de darme una palmadita en la espalda por cumplir con la promesa de no desvelar apenas nada del contenido, tengo que volver a retomar la idea de la serie de televisión como analogía para definir esta colección. Si los episodios tienen la estructura de un procedimental, igualmente podríamos hablar de temporadas distintas, dado que este primer arco supone el primero y último en que participan Ellis y Shalvey - motivo de sobra para disfrutar de ellos -. Los siguientes cinco números tendrán el guión de Brian Wood y el dibujo de Greg Smallwood y la tercera temporada contará con Cullen Bunn y Ron Ackins. Habrá que esperar que se mantenga el nivel con que han comenzado.