07 abril 2023

ARCONTE

Mucho tiempo ha pasado desde la última vez que me dejé caer por aquí. Si alguno tiene curiosidad puede clicar aquí y leer acerca de ello. De hecho, veréis que comienzo de manera similar a como lo hago ahora, si bien el corte de ambas recomendaciones está algo alejado. 

Os quiero hablar de Arconte, de Fidel Martínez. El ser humano es posiblemente uno de los mayores misterios del universo, aunque suene algo pretencioso. Y uno de los misterios de, valga la redundancia, uno de los mayores misterios es una existencia repleta de contradicciones y contrastes. Esas fueron algunas de las palabras más repetidas en la presentación a la que tuve el placer de asistir en Comic Stores en febrero. Y no seré yo quien le vaya a llevar la contraria al propio creador de una historia. De hecho, la trama de Arconte está plagada de ideas que se contraponen e incluso de un juego narrativo en la disposición simétrica de las páginas. Os animo a dedicarle una segunda lectura solo para ver este tipo de detalles. Al igual que a vislumbrar como los tonos limpios de los exquisitos blancos y negros que usa Fidel, de repente van variando a medida que la trama se acelera y los secretos salen al descubierto.

Arconte habla de la dualidad del ser humano. De cómo una misma mente puede ser capaz de albergar el mayor de los descubrimientos y los instintos más bajos. Esto es una verdad que se puede encontrar en nuestra, a veces, triste realidad. Y Fidel lo personifica en su obra. Le da cuerpo y nombre. Si habéis leído algo acerca del trío protagonista no os costará deducir a quién me refiero aunque sea solo por el nombre. Es como si hubiera un virus llamado Doctor Jekyll y Mister Hyde en nuestro genoma.

Arconte también habla de la memoria. De hecho, en la pequeña introducción que nos encontramos al doblar las primeras páginas se hace referencia a un descubrimiento científico real que sirve de sustento para dos cosas: el juego de palabras con el título de la obra; y precisamente introducir el elemento de la memoria en este cóctel que nos prepara Fidel. La memoria es un elemento que no solo alude a la capacidad para recordar. 

En este punto de la reseña, voy a dejar que sea el propio autor quien explique mucho mejor que yo esto que digo:

Normalmente asociamos la memoria a un tipo muy concreto de memoria, aquella que se encarga de gestionar nuestros recuerdos y experiencias vitales más determinantes. Sin embargo, la memoria es mucho más amplia y compleja. Se trata de un instrumento que nos permite aprender y adaptarnos al entorno que nos rodea. Es la que nos ha permitido, por encima del resto de los mamíferos, situarnos en la cima de la escala evolutiva.

Este párrafo, por cierto, es parte de una extensa entrevista que Jesús Jiménez le hizo para RTVE y que podéis leer aquí. El elemento memoria es algo que va muy ligado a otro vértice del triángulo que presenta Fidel en Arconte. Es algo que determina sus decisiones a un nivel que ni siquiera él llega a ser consciente del todo.

Y Arconte habla además de cómo nuestros fantasmas interiores nos persiguen aunque nos vayamos al rincón más alejado del planeta. El hecho de tener que hacer un viaje a los confines del sistema solar para acabar teniendo que hacer un viaje interno en el que acabar con tus propios demonios para dejar atrás el pasado. Esta es la primera cosa que me vino al acabar de leer el tomo por primera vez, y así se lo hice saber a Fidel.

A estas alturas, es de lógica pensar que os recomiendo fervientemente la lectura de Arconte, y de paso, cualquier cosa que lleve el nombre de Fidel Martínez en su tapa. De hecho, acabo de recordar que hace siete años, ya os recomendé su Fuga de la Muerte aquí. Pero es extensible a toda su obra, bien sea en solitario, bien acompañado por guionistas de la talla de Jorge García.

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